sábado, 17 de abril de 2021

(España) Cómo la estafa de Madoff impactó al Santander y a los Botín

El 11 de diciembre de 2008, la noticia del arresto de un financiero norteamericano en Nueva York por estafa pasó relativamente desapercibida en España. Tres meses antes había quebrado Lehman Brothers, y desde entonces las noticias catastróficas procedentes de Wall Street eran casi diarias. Aun así, el nombre de Bernard L. Madoff corrió como la pólvora al día siguiente a medida que miles de inversores españoles se dieron cuenta de que acababan de perder parte de su dinero.

Madoff, que falleció este miércoles en prisión, extendió su estafa durante años en España principalmente a través de otros tres nombres: Optimal, una gestora suiza de Santander, que vendió productos por valor de 3.100 millones de dólares (2.300 millones de euros), Fairfield, que fue distribuido entre las grandes fortunas españolas a través del colombiano Andrés Piedrahita, y M&B Capital Advisers, la sociedad de Guillermo Morenés, marido de Ana Botín.

Los fondos de Madoff se convirtieron en un producto para las élites. Fue durante años uno de los nombres de moda entre los salones de banca privada: un gestor que, año tras año, ofrecía rentabilidades superiores al 10%. Gracias a ello, este financiero captó más de 65.000 millones de dólares, que en realidad estaban engordando su estafa piramidal.

Todo se truncó con la crisis de las hipotecas 'subprime'. Los clientes que se habían estado haciendo de oro con los fondos de Madoff de pronto reclamaron de vuelta su dinero entre necesidades de liquidez y sospechas, y comenzó a desmoronarse el castillo de naipes. Fuentes financieras señalan que la Caixa consiguió recuperar el dinero que tenía "por los pelos". No tuvo tanta suerte Santander, a pesar de un viaje a Nueva York de Rodrigo Echenique para ver al propio Madoff. "El que se va no vuelve", le amenazó el norteamericano. De vuelta en España, el antiguo hombre de confianza de Emilio Botín recomendó deshacer posiciones, pero no hubo tiempo.

Socios de la 'jet set'

Madoff supo combinar varios factores para extenderse entre los clientes vip de muchos países. El primero era una rentabilidad —ficticia— envidiable. El segundo, hacer de oro a sus comercializadores, al cederles el 100% de las comisiones. Al contrario que otras grandes gestoras, Madoff decía que su negocio era el de bróker, donde hacía dinero, y que por ello dejaba el resto para los que colocaran su producto. Y el tercero es que supo rodearse de vendedores muy bien relacionados. En Francia, por ejemplo, hizo negocio con Madoff el exmarido de Carolina de Mónaco, Philippe Junot.

En España, hubo dos grandes impulsores —inconscientes— de la estafa: Morenés, marido de Ana Botín, y Piedrahita. El primero colocó fondos de Madoff a través de su sociedad M&B Capital Advisers, que compartía con Javier Botín, hermano de la presidenta del Santander. Tras destaparse la estafa, ambos rompieron la sociedad, quedándose Morenés el negocio de asesoramiento —que ya estaba sentenciado— y Botín el de banca de inversión. ->>Vea más...
 
FUENTE: Con información de Jorge Zuloaga - El Confidencial
 

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