El italian o Mauro Velocci vivió nueve meses en Panamá. Estuvo muy cerca de los círculos de poder. Su compatriota Valter Lavitola se convirtió en el enlace que lo llevó a los más altos círculos de poder. De su mano arribó hasta el Palacio de Las Garzas y llegó a negociar un acuerdo por $176 millones.
¿CÓMO SU EMPRESA LLEGA A HACER NEGOCIOS CON EL GOBIERNO DE PANAMÁ?
En el 2009 yo tenía una empresa que está promoviendo en Suramérica y cuando yo me doy cuenta que en Panamá estaba cambiando el gobierno, porque yo tenía un contacto en Panamá, el señor Claudio Fargiante, que me dice aquí en Panamá está cambiando el gobierno y yo quiero proponer al gobierno este sistema de cárceles modulares. Hice una cita con el ministro Mulino y le expliqué el proyecto, esto fue en agosto de 2009. Pronto el ministro me pide hacer una vuelta en las cárceles de Panamá para mirar cuáles eran las condiciones de los presos, porque había un problema grave de hacinamiento y él quería acabar con eso. Se me da la oportunidad de vender en Panamá este tipo de cárceles. En febrero de 2010 sale la noticia de que se estaba por firmar un acuerdo entre Italia y Panamá y el ministro Mulino me dice muy claro, si tú puedes hablar con tu gobierno porque se va a incluir en el memorándum también las cárceles modulares yo te doy la seguridad que hablo con el presidente Martinelli.
¿EN ESE TIEMPO USTED CONOCÍA A LAVITOLA?
No, Lavitola llega mucho tiempo después. En junio de 2010 se va a firmar este memorándum. Mucho tiempo después entendí que Lavitola llegó a Panamá con Berlusconi. Cuando se firma ese acuerdo yo estaba en Italia y cuando escuché la noticia empecé a trabajar en la propuesta para presentársela al gobierno de Italia, porque yo dije que en cualquier momento me iban a llamar. Me doy cuenta que en 15 ó 20 días después de la firma del acuerdo, Panamá contacta a Finmeccanica, que en el Memorándum tenía que entregar los radares y los helicópteros y yo dije bien, me toca a mí. Porque eran 3 en el contrato, Finmeccanica era el primero, Svemark tenía el de las cárceles, que era el segundo, y el tercero que era institucional.
¿SE ACORDÓ CON EL GOBIERNO DE ITALIA QUE SVEMARK SERÍA QUIEN CONSTRUIRÍA LAS CÁRCELES?
Claro. Eso está en una nota oficial de la embajada que pide a la ministra. Yo empiezo a trabajar en el proyecto al final de agosto de 2010. Escuché una noticia de Panamá de que el ministro Mulino va a pasar a Seguridad y nombran a Roxana Méndez en Gobierno. La ministra declaró: no van a hacer nada. Cuando lo escuché contacté a las autoridades en Italia. Pensé en el embajador, Placido Viggo. Y le pregunté cómo era posible hacer una cosa como esta que estaba dentro del memorando de entendimiento. Le comento que las declaraciones de la ministra que dijo que las cárceles no se harían. Que eso no se puede hacer sin el consentimiento de Italia. Entonces el embajador me dijo voy a pedirle una cita. La ministra Méndez en octubre de 2010 planea una cita con el embajador, pero no nos recibe. Esta delegación de italianos que va a presentar este proyecto se encuentra con el viceministro Luis Hincapié, el embajador y otros. En noviembre de 2010 al final, yo tenía una cita con la ministra y el embajador me hace una invitación a almorzar a su casa. Yo me encuentro con él y después teníamos una cita con la ministra. Allí el embajador me dice: Mauro te digo bien claro que si quieres solucionar el asunto de las cárceles la única persona que te puede ayudar no soy yo, es un señor que está bien cerca del gobierno de Italia y bien cerca del gobierno de Panamá: Valter Lavitola. Si quieres solucionar pronto es mejor que hables con esta persona. Le digo está bien gracias por la información, vamos con la ministra y yo lo llamo mañana. Me dice no, llámalo ahora. Le dije ahora en Italia es las 11 de la noche. Me dice llámalo que él está esperando tu llamada, no te preocupes.
