domingo, 14 de julio de 2019

(España) El número de inmigrantes menores no acompañados se duplica en 15 meses

No hay una foto fija posible del número de menores extranjeros no acompañados que hay en España. Se les inscribe en las comisarías de policía, donde se niegan a dar su nombre real por miedo a ser repatriados, pero las competencias para su atención directa, apoyo e integración residen en las autonomías, que a su vez contabilizan continuamente bajas de los que cumplen la mayoría de edad, reciben a otros por derivación o los pierden de vista porque se fugan de los centros donde en teoría deben residir. El Ministerio del Interior intenta cerrar trimestralmente un registro partiendo de los datos que ofrecen las comunidades y según el último publicado, el 30 de abril de este año, los menas ascendían a 12.303, pero del mismo modo que el 21 de enero pasado eran setecientos más, exactamente 13.012.

Las cifras fluctúan casi de un día para otro, por eso conviene tomar distancia y comparar lo que se está viendo este año con estadísticas de ejercicios anteriores para ver que en muy poco tiempo, esta población inmigrante se ha multiplicado. Sin ir más lejos, hoy es el doble de lo que venía computándose en 2017 –6.414 en diciembre– y el triple de la de 2016, año que se cerró con 3.997 de estos menores.

El fenómeno crece y, si bien las cifras pudieran no parecer desorbitadas en un país que supera los 46,7 millones de habitantes, sí lo es la desequilibrada distribución entre regiones de estos menores, a los que a menudo acompaña un perfil de conflictividad que hace particularmente compleja su inserción, factor que por otro lado incrementa el riesgo de que ellos mismos acaben siendo víctimas de la explotación, los abusos o la trata. Por no hablar del peligro de muerte que corren en una práctica tan extendida como la de tratar de subir al ferry que une Ceuta con Algeciras.

Sea como fuere, sucesos confusos como el asalto al centro de menores tutelados de El Masnou (Barcelona), ocurrido tras el intento de violación de una joven, han disparado el debate sobre qué hacer con estas personas cuando optan por abandonar el sistema de protección o si es preciso devolverles a sus países de origen en caso de que hayan delinquido. ->>Vea más...

FUENTE: Con información de Laura L. Caro - abc
 

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