lunes, 30 de diciembre de 2019

(España) El "Pequeño Nicolás" venezolano es buscado por estafa

El cónsul de Venezuela solía pasear a su perro a primera hora de la mañana por las calles todavía desiertas de Malasaña. Vestía chaqueta negra de corte largo, zapatos de cuero, camisa planchada en la tintorería, un cinturón con una hebilla dorada. Al regresar al edificio aguardaba en la entrada unos segundos, sin tocar el timbre ni hacer ademán de sacar el juego de llaves del bolsillo. Hacía oídos sordos a la chicharra que anunciaba la apertura automática. Esperaba hasta que el portero abandonara la garita y empujara por él el pesado portón de acceso.

—Es el gesto mínimo para un hombre de mi condición, se justificaba el diplomático cuando oía al bedel rezongar de mala gana.

Durante los últimos cuatro años, el señor que se presentaba a todo el mundo como cónsul ha vivido en este céntrico barrio de Madrid, cerca del poder y la toma de decisiones de la nación. En este tiempo alquiló tres apartamentos y dos locales comerciales a caseros satisfechos por firmar un contrato de arrendamiento, con todas las inseguridades que eso conlleva, con el representante de un Gobierno. Una nómina segura a fin de mes. Sus modales exquisitos agradaban de primeras. Era cortés y respetuoso, con un deje aristocrático. Aunque a veces, como con el portero de su edificio, también se mostraba distante, quizá para marcar una línea entre la gente corriente y un emisario del chavismo del más alto nivel.

Luis Alberto Ramírez, conocido por sus allegados como Beto, un venezolano de 37 años, aprovechó esa supuesta posición para hacer negocios e introducirse en círculos de influencia. Como empresario, prometía a sus compatriotas recién llegados a España agilizar los papeles, usando también su condición de abogado, colegiado en Madrid, experto en inmigración. Mostraba un carné, firmado por la decana, con el número C370047. Los inmigrantes se sentían bendecidos por toparse nada más llegar con un personaje tan bien conectado. En esas charlas, a la mínima ocasión, presumía de sus contactos en el Sebín, el servicio secreto venezolano, y en PDVSA, la petrolera estatal: "Muerto el presidente Chávez, Maduro es el que me otorga todos los privilegios".

El pecado original de Beto es que todo se basa en una farsa, una gran mentira. Ni es cónsul ni abogado ni tiene tratos con espías ni con grandes empresarios. La historia de su vida es un cúmulo de invenciones, una alucinación en la que han quedado atrapados como en un cepo aquellos que le creyeron alguna vez. "No tenemos ni idea de quién es", dice una portavoz de la embajada venezolana. "Esta persona no se encuentra colegiada", informan desde el comité de deontología del Colegio de Abogados. La policía le busca desde marzo por un delito de usurpación de identidad y estafa. Son continuas las visitas de los agentes al edificio en el que se negaba a abrir la puerta con su propia mano. Necesitaba asistencia.

En los juzgados de Plaza de Castilla hay abiertas dos causas contra él, según fuentes judiciales. Cualquier condena podría conducirle a la cárcel. En 2016, en el juzgado de lo penal número 8, fue condenado en firme a dos años de prisión, en el procedimiento abreviado 63/14. En septiembre de este año no se presentó a un juicio rápido en el que estaba acusado de amenazas. La causa quedó archivada.

El estilista Julio Matamoros regenta una peluquería en el interior de un gimnasio de lujo situado en la segunda planta de la estación de Chamartín. El local está repleto un día entre semana. Hay caras conocidas entre la clientela, reyes y reinas de las revistas del corazón. Matamoros, con gafas de concha, hablar pausado y maneras amables, recibió un buen día un fax de Beto, con el siguiente encabezado: "Ante todo extenderle mi más cordial saludo socialista, revolucionario, amistoso y conciliador". Le acusaba de usar en el logotipo de su peluquería una corona de laurel que había plagiado a una empresa suya. Le exigía 22.000 euros en el menor tiempo posible. ->>Vea más...

FUENTE: Con información de JUAN DIEGO QUESADA - El País
 

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