Por si quedaba alguna duda del malestar de la familia de Rita Barberá con la dirección del Partido Popular, la presencia del expresidente del Gobierno José María Aznar este lunes en Valencia ha servido para certificarlo. Al contrario el actual inquilino de la Moncloa, Mariano Rajoy, y que la ministra de Defensa y secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, Aznar sí se ha sentado en primera fila de la Catedral de Valencia, la tercera oficiada en cinco días por el cardenal Santiago Cañizares, aunque en esta ocasión sin el cuerpo presente de la fallecida.El expresidente no ha sido el único que ha tenido ese estatus. Junto a él se han sentado su esposa Ana Botella; el presidente del Senado, Pío García Escudero, y el presidente del Consejo de Europa, Pedro Agramunt, un histórico el PP valenciano, gran amigo de Barberá y una de las personas con las que mantuvo conversaciones telefónicas hasta el día de su muerte en el hotel Villa Real de Madrid. Todo ellos evitaron acudir el pasado viernes al funeral por la muerte de la exalcaldesa en el Tanatorio Municipal de Valencia, respetando así el deseo de la familia.
Aznar ha sido recibido con aplausos a su entrada a la Iglesia, abarrotada de seguidores y simpatizantes de la exalcaldesa. El expresidente ha sido una de las voces más críticas con el trato que el PP ha dado a Barberá tras su implicación en la trama de blanqueo del PP de Valencia. El mismo día del fallecimiento, José María Aznar lamentó a través del comunicado que Barberá falleciera "habiendo sido excluida del partido al que dedicó su vida" y consideró que su figura es "incuestionable" en el Partido Popular. "Lamento que Rita Barberá haya muerto habiendo sido excluida del partido al que dedicó su vida. Y lamento que haya muerto antes de ver archivada la causa abierta contra ella y, con ello, restablecido el buen nombre que para mí siempre tuvo", sostuvo el expresidente.
Tanto Aznar como Mayor Oreja como Francisco Camps o José Manuel García Margallo, que también asistieron (al igual que Alberto Fabra), ocupan ahora un segundo plano en el Partido Popular, si bien sus intereses no siempre han sido coincidientes. Por ejemplo, en el congreso de Valencia de 2008, Camps y Barberá respaldaron a Rajoy frente a Aguirre y el aznarismo, que en ese momento estaban aliados.

FUENTE: Víctor Romero - http://www.elconfidencial.com





