lunes, 4 de febrero de 2019

Expertos: No es para restaurar la democracia, es el petróleo venezolano (+EE.UU.)

En un inicio, cuando el vicepresidente estadounidense Mike Pence publicó un vídeo en apoyo a los venezolanos, la narrativa apuntaba a salvaguardar la democracia y condenar a Nicolás Maduro por su récord humanitario; sin embargo, con el desenvolvimiento de este proceso, particularmente por boca del asesor de seguridad de Donald Trump, John Bolton, las razones por las cuales Washington está interesado en entrar en el país sudamericano no parecen tener nada que ver con proteger las instituciones democráticas o brindar apoyo humanitario.

‘Les deseo a Nicolás Maduro y a sus principales asesores una larga y tranquila jubilación, viviendo en una bonita playa en algún lugar lejos de Venezuela', afirmaba el jueves Bolton a través de su cuenta de Twitter .

No solo parece echar por la borda la posibilidad de que el denominado ‘usurpador' pague por los crímenes por los que la oposición y sus críticos le acusan, sino que además, esta figura clave de la administración de Trump también ha dejado claro que a Estados Unidos (EE.UU.) le interesa particularmente el petróleo venezolano.

En una entrevista con la cadena Fow Business , Bolton no tuvo inconveniente en destacar que su país busca beneficiarse económicamente después de la previsible caída de Maduro.

‘Sería una gran diferencia económicamente para EE.UU. si conseguimos que empresas petroleras estadounidenses participen en la inversión y producción de petróleo de Venezuela', explicaba Bolton durante la entrevista, ‘hay mucho en juego'. De modo que la democracia y los intereses humanitarios o bajaron de rango en importancia, o realmente nunca fueron prioritarios, y algunos expertos consideran que sería lo segundo.

‘A los Estados Unidos no les importan los derechos humanos en el mundo', explica a La Estrella de Panamá Brett Wilkins, escritor, periodista y activista cuyo trabajo se ha enfocado en temas como el imperialismo estadounidense, entre otros tópicos.

De modo que si a Washington realmente le interesara proteger los derechos humanos, explica Wilkins, ‘no derrocaría a los gobiernos elegidos democráticamente ni se entrometería en las elecciones o los asuntos internos de las naciones', como tampoco ‘invadiría, ocuparía ni atacaría a tantos países, mataría a tantos civiles inocentes ni permitiría y luego encubriría la tortura cometida por sus fuerzas militares y de inteligencia'.

Defender la democracia tampoco es una prioridad para el Gobierno norteamericano, considerando que apoya a regímenes como Arabia Saudita, Bahrein, Etiopía, Sudán del Sur, Guinea Ecuatorial, Turkmenistán y Uzbekistán, que son ‘los que vienen inmediatamente a la mente', añade Wilkins.

‘Hay un viejo dicho que dice que el terrorista de un hombre es el luchador por la libertad de otro hombre. Lo mismo ocurre con los dictadores. ¿Por qué se llama a Maduro un dictador y se le amenaza con ser expulsado cuando los Estados Unidos apoyan a la teocracia islamista más regresiva y represiva del mundo en Arabia Saudita? Porque Arabia Saudita es pro estadounidense y Maduro no lo es', señala el escritor estadounidense.

¿Será entonces el petróleo venezolano el único interés de Washington? Según explica a ‘La Decana' el teórico político George Ciccariello-Maher, que ‘como John Bolton y otros han admitido descaradamente, la cuestión del petróleo es fundamental, pero esa no es toda la historia. El chavismo también ha defendido la cooperación regional entre las naciones latinoamericanas, y su autonomía de lo que EE.UU. dicta'.

De modo que se trata a su vez de un tema de carácter geopolítico, un interés por poner fin a un Gobierno, que sin desconocer sus errores a lo interno y sus propias motivaciones ideológicas, buscan disminuir la esfera de influencia estadounidense en la región latinoamericana y dejar de ser ‘el patio trasero' de Washington, una noción utilizada no en la era Trump, sino por el exsecretario de Estado de EE.UU., John Kerry, cuando gobernaba el expresidente y premio Nobel de paz, Barack Obama.

En el aspecto humanitario, Ciccariello-Maher agrega que el nuevo paquete de sanciones ‘que en realidad debe considerarse un bloqueo total del petróleo', demostraría que a Estados Unidos no le preocupan ‘los derechos humanos o la democracia', pues estas tendrían consecuencias sobre la capacidad de importación de productos básicos de primera necesidad, para una población ya golpeada por la falta de los mismos.

En este sentido, el politólogo señala que además de los daños económicos causados por las sanciones previas (unos $6,000 millones), ‘las nuevas sanciones han congelado (es decir, robado) $7,000 millones de cuentas bancarias en el extranjero, y las pérdidas económicas serán otros $11,000 millones en el próximo año', como resultado ‘mucha gente morirá'.

