jueves, 8 de noviembre de 2018

La artista brasileña que hace frente con su arte a la 'cotidiana' violencia doméstica

Babita Sarjou desapareció en la ciudad de Georgetown, en Guyana, el 4 de noviembre de 2010. Lo que quedaba de su cuerpo fue descubierto casi seis años después, en mayo. Babita fue madre, hermana, hija, tía, amiga, esposa y una de las muchas mujeres en el mundo que son asesinadas a manos de sus parejas sentimentales.
De Babita Sarjou solo se encontraron los restos óseos en una fosa de poca profundidad en el jardín trasero de la casa de quien fuera su esposo, Anand Narine, y quien es acusado de su asesinato, junto a otro hombre, Darrol Compton.
Reconstruir el cuerpo de Babita, a partir de su propio esqueleto, para que su familia pudiera darle un funeral fue un plan irrealizado que, sin embargo, permitió darles voz a otros, a otras: niños violentados en casa; mujeres de infancia perdida, a causa del abuso sexual; novias que acuden al altar con los ojos vendados ante relaciones abusivas.

El proyecto 'Let the women speak' (Dejen que las mujeres hablen), de la escultora brasileña Juliana LePine, no solo trajo de vuelta la voz de Babita cuando se la habían quitado, también se convirtió en una oportunidad para contar otras historias.

En principio, Juliana fue invitada en 2016 por la organización CADVA, la cual concientiza sobre la violencia doméstica en el llamado Caribe Americano, a reconstruir el cuerpo de Babita para su funeral, sin embargo, al no dedicarse a esa actividad, la escultora –quien actualmente vive en Canadá– ofreció hacer una muñeca: "No realizo ese tipo de trabajo, entonces me ofrecí a hacer una muñeca de ella (de Babita) y juntos pensamos en realizar una serie de muñecas para llamar la atención sobre este gran problema social", cuenta la artista a RT.

'Let the women speak', lanzado en noviembre de 2016, está conformado por cuatro esculturas para ilustrar el poder y la voz de diferentes mujeres y víctimas de la violencia doméstica: Babita Sarjou; Angela, quien representa a los niños y niñas que han sido abusados sexualmente por alguien en quien confían; Abayomi; y Red Flags, sobre las banderas rojas que se tienden a ignorar en torno a relaciones abusivas.

Para este proyecto, Juliana invitó a sus estudiantes de Brasil y decidió compartir el proceso creativo a través de internet. "Participaron durante todo el proceso, sentimos juntas todo ese dolor y pensamos en la manera de presentar a estas mujeres juntas. Una de la piezas es una de mis alumnas y después de verse representada, encontró la fuerza para enfrentar sus problemas”, cuenta la artista.

El sexismo puede matar
En Brasil, una mujer es asesinada cada dos horas. En 2017, se registraron 4.473 feminicidios. Mientras que en Canadá, lugar donde vive Juliana, las mujeres indígenas son las más afectadas por la violencia de género. Un informe de la Real Policía Montada de Canadá indica que el número de aborígenes desaparecidas o asesinadas entre 1980 y 2012 podría llegar a 4.000.

"Siempre supe sobre la violencia doméstica contra la mujer, yo misma fui víctima. En algún momento, nos dimos cuenta de que todos nosotros hemos sufrido algún tipo de violencia".
Juliana LePine, escultora brasileña.

En el Índice Mundial sobre la Paz y la Seguridad de las Mujeres de la ONU, Canadá aparece en el séptimo puesto en bienestar de las mujeres, mientras que Brasil en el 82.

'Let the women speak' recae, principalmente, en estos dos mundos de Juliana, a los que no regresó del mismo modo. "Este proyecto me hizo ver lo importante que es luchar por la igualdad de derechos entre hombres y mujeres y cómo el sexismo puede matar. Después, me volví aún más feminista, incluso decidí dejar crecer mi cabello gris y darme el derecho a envejecer, ¡porque ni siquiera tenemos este derecho!".

Para Juliana y sus alumnas el proyecto fue demasiado intenso, les dio una nueva sensibilidad, más aguda. Después de hacer cinco esculturas, una tras otra, vino la autoconciencia de lo común que es la violencia doméstica contra la mujer y que ellas habían sido víctimas.

"Fue muy profundo y nos pusimos muy sensibles. Siempre supe sobre la violencia doméstica contra la mujer, yo misma fui víctima. En algún momento, nos dimos cuenta de que todos nosotros hemos sufrido algún tipo de violencia", señala la artista brasileña, quien alista una nueva pieza, ahora sobre la historia de una mujer en Canadá, para un documental sobre 'Let the women speak'.

Sunita, la hermana menor de Babita, piensa en ella con tristeza, en cómo fue que murió, pero en ese dolor encuentra las palabras para su sobrino: "Tú eres el regalo de tu madre y siempre estaremos aquí para cuidarte". Lo hace en el hotel Pegasus, en la ciudad de Georgetown, donde se dio a conocer la escultura de Babita Sarjou para resaltar la violencia doméstica en Guyana –ahí las estadísticas de CADVA sugieren que unas 114 mujeres y niños fueron asesinados entre 2010 y 2014–, y donde niños y niñas sobrevivientes de la violencia doméstica hablan también de cómo es la vida sin sus padres, algunos víctimas, otros victimarios, pero ellos niños sin padres. Entienden de lo que habla Sunita.

Ser mujer es más difícil
"En general, ser mujer siempre puede ser más difícil, incluso en cosas pequeñas. Como artista no es tan malo, pero hay muchas personas que critican mis uñas, por ejemplo... ¿Cuándo un hombre ha sido criticado por sus uñas? No bebo, no fumo, sigo una dieta vegana muy saludable y ¡lo único que necesito es morderme las uñas para liberar mi ansiedad!", narra Juliana risueña.

Sin embargo, reconoce que hay una gran diferencia entre los artistas femeninos y masculinos, "la mayoría de las mujeres todavía necesitan lucir bonitas ante la cámara, tener algo de maquillaje, un cabello bonito para estar 'presentable' y ¡los hombres realmente no tienen esta responsabilidad cuando son artistas!".

En este momento, una de las grandes preocupaciones de Juliana, quien ganó reflectores a partir de un video viral sobre la realización de una versión en miniatura de Freddie Mercury, es el pago de su hipoteca y el futuro de Brasil. "Tengo un gran amor por Brasil y este gran desorden político que está ocurriendo allá me quita el sueño", señala y al hacerlo alude al triunfo de Jair Bolsonaro, el ultraderechista que se hizo de la presidencia el pasado 28 de octubre.

FUENTE: Paola Morales - Actualidad RT
 

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