lunes, 4 de marzo de 2019

(España) El arte de decorar embajadas: un encargo a dedo y 12.100 euros por crear una sola frase

“Solo lo que no existe puede representar lo que existe”. La frase se le ocurrió a la artista Dora García y se han pagado 12.100 euros de dinero público por ella, por utilizarla todas las veces que se quiera en sedes diplomáticas o eventos del Ministerio de Exteriores. Más tangible, aunque perecedera, es la obra de arte que debería llegarle a la embajada de Rabat. Se describe como “lana mojada en el mar Mediterráneo y secada al sol de la Costa Dorada y la Costa Brava en tela zurcida con jugo de melón, sandía, melocotón, higos, ciruela, arena de playa y diferentes restos naturales sobre lino”. Ha costado 17.000 euros y se podrá exhibir el tiempo que dure, ya que el material orgánico acabará descomponiéndose.

Son dos de las obras de arte adquiridas en los últimos meses por el Ministerio de Exteriores, donde en 2017 se abrió un proceso para “modernizar” la inversión artística y adaptarla a los nuevos tiempos. El presupuesto asignado anualmente para dicho menester ronda los 600.000 euros, arreglos y marcos incluidos. Desde noviembre de 2018, la selección de obras de arte para sus sedes y oficinas está en manos de un consultor externo, Jesús María Castaño, quien también es director de la Fundación de Arte y Pensamiento Chirino (Gran Canarias) y que ya trabajó con el ministerio en el programa Seacex, un proyecto itinerante que llevó a grandes artistas españoles por todo el mundo.

En los pasillos del ministerio y de la Aecid, la decisión de “externalizar” el servicio ha despertado grandes recelos. Tantos como las elecciones de Castaño. “Se ha desmantelado el Área de Patrimonio, se ha apartado a una funcionaria que llevaba 19 años haciendo su trabajo con profesionalidad y sin tacha alguna, y se ha colocado a este señor a dedo”, inciden. El cambio ha afectado también a los 96 proveedores que desde 2008 han venido surtiendo de obras de arte a Exteriores. “Desde que llegó, este señor solo compra en cinco galerías con las que tiene relación. Es decir, de los 96 proveedores, hemos pasado a cinco”, insisten.

Contactado por este diario, Castaño se defiende asegurando que todas sus adquisiciones son transparentes y públicas. “Esto no tiene nada que ver con amiguismos. Son todos artistas maravillosos, que tienen nombre y reputación. No hay trampa ni cartón”, subraya. Consultados al respecto, con la lista de obras adquiridas por el ministerio desde la llegada de Castaño, dos curadores de arte independientes confirman que, efectivamente, los artistas son de primer nivel. “Son gente reconocida. Lo que hay es una preferencia por obras conceptuales y abstractas, que siempre son más polémicas y difíciles de justificar fuera del círculo artístico. Pero es lo que se me encargó”, dice. ->>Vea más...

FUENTE: Con información de Á. VILLARINO - El Confidencial
 

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