domingo, 10 de marzo de 2019

(Panamá) El fallido plan de convertir a Bocas del Toro en una colonia de afroamericanos

De haberse hecho realidad los planes del presidente estadounidense Abraham Lincoln, la zona ubicada alrededor de la laguna de Chiriquí, en Bocas del Toro, se habría convertido en una colonia de esclavos afro americanos emancipados, gobernados desde la ciudad de Linconia.
Los colonos se habrían dedicado a la minería y a la agricultura o habrían construido un ferrocarril y usado los magníficos puertos de Bocas del Toro y Chiriquí para avanzar los intereses imperiales de Estados Unidos en el corazón del continente americano.

El presidente Lincoln estaba convencido de que la colonización en lo que llamaba Chiriquí, por rodear el golfo de Chiriquí, — en realidad Bocas del Toro—, haría más aceptable la abolición de la esclavitud para los blancos. El plan, no obstante estaría —como se imaginan— destinado al fracaso.

COLONIZACIÓN Y ESCLAVITUD

La idea de deportar o ayudar a relocalizar a los antiguos esclavos afroamericanos fuera del territorio norteamericano había sido debatida desde finales del siglo XVIII, con la aprobación de importantes personalidades como el presidente Thomas Jefferson y el senador Henry Clay.

Para comienzos del siglo XIX, la Sociedad de Colonización Americana (American Colonization Society), fundada en 1817, asumió el liderazgo en este tema, con el deseo de disminuir la población negra de Estados Unidos.

Entre 1816 y 1860, se llegó a transportar a más de 11 mil esclavos emancipados a territorios adquiridos para estos propósitos en el noroeste de Africa, en la colonia conocida como Liberia, bajo el auspicio del entonces presidente James Monroe. En honor a este, la capital fue llamada Monrovia.

Los resultados del proyecto no fueron del todo favorables. Con los años, se dieron a conocer múltiples historias sobre las enfermedades que plagaban a los habitantes de Liberia y la altísima mortalidad de los colonos. Además, el transporte de estos a tan lejanas tierras resultaba muy caro para el gobierno estadounidense.

PRESIDENTE LINCOLN

Siendo un joven político en el estado de Illinois, Abraham Lincoln manifestó en varias ocasiones su apoyo a los esfuerzos por enviar a los afro americanos fuera del territorio estadounidense.

Al convertirse en presidente y apoyar el movimiento de emancipación de los esclavos, promovió nuevamente esta iniciativa como una estrategia para hacer más aceptable la abolición de la esclavitud por la población blanca.

La oportunidad para ejecutar un nuevo proyecto de colonización surgió en abril 1862, con el Acta de Emancipación del Distrito de Columbia, (The District of Columbia Emancipation Act) que abolía la esclavitud en la capital estadounidense e incluía un fondo de $600 mil para facilitar la instalación de los libertos en colonias ‘en Texas, Florida, México, Haití, Liberia o cualquier otro lugar que el gobierno de Estados Unidos determine'.

El lugar que Lincoln estimaba como más viable era Panamá, entonces parte de Nueva Granada.

LINCOLN SABE DE PANAMÁ

Lincoln había conocido acerca del territorio panameño en abril de 1861, cuando Ambrose Thompson, un naviero y político de Filadelfia con derechos sobre varios miles de acres de tierra cerca de la frontera entre Panamá y Costa Rica, se acercó a su gobierno con la propuesta de establecer una estación naval y una colonia de emigrantes negros en estos territorios.

A Lincoln la idea de Panamá le pareció atractiva y pidió las impresiones de una expedición realizada por el Departamento de Marina de Estados Unidos en 1860.

REPORTES

El reporte de la expedición de la Marina de Estados Unidos, emitido en diciembre de 1860, declaraba que ‘el puerto de la laguna de Chiriquí es adecuado para todos los propósitos de comercio y protección naval'.

‘No es un solo puerto sino un sistema de muchos puertos, de excelencia sin igual. Sus aguas son profundas, sus costas audaces, la localidad saludable. No es uno, sino un sistema de puertos, de los cuales algunos como la Bahía de Almirante, la bahía Ambrosia, la laguna de Palos y laguna de Blewfields (sic), llenan todos los requisitos tanto para establecer puertos comerciales como navales. Las aguas son profundas y hay entre ocho y hasta catorce brazas protegidas por un archipiélago de islas'.

‘No se puede dar más prueba de lo saludable del lugar, que el hecho de que todos los miembros de la expedición hemos regresado en perfecto estado de salud. Algunos sufrieron en algún momento de fiebre, por el exceso de lluvias, pero esta desapareció con el uso de quinina'.

‘Se pueden observar gran numero de canoas de indios que cruzan las aguas de la bahía. Las tierras producen todo tipo de frutas y vegetales tropicales en gran abundancia y de un tamaño extraordinario. Caña de azúcar, algodón, café y cocoa crecen salvajes y en profusión'.

‘Los ríos se desbordan en las praderas de tal forma que llegan hasta los bosques haciéndolos parecer en algunos lugares tan profundos como pantanos'.

Los depósitos de carbón de la mejor calidad como combustible eran, supuestamente ‘inagotables'.

