miércoles, 5 de diciembre de 2018

(España) Dieta darwiniana: tu alimentación, vista con los ojos de la evolución

Cuando en 1859 Charles Darwin escribió 'El origen de las especies', realmente la lio parda. Amen de echarse encima a todos los creacionistas -que aún hoy siguen negando la evolución y dando toda la guerra que pueden-, marcó un antes y un después en la biología, una disciplina que, a partir de entonces, se desarrolló teniendo siempre en mente el pensamiento evolucionista. Pero quizás no tuvo una influencia tan significativa en la medicina, que siguió sin mirar a nuestro pasado remoto y, desde luego, continuó estudiando la enfermedad desde el hombre y no desde la especie.

A mediados de los 90, no obstante, algo empezó a cambiar. La publicación del célebre ‘Por qué enfermamos: la nueva ciencia de la medicina darwiniana’, de Nesse y Williams, planteó una nueva forma de abordar los problemas de salud: se trataba de alejar el foco para coger perspectiva, de mirar el pasado para comprender mejor el presente. Se trataba, en definitiva, de intentar entender las enfermedades desde el punto de vista de nuestro diseño evolutivo.

“La medicina darwiniana o evolucionista es una rama de la ciencia médica que pretende el estudio de la enfermedad en el contexto de la evolución biológica”, explica el doctor José Enrique Campillo, catedrático emérito de Fisiología y autor, entre otros, de 'El mono obeso' o, más recientemente, 'Homus Climaticus'. Para que captemos mejor la idea, sugiere que pensemos en la evolución como en un ingeniero que diseña un prototipo de una máquina y va adaptando sus distintos mecanismos según las necesidades que van surgiendo en la vida normal. Este diseño sería perfecto para superar las adversidades del día a día, pero si se le somete a repentinos e impactantes cambios sin dar tiempo al ingeniero a hacer las adaptaciones precisas, la máquina fallará.

Esa máquina somos nosotros, claro está. “La medicina evolucionista considera que muchas de las enfermedades que hoy nos afligen son consecuencia de la incompatibilidad entre el diseño evolutivo de nuestro organismo y el uso que hoy le damos”. Un ejemplo claro de esto es el de nuestra columna vertebral, que es un diseño perfecto para caminar, pero no para estar ocho horas en una mesa con un ordenador, o dos horas encorvados enganchados al Whatsapp. Uso inadecuado del diseño: consecuencia, enfermedad. ->>Vea más...

FUENTE: Con información de María Corisco - https://www.alimente.elconfidencial.com
 

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