"No voy a pedir paciencia, porque los españoles ya han tenido mucha", admitió el líder del Partido Popular, sin embargo, no cedió ni un centímetro en su política económica, dictada por el Fondo Monetario Internacional: "Si perseveramos en la dirección correcta y estamos unidos, más pronto que tarde saldremos adelante".
Aseguró que la "austeridad y reformas son los dos ingredientes de una política cuyo único objetivo es que se pueda crecer para crear empleo cuanto antes".
Crecimiento es una de las deudas de la derecha española con su pueblo con un Producto Interno Bruto (PIB) que cerró el tercer trimestre de 2012 con desaceleración de -1,6%.
Rajoy insistió en que era consciente de "la impaciencia, el escepticismo y hasta la decepción" de los españoles pero repitió con obstinación que las "medidas" son "dolorosas, pero imprescindibles para garantizar una educación y una sanidad públicas, universales y gratuitas".
Hace un día, en Madrid, el anuncio de la privatización de seis hospitales y 27 centros de salud, desató una renuncia masiva de médicos.
Descartó que las reformas sean abolidas y a menos de un año de haber asumido la Presidencia ya no pide "ni paciencia ni confianza ciega", sólo "comprensión y solidaridad".
Con estas frases emotivas, el mandatario trató de hacer frente al drama de más de un cuarto de la población desempleada y al de más de 33% de las familias con dificultades para llegar a final de mes.
La ola de suicidios por los más de 500 desalojos forzados diarios también empañaron los últimos meses de gestión. Además, cifras macroeconómicas siguen marcando tendencia negativa; el déficit previsto para diciembre está estimado en -7%, la prima de riesgo ronda los 400 puntos y la deuda pública supera 76% del PIB.
| FUENTE: AVN |