Probablemente, ese dinero se está reservando para el momento en el que el autoproclamado presidente interino, Juan Guaidó, suba al poder y estabilice al país con su paquete de políticas económicas más amigables a Washington, a pesar de que, irónicamente, la Venezuela chavista nunca dejó de comerciar petróleo con el país norteamericano. Entonces, ¿será que si Hugo Chávez nunca hubiese nacionalizado la industria petrolera la historia sería distinta?

Para Wilkins, este no es necesariamente el caso, pues ‘una de las razones por las cuales Venezuela ha sido blanco de los Estados Unidos es porque ha elegido seguir un camino divergente' y agrega, ‘cuando los Estados Unidos dicen ‘eres libre de hacer lo que quieres', lo que realmente significa es ‘eres libre de hacer lo que quieras siempre que sea lo que queremos que hagas”.

¿SOLO EL IMPERIALISMO?

Lo anterior no apunta a sustentar que lo hecho por Chávez y su sucesor ha cumplido a cabalidad con las promesas e ideales que estos defendían, por ejemplo en un estudio hecho por la investigadora del Instituto Michelsen (Noruega), Iselin Asedotter Stronen, titulado Everyday Crafting of Bolivarian State: Lower-level State Officials and Grassroots Activism in Venezuela se busca develar si el impacto de los consejos comunales instalados desde el 2006 lograron el ansiado cambio social radical, es decir, modificar desde abajo las estructuras estatales heredadas de las administraciones previas al arribo del chavismo (que eran injustas, capitalistas y demás).

Dicho estudio estima que contrariamente a lo indicado por los chavistas, este proyecto no ha revolucionado al Estado, ‘más bien, dejó intactas las estructuras políticas o buscó reformarlas desde adentro y construir nuevas estructuras paralelas'.

De modo que el aparato estatal venezolano ‘en muchos aspectos se ha mantenido sin cambios, impregnado por lo antiguo y con las nuevas estructuras de poder, personal y prácticas institucionales'. Lo cual no apunta a que no ocurrió absolutamente nada, pero que sí se estuvo lejos de lo soñado.

La histórica dependencia al oro negro vendría a ser otro factor, puesto que sus programas sociales dependen de que a esta industria le fuese bien y así ocurrió mientras Chávez estaba en el poder. La diferencia con el chavismo es que además de estar al vaivén de los precios petroleros (manipulados por Riad), también sobre sí las sanciones estadounidenses, todos elementos que agravan la crisis que atraviesa el país.

Wilkins señala en un artículo publicado en Venezuela Analysis que si bien el régimen de Maduro ‘está lejos de ser perfecto', no hay que ser presas de la ‘hipocresía' estadounidense, una nación que ha apoyado a peores tiranos durante sus más de 200 años de historia.

Con todo, el desenlace venezolano aún está por verse, aunque muchos ya anuncian la inevitable caída del Gobierno de Maduro, en caso que terminará en una isla como señala Bolton no lo sabremos aún, pero sí es claro que EE.UU. no esconde su deseo de hacerse con el petróleo venezolano.

GRUPO DE LIMA REFORZARÁ APOYO A GUAIDÓ

Hoy el Grupo de Lima se cita en Ottawa (Canadá), en una reunión de emergencia para tratar la crisis de Venezuela y discutir cómo apoyar a Juan Guaidó, jefe del Parlamento venezolano y que el 23 de enero se autoproclamó presidente encargado del país suramericano.

La reunión, que fue convocada por el Gobierno canadiense el pasado 28 de enero, tiene entre sus objetivos buscar fórmulas para brindar apoyo humanitario al ‘pueblo venezolano'.

De este modo, la ministra de Asuntos Exteriores de Canadá, Chrystia Freeland, justificó la convocatoria, porque ‘esta crisis supone un enorme problema de seguridad, humanitario y económico para el continente' americano.

Freeland llegó incluso a comparar la actual situación de Venezuela con lo sucedido en Siria desde el 2011.

‘Hemos visto en Siria la forma en que una crisis de refugiados puede tener impactos más amplios y desestabilizadores. Es importante que también nos enfoquemos en eso', indicó la ministra canadiense.

En esta misma línea de apoyo humanitario, la Unión Europea (UE) será coanfitriona, junto con Uruguay, el próximo 7 de febrero en Montevideo de la primera reunión del grupo internacional de contacto sobre Venezuela, según develó la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini.

De acuerdo a un comunicado del gobierno uruguayo y el grupo de contacto reunirá a representantes de la UE y de ocho de sus estados miembros (España, Francia, Alemania, Italia, Holanda, Portugal, Suecia y Reino Unido) junto con Bolivia, Costa Rica, Ecuador y Uruguay.

FUENTE: Con información de Juan España - http://laestrella.com.pa
 

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