Al cierre de esta edición, los investigadores de la policía bonaerense seguían dos pistas distintas sobre el móvil del secuestro. Debido a que ni el licenciado en administración de empresas, que habría sido identificado como Diego Fernando Filo, ni su cuñado, Gastón Bencent, de 39 años, declararon ante la Justicia ninguna de esas hipótesis figuraban en el sumario que se instruye en la fiscalía federal de San Isidro.
Según habría relatado Filo a los policías bonaerenses que anteayer lo llevaron a la Delegación de Investigaciones de San Isidro, los secuestradores le exigieron que pagara una deuda de 600.000 dólares que tenía con la suegra de uno de los 30 colombianos acusados en el operativo Luis XV, que permitió desbaratar a una banda que lavó activos producidos con el narcotráfico y que se había instalado en nuestro país.
La otra pista que seguían los investigadores apuntaba también a la existencia de una deuda de Filo con una mujer colombiana, pero difería en el monto. En este caso, la información que tenía la policía indicaba que la deuda que le reclamaban los secuestradores a la familia del licenciado en administración de empresas superaba el millón y medio de dólares y que la acreedora sería la hija de un importante narco colombiano, aunque no estaría relacionado con los acusados en el operativo Luis XV.
Filo y su cuñado fueron secuestrados el domingo pasado a la madrugada, cuando circulaban en un Alfa Romeo Mito por la Panamericana rumbo a Nordelta. Fueron interceptados por cinco sospechosos armados en dos automóviles y los llevaron cautivos a una quinta de la zona de Moreno.
Al principio, el caso se investigó como una averiguación de paradero, debido a que la hermana de Filo y esposa de Bencent radicó una denuncia al advertir que no llegaban a su casa. Pero, a última hora de la tarde, la mujer comenzó a recibir llamados extorsivos provenientes de una línea telefónica de Colombia, en los que exigían que pagaran la deuda o "que devuelvan lo que nos robaron".
Entonces, el caso comenzó a ser investigado como un secuestro y se hizo cargo el fiscal federal de San Isidro, Fabián Céliz.
Viaje de riesgo
En una de las comunicaciones, los secuestradores exigieron que la madre de Filo viajara a la ciudad de Medellín, en Colombia, para llevar el dinero de la deuda. Pero los investigadores policiales y judiciales lograron cancelar el viaje y evitaron que, posiblemente, la mujer fuera secuestrada en ese país.
Tanto Filo como su cuñado estuvieron cautivos en una quinta del partido de Moreno. Allí, los delincuentes golpearon en el rostro a Filo para exigirle que entregara el dinero. Aparentemente, el licenciado en administración de empresas entregó las llaves de su departamento, en Nordelta. Hasta allí se dirigió uno de los secuestradores y retiró documentos y dinero. Hasta anoche se desconocía el monto que se llevó el secuestrador del departamento y la naturaleza de los documentos.
Lo concreto es que luego de visitar el departamento en Nordelta y de obtener esos valores, Filo y su cuñado fueron liberados anteayer al mediodía en Moreno. Ayer declararon los familiares de las víctimas, en tanto que Filo y su cuñado se presentarán ante la Justicia para relatar su versión de los hechos.
Según fuentes policiales, Filo habría declarado que la deuda que tenía con una mujer colombiana era el móvil del secuestro y que su cuñado nada tenía que ver con el hecho. Además, sostuvo que entre los secuestradores había colombianos y argentinos.
"Esa mujer le dio entre US$ 400.000 y US$ 600.000 para que los invirtiera, y ése es el dinero que empezaron a reclamarle", dijo uno de los investigadores, según reveló la agencia Télam
Esa mujer colombiana sería la suegra de uno de los 30 sospechosos detenidos por el operativo Luis XV, el procedimiento policial realizado hace casi un año y que permitió desbaratar una banda que, según la ministra de Seguridad de la Nación, Nilda Garré había lavado activos por U$S 50.000.000 en nuestro país.
Aparentemente, la inversión sugerida a la mujer colombiana por Filo no prosperó y hace dos meses comenzó a recibir amenazas telefónicas que lo obligaron a mudarse de su departamento de Recoleta a Nordelta. Pero no pudo huir más y el domingo pasado lo secuestraron.
| FUENTE: Gustavo Carabajal - http://www.lanacion.com.ar |





