viernes, 24 de mayo de 2019

(EE.UU.) La medida que nadie esperaba y que deja a Huawei agarrado a un clavo ardiendo

Después de un terremoto, vienen las réplicas. Suelen ser de menor intensidad, pero estos temblores de reparto pueden causar, por sus peculiares características, efectos más letales que el original. El domingo fue el acto central del culebrón tecnológico de mayor calado de los últimos años: Google rompía con Huawei y le impedía utilizar futuras versiones de su sistema operativo móvil y de productos como Maps o Gmail en sus teléfonos. Eso ocurrirá, si nada cambia, cuando transcurra el periodo de gracia de tres meses que la Administración Trump ha dado para que el veto entrase en vigor. Todo el mundo sabe lo que es Android. Sin embargo, mucho más desconocido es ARM, a pesar de ser un actor vital para cualquiera que quiera hacer móviles. Una empresa británica, propiedad del gigante japonés Softbank, que ha decidido suspender sus negocios con el gigante chino, generando un seísmo mayor que el de los de Mountain View.

El reto que ahora se le plantea a Huawei, desde el punto de vista tecnológico, es mucho mayor. Hace mucho frío fuera de iOS y de Android, pero tenían un plan —urdido en secreto durante años— para lograr sobrevivir fuera de ese universo, que no era otro que un sistema operativo hecho por ellos mismos. Además, cabe recordar que los que estén en circulación o el Honor 20, lanzado este miércoles, seguirán contando con actualizaciones de seguridad del buscador mientras la norma se lo permita y la propia marca ha prometido seguir dando soporte a través de EMUI.

El escenario no era fácil en absoluto (los que antes lo intentaron, fracasaron estrepitosamente), pero no se antojaba tan negro como el que se dibujó este miércoles. ARM es el responsable de la arquitectura que se utiliza para la construcción del procesador de cualquier dispositivo móvil en la faz de la tierra. ->>Vea más...

FUENTE: Con información de M. MCLOUGHLIN - El Confidencial
 

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