jueves, 8 de junio de 2017

(Italia) Mangueras de agua contra los turistas ‘acampados’ en las calles de Florencia

La nueva modalidad en Italia contra los turistas aglomerados en sitios públicos de relevancia cultural es mangueras de agua contra los turistas ‘acampados’ en las calles de Florencia. Cuando llega el verano, la imagen de grandes grupos de turistas y viajeros sentados en las escaleras a los pies de los principales monumentos se convierte en la crónica habitual de muchas ciudades italianas. En Florencia, las aglomeraciones de visitantes sentados comiendo y los restos de envoltorios en las escaleras de la basílica de la Santa Cruz están a la orden del día cuando llega esta época.

Pero esta ciudad acaba de dar un paso al frente en la gestión responsable del turismo con una iniciativa singular: mangueras de agua contra los turistas ‘acampados’ en las calles de Florencia a los pies de importantes bienes culturales. La medida, según ha explicado el alcalde de Florencia, Dario Nardella, es “un experimento” que comienza este miércoles y, dependiendo de los resultados continuará al menos durante el verano.

“Tenemos ciudades bellísimas, pero muy frágiles, el centro histórico de muchas de ellas es de cristal, hay que buscar medidas innovadoras para protegerlas”, ha declarado Nardella, en alusión al centro histórico y los monumentos declarados Patrimonio Mundial por la Unesco. el alcalde con la medida de mangueras de agua contra los turistas ‘acampados’ en las calles de Florencia solo busca resguardar las estructuras mas relevantes de la ciudad.

Florencia, símbolo de renacimiento por excelencia, más allá de ser un museo al aire libre, es una obra de arte en sí, tal y como la describió la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.
Agua en vez de multas

Se regarán las calles con agua dos veces al día, a partir de la hora de la comida, para disuadir a los turistas de sentarse a tomar su reconstituyente a los pies de monumentos de incalculable valor en lugar de poner multas, porque el consistorio lo considera más “amable” y “no tienen nada en contra de turistas y visitantes, sino que forma parte del deber de hacer respetar la belleza y habitabilidad de la ciudad”.

Hay que tener en cuenta que las escalinatas o los accesos a iglesias y demás templos también forman parte del monumento y por tanto del patrimonio protegido y rigen las mismas normas que en el interior. Por eso, comer un bocadillo, tomar un helado o beber un refresco en las escaleras de la catedral de Santa María de las Flores, equivaldría a hacer lo mismo dentro, a los pies del altar mayor, aunque esto último pueda resultar más inconcebible.

Junto a las escaleras de las principales iglesias, también mojarán las aceras del centro que habitualmente están más abarrotadas de turistas sentados en el suelo disfrutando de un descanso o un tentempié. Esto se hará, tal y como ha anunciado el regidor, en colaboración con los comerciantes de la zona, aunque algunos ya lo hacen por su cuenta, como en la céntrica vía dei Neri.

El agua ya ha comenzado a bañar las escaleras de acceso a la entrada principal de la basílica de la Santa Cruz, una de las insignias de la capital toscana y tumba de Miguel Ángel o Galileo Galilei entre otros y la iniciativa continuará en otros puntos clave para el turismo masivo como la plaza de la catedral de Santa María del Fiore o la iglesia del Espíritu Santo.

“Hablamos de lugares en los que hay bancos y otras alternativas para sentarse a comer”, ha advertido el alcalde florentino. “Estos monumentos no son restaurantes, sino lugares religiosos y culturales que hay que amar y respetar”, añadía Nardella.

La medida, mangueras de agua contra los turistas ‘acampados’ en las calles de Florencia aunque aún en fase experimental, no ha llegado libre de polémica, hay quien piensa que podría afectar a la imagen de la ciudad y otros apuntan a un excesivo derroche de agua. “Si no sirve para apartar a los turistas, se habrá usado al menos para limpiar, por lo que no se desperdiciará el agua”, confrontaba el alcalde.

FUENTE: El Mundo - http://noticiaaldia.com