domingo, 14 de enero de 2018

(España) La sentencia del caso Palau amenaza con hundir las finanzas del PDeCAT

La sentencia del caso Palau es una espada de Damocles sobre la salud financiera del PDeCAT. Incluso pese a la estrategia legal de los exconvergentes de vaciar de contenido CDC y crear un nuevo partido. Fuentes jurídicas y políticas en Barcelona temen que en la parte dispositiva del fallo del mayor caso de corrupción que se ha juzgado en Cataluña se obligue al partido que coordina Marta Pascal a devolver las comisiones que pudiera haber percibido de manera ilegal, algo que supondría en sus cuentas un impacto de millones de euros.
La cifra es otra de las cuestiones que fijará la sentencia. La Fiscalía aseguraba, cuando el caso quedó visto para sentencia, que CDC acabó percibiendo 6,6 millones de euros. En cambio, la defensa del partido fundado por Jordi Pujol rebajó esta cuantía hasta 2,2 millones. Habrá que ver qué cantidad se marca, pero en todo caso le supondría a un partido como el PDeCAT un roto económico en un momento en que, como formación política, está dando todavía sus primeros pasos.

La clave jurídica es si la sentencia considera a CDC “partícipe a título lucrativo” de la actividad del expresidente del Palau de la Música Fèlix Millet y de su socio Jordi Montull, ambos confesos ante el tribunal. También si el fallo del TSJC alarga la responsabilidad civil de CDC a su heredero político, el PDeCAT.

La confesión de Millet augura una sentencia dura, y la jurisprudencia actual marcaría una senda hacia la devolución al erario público de los fondos percibidos. El PP también apareció como partícipe a título lucrativo en la instrucción del caso Gürtel, actualmente visto para sentencia.

La dimisión esta semana de Artur Mas rompe el vínculo más evidente entre CDC y el PDeCAT. Pero no el único. PDeCAT y CDC comparten la misma sede, calle Provença 339; el mismo teléfono —93 2363100—, e incluso el mismo número de identificación fiscal. Para querer romper con el pasado, la mochila que arrastran los de Marta Pascal resulta más que abultada.

Esta misma semana, el PDeCAT renunció a vender su sede tras meses sin conseguirlo. Un edificio de siete plantas que suma 2.228 m2 en el centro de Barcelona. Llevaba en venta desde julio. Curiosamente, el mismo proceso independentista que impulsó el PDeCAT hizo que el mercado inmobiliario se retrajese en el peor momento para los herederos políticos de los convergentes. Según el último informe de Savills Aguirre Newman, en el último trimestre del año la inversión inmobiliaria cayó en Barcelona un 4%. Al final, el partido prefirió no malvender. Pero en condiciones normales hubiera podido obtener casi seis millones de euros.

Sin las joyas de la abuela
Sin las joyas de la abuela vendidas, todo dependerá de lo que dicte la sentencia. En las últimas elecciones, el PDeCAT se presentó bajo la marca JxCAT con la lista liderada por Carles Puigdemont. Pero para poder seguir percibiendo subvenciones públicas formalmente, el PDeCAT concurrió en coalición con CDC.

En la documentación entregada a la Junta Electoral, CDC aparece presidido por Jacint Borràs, el padre de la 'exconsellera' Meritxell Borràs, ahora retirada de la política. Hay pequeños detalles sin importancia como que a Jacint Borràs no le afectará la temida sentencia, diga lo que diga, más que nada porque murió el pasado 12 de septiembre. Y no se ha nombrado sucesor.

Momento político
El momento político también resulta muy delicado. El PDeCAT pretende que Puigdemont abandone su pretensión de ser investido desde la capital belga forzando la ley. Prefieren una presidencia técnica y poder gobernar en coalición con ERC, favoreciendo una legislatura larga y tranquila que les permita rearmarse tras la debacle que supuso la DUI, tan enérgica en octubre y tan simbólica cuando ha tenido que defenderse ante el juez Pablo Llarena.

Precisamente la mayor arma con que cuenta el PDeCAT es la financiación. JxCAT es un artefacto creado hace poco más de dos meses y que por ello sufre una total dependencia de los fondos y subvenciones que le pueda aportar el PDeCAT. Pero sin dichas partidas públicas, a las que el partido tiene todo el derecho, han de destinarse ahora a cubrir la sentencia, el PDeCAT entrará en bancarrota. Y perderá así su palanca más potente para doblegar a Carles Puigdemont, quien quedaría con las manos libre para seguir imponiendo su candidatura pese a que políticamente cada vez se encuentra más aislado.

FUENTE: Con información de MARCOS LAMELAS - RAFAEL MÉNDEZ - (PULSE AQUÍ)
 

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