lunes, 11 de febrero de 2019

(España) BBVA creó una célula clandestina para espiar a rivales que se reunía en su propia sede

El BBVA de Francisco González no solo contrató a Villarejo. La entidad llegó a tener a sueldo a varios detectives privados de forma simultánea con los que formó una célula de espionaje clandestina que se encargó durante años de obtener información sobre competidores y contrarrestar otras supuestas amenazas. Aunque el trabajo de este grupo era invisible, se reunía con una periodicidad semanal en las propias instalaciones del banco y su labor estaba directamente supervisada por el que fue su máximo responsable de Seguridad Corporativa durante 16 años, Julio Corrochano, y otro directivo del departamento de Servicios Jurídicos, según han confirmado a El Confidencial fuentes cercanas a las pesquisas de la llamada operación Tándem contra el comisario de la Policía Nacional y sus presuntos colaboradores.

Uno de los principales encargos que asumió esta célula de investigación fue desactivar la falsa asociación de usuarios de banca Ausbanc, que llevaba casi una década extorsionando al banco y al propio Francisco González por negarse a poner publicidad en sus medios de comunicación. Como resultado de esa campaña de chantaje, Ausbanc presentó querellas contra BBVA y trató de reventar sus juntas de accionistas. La firma ordenó a su célula de investigadores que buscara puntos débiles en el 'holding' de asociaciones, bufetes y revistas que controlaba Luis Pineda, presunto cabecilla de la trama, para poder emprender luego acciones penales contra ese entramado. De ahí la presencia en las reuniones de un responsable del departamentos de Servicios Jurídicos.

Aquella primera operación de BBVA contra Ausbanc fue bautizada con el nombre en clave de proyecto Austria y los hallazgos de los detectives quedaron plasmados en un informe de 202 páginas al que ha tenido acceso este diario. El documento diseccionaba las principales vías de financiación de la supuesta agrupación de clientes de banca, las mercantiles que controlaban Pineda y su familia, el estado de sus relaciones con el Partido Popular y el PSOE y la situación en la que se encontraba su litigio con el Registro de Asociaciones de Consumidores, que en 2005 decretó la expulsión de Ausbanc por irregularidades flagrantes en el cobro de patrocinios. El Ejecutivo de Mariano Rajoy, sin embargo, aceptó su reingreso en 2012 y, con ello, permitió a Pineda volver a recibir subvenciones y actuar como acusación popular en cualquier procedimiento, también en los que afectaban a BBVA. ->>Vea más...

FUENTE: Con itnformación de JOSÉ MARÍA OLMO - https://www.elconfidencial.com
 

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