jueves, 9 de mayo de 2019

Advierten sobre riesgos de desinfectante Triclosán

Hay veces en las que lo mejor es enemigo de lo bueno. Y un ejemplo de ello puede ser esa mitificación de la higiene que, en su empeño por erradicar microbios, podría estar también actuando indiscriminadamente contra todo tipo de bacterias. También contra las buenas. Es una de las hipótesis que se están estudiando en torno al triclosán (TCS), el desinfectante más famoso… y más ubicuo: se estima que más de dos mil productos de consumo -entre los que podríamos citar jabones, pastas de dientes o colutorios- lo contienen. Lo contienen… o lo contenían, porque en los últimos años las marcas han ido progresivamente librándose de él.

¿Las razones? La avalancha de estudios científicos que cuestionan su seguridad y que asocian su uso a disfunciones tiroideas, resistencias bacterianas, alteraciones en la microbiota… Da igual que la gran mayoría de las investigaciones se hayan hecho en ratones y que se dude de si sus resultados podrían extrapolarse a humanos: la presión ha sido tal que pocas son las marcas a las que no les preocupa que su imagen pueda vincularse con este compuesto. Justamente lo contrario de lo que ocurría hace décadas, cuando la mención de 'Incluye triclosán' en el prospecto era una declaración de intenciones, una demostración de calidad.

El asunto, efectivamente, viene de muy antiguo. Allá por 1972, en las salas quirúrgicas de los hospitales comenzó a utilizarse un jabón especial sumamente eficaz para desinfectar las manos de los cirujanos y del resto de personal sanitario que entraban al quirófano. Su potencia como antibacteriano traspasó los límites del uso médico y se extendió a todo tipo de productos de consumo: dos décadas después, los hogares estadounidenses -y poco después los europeos- ya estaban llenos de triclosán. Llegó entonces la voz de alarma y “los científicos empezamos a intensificar nuestras investigaciones sobre sus riesgos potenciales para la salud”, explica la bioquímica Julie Gosse, de la Universidad de Maine. ->>Vea más...

FUENTE: Con información de María Corisco - El Confidencial
 

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