O SEA QUE ESTO YA ESTABA HABLADO...
Él (Viggo) me dijo que ya había hablado con Lavitola y que estaba esperando esa llamada para desbloquear todo. Yo llamo a Angelo Capriotti, mi jefe, y le digo mira aquí está pasando esto y él me dice a las once de la noche. Me dice ok lo llamo mañana. Angelo llama a Lavitola. Lavitola llama al embajador, quien dijo vamos que la ministra nos espera. Yo no sabía nada de Lavitola, antes de eso no lo conocía. Pero como la ministra se puso a disposición. Imagínate la ministra dos meses antes declara que no quiere construir las cárceles, después de la llamada de Lavitola, todo está bien.
¿CAPRIOTTI SÍ CONOCÍA A LAVITOLA?
Lo conoció por este contrato. Todo fue a través de Plácido Viggo. Al final de diciembre de 2010. Capriotti, Lavitola y la ministra en un viaje, poco antes de la Navidad se reúnen en Panamá y fue la ocasión en que la ministra establece el contrato en 155 millones de dólares. El precio del proyecto era de 200 millones de dólares. Cuando regresa Angelo, yo era directivo de la empresa. Claro también soy técnico, yo trabajé por 25 años con el Ministerio de Justicia en Italia en el tema de cárceles. Cuando Capriotti regresa a Italia me dice que ha cerrado el acuerdo con la ministra por 155 millones, yo le digo tú estas loco, no se puede hacer, es demasiado barato y él me dice no te preocupes porque ahora con Valter Lavitola después que cerremos el contrato se puede subir. El 7 de enero, Valter pide una cita con la ministra para que me reciba que íbamos a cerrar el contrato. Ella me recibe, hablamos y el contrato empieza a caminar muy rápido.
¿CUÁNDO DESCUBRE QUE EN EL MONTO DEL CONTRATO HABÍA UNA SUMA PARA FUNCIONARIOS DEL GOBIERNO PANAMEÑO?
Cuando Angelo va a la cárcel a mitad de enero de 2011. Yo no sabía lo que se hablaba detrás de mí. Él estaba en un nivel más arriba. Pero cuando Angelo cae preso, después de que estuvimos juntos en la casa del Presidente de Panamá. una noche de los primeros días de enero. Yo fui a su casa con Lavitola.
¿POR QUÉ ESTÁ DETENIDO CAPRIOTTI?
En enero de 2011 por estafa al gobierno de Italia. Ahora está detenido por corrupción internacional por el escándalo del contrato de las cárceles.
¿QUIÉNES ESTABAN EN ESA REUNIÓN EN LA CASA DEL PRESIDENTE?
No recuerdo. Estaba Rogelio Oruña, Frankie Martinelli, Adolfo Obarrio, dos señores más y dos señoras más. A mí me sorprendió porque me llamaron a las 10 de la noche para invitarme y es raro, nos reunimos hasta las 12. Me impresionó ver la confianza que existía entre Martinelli y Lavitola, parecían viejos amigos. La otra cosa que me sorprendió fue que cuando llegamos a la casa del Presidente, él me dice ‘italiano usted está aquí gracias a Lavitola, así que siempre agradézcale a él’. Entonces Capriotti regresa a Italia y va preso. Lavitola que estaba acostumbrado a hablar cosas de dinero con Capriotti y que seguro era quien se ponía delante del presidente. Me llama y me dice Mauro tengo que hablarte. Ahora Angelo está en la cárcel y hay peligro de que se caiga todo y le pregunto por qué si el contrato está dentro del memorando. Me dice porque hablé con Angelo muchas cosas, está un acuerdo que me tiene que entregar 23 millones de dólares, no para mí, es para el presidente.
¿LAVITOLA DECÍA QUE ERA PARA EL PRESIDENTE?
