viernes, 24 de julio de 2020

(Colombia) El avión del fiscal (+Opinión)

Por: Yesid Reyes Alvarado - La autoproclamada gran preparación académica de Francisco Barbosa para ejercer el cargo de Fiscal General no se compadece con sus actuaciones.
En el ámbito de lo formal, sobresale el reciente discurso en San Andrés, donde hizo gala de un modo de argumentación tan particular que hace ya varios años mereció su inclusión en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española con una palabra que hace honor a su creador: cantinflear.

En el plano de la coherencia, es llamativo el contraste entre el duro reproche contra Claudia López por haber salido de compras con su pareja en medio de la cuarentena y su invocación a la paternidad para justificar la vulneración a la misma norma que, en su caso, tiene el agravante de haber involucrado a una menor de edad que debería ser objeto de especial protección durante el confinamiento.

En lo personal, mientras la alcaldesa y su pareja dieron muestras de humildad al reconocer su error y una de ellas pagó la multa que le fue impuesta por su falta, el Fiscal evidenció una vez más su arrogancia al advertirnos que nadie le impedirá seguir realizando esa clase de conductas. Me imagino que es uno de los privilegios de considerarse el segundo cargo más importante del país.

En lo sustancial, se destaca su peculiar manejo de los temas penales. Por ejemplo, su pretensión de elevar a la categoría de delito cualquier infracción a las normas de confinamiento, con lo que no solo amplía en exceso el campo de acción del derecho penal sino que, además, podría contribuir a la congestión de las cárceles en un momento en el que el hacinamiento resulta especialmente peligroso al aumentar las probabilidades de contagio de la población reclusa. Muy curiosa resulta también su reciente creación del amor paterno como causa de justificación frente a conductas que él mismo ha calificado de delictivas – cuando las cometen los demás – como la violación de medidas sanitarias o el envío de funcionarios del CTI a patrullar los centros comerciales para combatir el actual aumento de la criminalidad, con lo que los aleja de su función de colaborar en la investigación de delitos ya cometidos para, en su lugar, destinarlos a actividades de prevención propias de la Policía. Sus reiteradas intervenciones en temas relacionados con la seguridad, así como las que dedica a expresar sus opiniones sobre asuntos médicos y económicos, solo pueden explicarse por su afán de figuración, o porque desconoce que ninguno de ellos cae dentro del ámbito de competencia de la Fiscalía. ->>Vea más...

FUENTE: Artículo de Opinión - lalineadelmedio.com
 

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