domingo, 17 de mayo de 2020

(Colombia) El dilema del legado de hipopótamos de Pablo Escobar

Carlos Valderrama es veterinario de la ONG WebConserva. No debe ser confundido con la estrella de fútbol colombiana del mismo nombre. Después de todo, el centrocampista ha jugado en más de 110 partidos internacionales. Pero el veterinario Valderrama presume de haber sido la primera persona en el mundo en castrar a un hipopótamo en estado salvaje.

El animal tuvo que ser levantado con una grúa por su enorme tamaño. El procedimiento duró doce horas y tuvo lugar en Colombia, a miles de kilómetros de África, el verdadero hogar de esta especie.

Desde las ardillas grises en el norte de Europa hasta los gatos salvajes y los conejos en Australia, o las ratas en Nueva Zelanda, las especies invasoras pueden desequilibrar ecosistemas enteros. Los intrusos consumen presas que carecen de defensas naturales contra ellos, o desplazan a los competidores nativos.

La mayoría de estas plagas incontroladas fueron introducidas por el ser humano. La invasión de los hipopótamos en Colombia puede incluso ser rastreada hasta una persona en particular, nada menos que el capo de la cocaína Pablo Escobar.

En los años ochenta y noventa, en el punto álgido de su carrera criminal, el patrón de la droga construyó un zoológico en su enorme Hacienda Nápoles, entre Medellín y Bogotá. Cuando Escobar murió en 1993, el rancho quedó en ruinas.

Algunos de los animales exóticos, como las cebras, fueron reubicados en diferentes zoológicos de Colombia o del extranjero. Pero ningún zoológico quiso o pudo dar un hogar a esta pesada y agresiva especie.

Población en aumento

Valderrama cuenta una historia que ha sido contada muchas veces antes. Uno de los hipopótamos fue capturado por las autoridades y a mitad de la ruta se escapó del vehículo. Esto puede ser de dudosa autenticidad, pero el veterinario cree que estos poderosos animales, que pueden llegar a pesar más de tres toneladas, podrían realizar una hazaña semejante.

"Puedo creerlo", admite. "Cuando transportamos al hipopótamo que habíamos castrado, se movió ligeramente en el vehículo, bajo la anestesia, y las ruedas traseras del camión se levantaron", explica.

Nadie sabe qué va a pasar con los hipopótamos. Los animales se sienten cómodos en Colombia y sin enemigos naturales se han reproducido rápidamente. Las autoridades locales estiman que actualmente hay entre 65 y 80 ejemplares. En tan solo diez años, podría haber 150 hipopótamos, según un estudio reciente del Instituto Humboldt.

La mayoría de los animales viven en el lago de la Hacienda Nápoles de Escobar y son una atracción turística de vida silvestre para mochileros y veraneantes. Otros han hecho del cercano Río Magdalena su hogar. La gran vía fluvial es un hábitat ideal para los animales. Aquí pueden revolcarse durante el día y bajar a tierra por la noche.

Un paraíso para los hipopótamos

Incluso en su África natal los hipopótamos, aparte de los leones, no tienen enemigos naturales. Muy cerca de la Hacienda Nápoles ya se han visto jaguares. Se consideran los depredadores más importantes de América del Sur. Pero no tienen ninguna posibilidad contra el legado de Escobar.

"El jaguar es nuestro mayor depredador. Es enorme y hermoso", dice Valderrama. "Pero pesa 100 kilos. No tiene ninguna posibilidad contra un hipopótamo adulto".

En su hábitat natural, el número de hipopótamos se mantiene estable por medio de las sequías estacionales que presionan su territorio y por ende, la escasez de alimentos. Pero en la exuberante Colombia tropical, parece que no hay nada que perturbe la paz de estos animales, que prosperan magníficamente.

De hecho, los hipopótamos se encuentran tan bien que parecen alcanzar antes su madurez sexual, reproduciéndose también antes y produciendo mayor descendencia, según Cornare, la agencia gubernamental local para la gestión del medio ambiente. ->>Vea más...

FUENTE: Con información de DW - La Nueva Prensa de Colombia
 

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