Él siempre decía que era para el Presidente. Nada era para él. Estoy haciendo un favor. Bueno yo le dije Valter a mí no me hables de eso, si tú me dice que Angelo se había comprometido a entregar 23 millones para el presidente de Panamá, para mí está bien. Solo que te digo una cosa, ya yo no soy el hombre de la maleta. Le dije no te preocupes que la cárcel se va a hacer. Se va a hacer todo, del dinero lo hablas después cuando Angelo salga libre. Fue por esta razón que Lavitola entra en mi vida.
¿ASÍ SE VUELVE AMIGO DE LAVITOLA?
Yo no soy amigo de Lavitola.
¿POR QUÉ LE DIO LA CLAVE DE SU CORREO?
El 1 de septiembre de 2011, Italia emite orden de captura contra Lavitola. Él me decía que estaba, un día antes en Brasil, porque allá Lavitola tiene otros negocios. Regresa a Panamá y me pide ayudarlo en su defensa de las acusaciones en Italia, me dice que no es nada, que es un complot, no sé por dónde empezar. No puedo regresar a Italia, no tengo dinero para el abogado. Me dio mucha pena, además él era el representante del gobierno italiano que me podía ayudar con el gobierno de Panamá. Le dije Valter yo no puedo ayudarte, porque no sé qué tipo de ayuda, pero si te voy a ayudar necesito que me hables claro. Él me confiesa todo y lo iba a hacer en la entrevista que le conseguí en La 7 en Italia (televisora). Lavitola me explicaba las cosas y yo le ayudaba, le decía que iba a necesitar papeles y me mandaba la clave de su correo. Un día me dijo que guardara la contraseña que no le pidiera más, que él tenía confianza en mí.
¿LAVITOLA ESTABA EN PANAMÁ?
Sí estaba en Panamá, siempre e stuvo en Panamá. Yo salí el 3 de diciembre y cuando yo me fui él estaba allí. Tres días después me enteré que él había salido de Panamá. Yo tenía todo en mi computadora, para trabajar más cómodo. Es más al final, después de la entrevista en Italia él me dice, Mauro no borres nada, guárdalo todo, porque si me pasa algo. Tenía miedo que le pudiera hacer el presidente.
¿POR QUÉ TENÍA MIEDO?
Mientras estábamos preparando su defensa pública, Martinelli le llamaba todo el tiempo y le decía que no quería que hablara de Pa namá o de él (Martinelli). No quiero que hable de negocios. Valter respondió cómo me voy a defender y me dice sabes que el día que me pidan una entrevista en vivo yo me voy a defender, no me importa nada de lo que diga el presidente, pero si después el presidente se enoja y me echa... ese era el miedo que tenía Lavitola.
¿EN PANAMÁ SE SENTÍA SEGURO...?
Valter decía que era el sobrino del presidente. Karen De Gracia también, lo decía.
¿LAVITOLA TENÍA MIEDO QUE MARTINELLI LO DEJARA SOLO?
Sí, todo el tiempo tenía escolta de la Presidencia. Decían la presidencia que no sabía dónde estaba Lavitola, estaba al lado de ellos en el Casco Antiguo y lo sabían, vivía en un apartamento que tenía la Svemark allí.
¿TODO EL TIEMPO ESTUVO ALLÍ?
Claro
¿Y AÚN CON EL ESCÁNDALO EN ITALIA Y SU ORDEN DE CAPTURA, LAVITOLA TENÍA EL ESCOLTA Y EL CHOFER DEL ESTADO?
Todo el tiempo, el presidente lo sabía muy bien. Él vivía en una esquina de la Presidencia. ¿Cómo puede decir el gobierno que no sabía dónde estaba escondido, si estaba al lado. Pasaba por el policía que está allí en la Presidencia. Valter tenía miedo de que el presidente le quitara el apoyo, porque para Lavitola era importante.
FUENTE: NEIR CARRASCO KEREKES - http://www.laestrella.com.pa
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jueves, 26 de abril de 2012
(Panamá) Mauro Velocci: ‘Lavitola se sentía seguro en Panamá’, Velocci
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