lunes, 14 de enero de 2019

(España) Lágrimas a cambio de audiencia: "MasterChef Junior no es para niños"

Mauro (12 años) se pone a llorar delante de los fogones porque se ha pasado con el aceite y no le sale bien el sofrito. "Estaba agobiado y no sabía qué tenía que hacer. Es una semifinal y me juego mucho". A su lado, Teresa (9 años) se vuelve un mar de lágrimas porque el agua de la sartén no le reduce. "¡Me está quedando un arroz caldoso!", clama desconsolada. Después le toca a Manuel, que no puede contenerse cuando el chef Pepe Rodríguez le dice que se le ha pegado la paella. "Me he derrumbado", reconoce a cámara.

En poco más de dos minutos, tres concursantes de MasterChef Junior sollozan por cocinar un plato que la gran mayoría de los españoles serían incapaces de sacar adelante de manera decente. El programa de televisión, que emite la final de su sexta edición en TVE, cuenta con cerca de dos millones de audiencia, tanto de niños como de adultos. Sin embargo, para psicólogos, pedagogos y expertos en comunicación, el programa no es el mejor ejemplo para los más pequeños. Ni para los que participan, ni para aquellos a los que supuestamente se dirige.

"Es un programa para adultos, aunque los protagonistas sean los niños, no hay más que ver la hora a la que se emite, a las diez de la noche", explica la psicóloga especializada en infancia, Ana Saro, de Bliss Psicología. "Lo que buscan es mostrar a un niño pequeño comportándose como un adulto o un famoso. Económicamente lo entiendo, pero psicológicamente no, porque al final lo que hacen es presionarle para conseguir audiencia".

A lo largo de todas sus ediciones, es complicado encontrar a concursantes que no se hayan echado a llorar en algún momento del programa, ya sea por la presión de no acabar un plato a tiempo, por los comentarios de los jueces, o por no ser tan buenos como sus compañeros y acabar expulsados. "El contenido no consiste en que aprendan a cocinar, de hecho llegan ya sabiendo mucho más que tú o que yo. Se basa en quedar el primero y, si no lo haces perfecto, te quedas fuera. Es una contradicción con la educación que damos a los niños. Por un lado, a nivel de sociedad les estamos diciendo 'esfuérzate aunque salga mal porque estás aprendiendo una serie de habilidades que te servirán para el futuro', y por otra queremos que queden los primeros, que sean competitivos, que ganen", añade Saro. ->>Vea más...

FUENTE: Con información de MARÍA ZUIL - https://www.elconfidencial.com
 

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