martes, 14 de mayo de 2019

(Brasil) The New York Times: El futuro de la Amazonía no está en el pasado

La presidencia de Jair Bolsonaro es la mayor amenaza al frágil equilibrio de la Amazonía brasileña desde que la selva fue sometida a la explotación masiva de sus recursos durante la dictadura militar. Su plan de acometer una nueva oleada de desarrollismo no solo supone un desafío ecológico para un bioma que perdió ya cerca del 20 por ciento de su cobertura forestal y podría estar cerca del colapso.

La propuesta del presidente de Brasil de abrir minas y expandir las áreas para la industria agrícola en reservas naturales e indígenas —de promover, en definitiva, un modelo económico basado en la producción de recursos naturales para su exportación primaria— es obsoleta y se ha mostrado ineficiente para crear bienestar en esta región azotada por la desigualdad y la violencia.

En sus primeros meses en el poder, Bolsonaro ha confirmado que dará rienda suelta a la acción de madereros ilegales, buscadores de oro clandestinos y, en general, a criminales ambientales que se venden como productores de carne y soja que “alimentan el planeta” cuando, en realidad, son acaparadores de tierra pública (land-grabbing) por medio de deforestación. Durante su campaña electoral, ya lo había anunciado al calificar las áreas indígenas de “zoológicos” humanos y prometer no demarcar “ni un centímetro más” de estas.

Para facilitarles la vida a los infractores y terrófagos, Bolsonaro ha debilitado a las instituciones que combaten este tipo de ilícitos, en especial el Instituto Brasileño de Medio Ambiente y Recursos Naturales Renovables (IBAMA). Pocos días después de asumir, Bolsonaro destituyó a su director de protección ambiental, Luciano Evaristo, quien durante sus nueve años de mandato redujo la deforestación amazónica a niveles récord por medio de constantes operaciones punitivas que lograron arrestar, por ejemplo, a quien fue considerado el individuo responsable por la mayor acción de deforestación en la Amazonía. ->>Vea más...

FUENTE: Con información de The New York Times
 

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