En la zona que investigaron, los científicos se encontraron con esqueletos de un tiburón ballena y tres manta rayas, “muertos desde hace uno o dos meses”, rodeados de pequeños carroñeros que se alimentaban de ellos.
El biólogo marino Nick Higgs, que dirigió la investigación comentó que “habían muchos peces junto a las carcasas, como si quisieran protegerlas”.
Los cadáveres de grandes animales o embarcaciones hundidas, se convierten en un complejo ecosistema o “ciudad”, como uno quiera llamarlo, de animales y microorganismos. En el caso de los cadáveres, Higgs comentó que los primeros en llegar a la escena son los ”carroñeros, como tiburones, luego pequeños oportunistas, como anfípodos y después los cangrejos”.
Según Higgs, solamente el 4% de los restos de los grandes animales llegan al suelo oceánico en esa zona de Angola, pero “esas carcasas pueden mantener a las comunidad del lecho marino durante semanas o meses”.
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