El progreso alcanzado en el informe 2011-2012 al 2014-2015, es de un solo punto, debido a que de los nueve puntos avanzados en el ranking 2012-2013 (49), se perdieron ocho.
Al comentar los resultados del informe para la Centroamérica, incluido Panamá, el director del Centro Latinoamericano para la Competitividad y el Desarrollo Sostenible (Clacds) de Incae Business School, Lawrence Pratt, resaltó diez ventajas competitivas.
Estas son: Calidad de la infraestructura, penetración de la telefonía celular, acceso a Internet en las escuelas, incentivos a la inversión, facilidad para abrir negocios, apertura comercial hacia la inversión extranjera directa (IED), capacidad para atraer talento humano, desarrollo del sistema financiero, transferencia de tecnológica y sofisticación de los negocios.
Pero no todo es ventaja y en lado de las desventajas se mantienen males que en vez de reducirse, aumentan. Independencia del sistema judicial, confianza en la clase política, costos del crimen y la violencia, calidad de la educación, baja matricula en la educación básica y secundaria, uso eficiente del talento, poca disponibilidad de proveedores locales y disponibilidad de científicos e ingenieros.
“Esta última desventaja, es problema cuando una empresa busca profesionales con altos niveles de sofisticación, lo cual ya se siente en Panamá, según las encuestas de opinión”, comentó Pratt.
Una misma moneda.
Para la socia de Goethals Consulting Corp., Irene Giménez, “todos los males señalados en el reporte (corrupción, alta burocracia, ineficiencia en la educación), son muy fáciles de recomponer a nivel técnico, pero el problema es que la resolución técnica implica una decisión política que ninguno de ellos (los políticos) se atreve a tomar”.
Lamento que en Latinoamérica, “nuestros políticos admiten el problema y su solución en reuniones de petit comité, pero en público no admiten la solución, porque hablar de recomponer un sistema implicaría para ellos quedarse sin su sustento (los votantes). Todo ello crea un círculo vicioso que da los resultados que se reflejan en este informe”.
Resaltó que para bajar los altos niveles de corrupción, la única solución viable es eliminar la burocracia, porque la alta burocracia y la corrupción son dos caras de la misma moneda. Una no puede sobrevivir sin la otra”.
Por su parte, el abogado Carlos Barsallo, señaló que se debe “combatir la corrupción público y privada con acciones y no palabras. Mejorar la justicia y la educación, porque sin esto podremos atraer inversión en cantidad, pero no en calidad y ello no es ni bueno ni sostenible”.
La ineficiencia en la educación “es producto de que se pretende continuar con los mismos métodos de siempre, solamente que con mayor tecnología aplicada, y por supuesto, van a seguir generando los mismos resultados”, señaló Giménez.
Añadió que “la educación centralizada, rígida, de pensamiento único es incompatible con la diversidad existente en el mundo, y que gracias a los avances tecnológicos, ya las distancias físicas se han acortado a un click y es accesible para muchos (muchos más de los que sólo podían viajar hace sólo 15 años atrás)”.
Giménez, resaltó que “el mundo es diverso, es diferente, está en constante transformación y todos los días se generan nuevos empleos que no existían antes. Los niños deben estar preparados para poder generar, pero también para poder absorber en el futuro esos empleos y dada la situación actual de la educación, uno puede predecir, sin temor a equivocarse, que los niveles seguirán siendo iguales o peor”.
Vaso medio vacío.
Por su parte, el socio de Deloitte en Panamá, Domingo Latorraca, manifestó que “somos el segundo país más competitivo en Latinoamérica, región con la que competimos por la atracción de las inversiones que generan al final de la cadena, bienestar para la población. Logramos mantener la segunda posición en un entorno complejo, tanto externo como interno. En este sentido, vaso medio lleno: Excelente por el país”.
Empero, dijo que “las debilidades institucionales y de educación terminan por corroer la base de la sociedad y sus valores, y reproduce la corrupción. Esta es la gran oportunidad que tiene Panamá para mejorar”.
Latorraca cree que, “sobre la base de este sistema de medición, deberíamos trazar como meta estratégica nacional el convertirnos en cinco años en el país más competitivo de Latinoamérica”.
Pratt en su resumen regional dijo que la burocracia y corrupción, es casi en todos los países el primer, segundo o tercer problema que muestra la encuesta ejecutiva.
Como reflexión final indicó que “los temas sin resolver se vuelven permanente. Corrupción y burocracia, es la histórica debilidad de América Latina y aún sigue siendolo”.
| FUENTE: José Hilario Gómez - http://www.capital.com.pa |






