viernes, 5 de abril de 2019

(Panamá) ¿Quién cobró la recompensa por información por Noriega?

Por: Alexis Sánchez - El pasado jueves 16 de agosto de 2018, durante la Feria del Libro celebrada en Panamá, asistí a la presentación del libro Los Fantasmas de Noriega , escrito por Rita Vásquez y J. Scott Bronstein, en el Salón Boquete del Centro de Convenciones Atlapa.
Aunque ya había señalado que no asistiría ningún día, debido a la decadencia que cada año se ve en la Feria del Libro en Panamá —y que el año pasado cerró con broche de oro con el incidente en contra de un estudiante de la Universidad de Panamá—, decidí asistir porque fui invitado por el amigo Carlos Guevara Mann. Como es sabido, sus exposiciones son dignas de ser escuchadas.

Como siempre, me ubiqué en el primer puesto y, al iniciarse el periodo de preguntas y respuestas, pregunté si el libro era testimonial, novela o con hechos verídicos. Como respuesta, la coautora espetó que se trataba de una ‘novela de no ficción'. A la fecha, estoy tratando de entender esta nueva definición literaria.

‘LOS FANTASMAS DE NORIEGA'

La pregunta la hice debido a que los autores señalaron que habían tenido acceso a una cantidad de documentos desclasificados. Seguidamente, otras personas hablaron, incluyendo a Aurelio Barría, mejor conocido como ‘Yeyito'. Entonces recordé un hecho que ha quedado en el olvido después de la invasión de Estados Unidos a Panamá y que guarda relación con dos actos que se deben aclarar para la historia y la tranquilidad de los feligreses católicos panameños. Al concederme la palabra para hacer mi respectiva pregunta, dije:

‘Dentro de la documentación a la cual tuvieron acceso, ¿se encontró algo relativo que aclare quién cobró la recompensa de un millón de dólares ofrecida por el ejército invasor a quien diera información que llevara a la captura del General Manuel Antonio Noriega?; ¿cuál fue el papel jugado durante los días de la invasión hasta su búsqueda de refugio en la Nunciatura? ¿Y durante su posterior comunicación al general Marc Cisneros por el Nuncio Apostólico de Panamá, Monseñor José Agustín Laboa, quien una vez acogió a Noriega, llamó al general Marc Cisneros, y éste, al llegar a la Nunciatura, Laboa le dijo: ‘Noriega está ahí, por qué no entra y lo pesca, y yo le abro la puerta'? Por supuesto, Marc Cisneros se opuso, porque sabía las consecuencias que le acarrearía si entraba a la fuerza'.

EL GRITO DE ‘YEYITO'

Y es aquí donde el otrora dirigente de la Cruzada Civilista pegó el grito al cielo cuando gritó: ‘¡Eso es mentira!'. Inmediatamente, giré hacia donde estaba Yeyito Barría y le dije: ‘Eso lo dijo Marc Cisneros'... el mismo Yeyito me responde: ‘Marc Cisneros puede decir misa'; reiterándole que ‘eso lo dijo Marc Cisneros', notando el disgusto que reflejaba en su rostro Barría, mientras que los comentarios entre los presentes en la sala eran acerca del olvidado millón de dólares de la recompensa y quién lo cobró... Y seguí con mi otra pregunta: ¿por qué se permitió que el general Noriega se entregara al ejército invasor con el uniforme de General de las Fuerzas de Defensa?'.

La coautora, después de finalizada mi intervención, escuetamente señaló que ellos ‘no abarcaron ese periodo en sus investigaciones', mientras que los presentes en la sala, entre murmullos, decían: ‘¿Quién cobró el millón de dólares de la recompensa?'.

Tales preguntas hice que despertaron la curiosidad, que inclusive una señora de edad avanzada me llamó y me dijo al oído: ‘¿Cómo es eso del millón de dólares?'.

¿Por qué Yeyito Barría saltó inmediatamente para echar por tierra mi pregunta a los coautores y que los presentes tenían derecho a conocer?

Terminada la presentación, se me acercaron personas curiosas para preguntarme ‘sobre el millón de dólares de la recompensa y quién lo cobro'. Desde ese día he estado meditando al respecto, y creo firmemente que quizás Aurelio Barría pueda respondernos a los panameños qué sabe al respecto, porque la forma en que respondió parece denotar que sabe algo.

Muchos fuimos los que adversamos al régimen dictatorial, que se extendió del 11 de octubre de 1968 hasta el 19 de diciembre de 1989. Quedan muchas partes oscuras de la dictadura y la invasión que merecen ser aclaradas, por actores que aún están vivos.

LA MISA DE CISNEROS

Las preguntas que hice se dieron porque muchos años después el general Marc Cisneros concedió una entrevista a un canal de televisión panameño la cual pasó inadvertida, ya que Cisneros se opuso a ‘pescar a Noriega una vez asilado'.

La actuación de Monseñor Laboa, en boca de Marc Cisneros, quedó gravitando en la mente de muchos que seguimos los acontecimientos históricos.

Como es de conocimiento público, la invasión de Estados Unidos a Panamá se inició a las 12:46 del 20 de diciembre de 1989, a pesar de que inicialmente estaba programada para comenzar a la 1:05 a.m. Se adelanta porque se produce una explosión en el aeropuerto de Paitilla, donde estaba el avión de Manuel Antonio Noriega. Mueren dos miembros de los Marines Seal, y también cae en combate el teniente Lakas, hijo de Basilio Lakas, expresidente de la dictadura, quien estaba a cargo de cuidar el hangar donde estaba el avión de Noriega.

CLÁUSULA DE INTERVENCIÓN

Estados Unidos invocó la cláusula de intervención, contemplada en los Tratados Carter Torrijos, para invadir a Panamá.

Muchos fueron los asesinados y desaparecidos durante la dictadura de militar, también durante la invasión. Quedan muchos misterios e incógnitas que los panameños tenemos el derecho de conocer. ¿Quién cobró el millón de dólares por la información que llevara a capturar a Noriega?

Quizás el Gobierno panameño pueda aclarar si se cobró o no, y el norteamericano esclarezca si ellos pagaron o no la recompensa, y a quién; mientras tanto, esperaré que ‘Yeyito' Barría nos pueda aclarar qué sabe de las misas que, asegura, ‘el general Marc Cisneros puede decir'.

FUENTE: Alexis Sánchez - La Estrella de Panamá
 

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