Al escuchar estas descripciones tan favorables, Lincoln ordenó que se compraran los derechos territoriales que mantenía Thompson y se le contratara para empezar a promocionar el sitio como una colonia patrocinada por el gobierno. A la vez, se comisionó al senador de Kansas, Samuel C. Pomeroy, para organizar la partida de los colonos voluntarios.

PRESENTACIÓN A LA GENTE

En julio de 1862, el presidente empezó a discutir con su gabinete la idea de proclamar la abolición de la esclavitud en todo el territorio estadounidsense. El tema de la colonización, por lo tanto, apremiaba. Pero, ¿aceptarían los afro americanos la iniciativa?

El 14 de agosto de 1862, Lincoln invitó a un grupo de prominentes afroamericanos a la Casa Blanca para discutir el plan. La reunión tiene gran importancia histórica por tratarse de la primera ocasión en que se invitaba a un grupo de afroamericanos a la Casa Blanca para discutir políticas de Estado. Los registros de la reunión se han utilizado una y otra vez para analizar el carácter de Lincoln, sus ideas sobre la esclavitud y su actitud hacia los afro americanos.

Sus invitados de ese día eran representantes de lo más granado de la sociedad negra de Washington. El grupo incluía a Edward Thomas, intelectual y líder cultural; los educadores John F. Cook Jr., y Benjamin McCoy; John T. Costin, un prominente masón; y Cornelius Clark, miembro de una importante organización civil que promovían varias causas migratorias desde Washington.

‘Ustedes y nosotros somos de diferentes razas', y ‘tenemos por ello la mayor diferencia que puede existir', les dijo Lincoln en un discurso construido para convencerlos de apoyar la iniciativa de colonización en Panamá.

‘Los afro americanos han sufrido mucho viviendo entre nosotros y nosotros también hemos sufrido por su presencia', continuó.

‘Sin los afro americanos, no habría guerra', siguió. La única solución, concluyó, es que ‘ustedes y nosotros nos separemos'.

ADELANTOS

De más está decir que a sus invitados no les gustó el plan. Sin embargo, para entonces, estaban bastante adelantados. El gobierno de Lincoln contaba con la aprobación del presidente colombiano Tomás Cipriano de Mosquera, por lo que prefirió redoblar los esfuerzos por convencer a los líderes de la comunidad afroamericana de Washington, con resultados más o menos positivos.

El 11 de septiembre de ese mismo año, el gobierno dio a Thompson un adelanto monetario para el desarrollo de las minas de carbón panameñas.

Pero el 24 de septiembre, dos días después de emitir la Proclama Preliminar de la Emancipación, Lincoln abruptamente suspendió la operación, de manera provisional.

—La proclamacion preliminar anunciaba la intención de que 100 días después, el 1 de enero de 1863, entraría en efecto la ley que declaraba la libertad permanente de todos los esclavos en la unión americana-—.

SE ARRUINA EL PLAN

Había muchas dudas en relación al tema de la colonización de Panamá.

Por una parte, se revelaron las irregularidades financieras cometidas por Thompson y sus socios, que utilizaron el dinero pagado por el gobierno para cubrir sus deudas personales y no para adelantar el proyecto de las minas.

Estos depósitos de carbón, supuestamente de primera calidad e inagotables, resultaron ser un fraude, según un reporte del Smithsonian Institute.

Además, los países centroamericanos se opusieron vehemente al plan. Luis Molina, un representante diplomático de Honduras, Nicaragua y Costa Rica, lo caracterizó como el esfuerzo de hacer a América Central el depositario de ‘una plaga de la que Estados Unidos quería deshacerse'.

El 7 de octubre de 1862, Lincoln suspendió el plan de forma definitiva, a pesar de las protestas del senador Pomeroy, quien decía tener para entonces unos 13,700 voluntarios para ir a Panamá

La cancelación del proyecto provocó gran incomodidad, especialmente entre estos afroamericanos, que habían hecho preparativos para la expedición.

‘Algunos de nosotros incluso llegamos a entregar nuestras viviendas y vender nuestros muebles para embarcanos en el viaje', explicaron a Lincoln en una carta.

Le reclamaban al presidente haber ‘creado todo tipo de expectativas, de estimular el deseo de independencia y la búsqueda de una igualdad respetable', solo para abandonarlos después.

Lincoln no pudo hacer otra cosa que pedir disculpas.

Para entonces, los proponentes de la colonización habían puesto sus ojos en una pequeña isla en la costa de Haití, llamada Île-à-Vache o Isla de la Vaca, a donde finalmente serían enviados —sin la aprobación del gobierno— unos 450 colonos, de los cuales moriría una gran parte por desnutrición y por enfermedades.

El fondo de colonización fue abolido definitivamente en 1864, pero cuatro días antes de ser asesinado, en abril de 1865, Lincoln todavía insistía en que la deportación era la única solución pacífica al problema racial del país.

‘Yo difícilmente puedo creer que el Norte y el Sur puedan vivir en paz a menos de que nos deshagamos de los negros... creo que sería mejor exportarlos a todos a un territorio fértil', comentó al general Benjamin Butler .

FUENTE: Con información de Mónica Guardia - La Estrella de Panamá
 

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