viernes, 24 de julio de 2020

(España) La Vanguardia dejó a un lado lo tradicional para celebrar en Barcelona el día del Libro y la Rosa

Si por una carrera, unas protestas o cualquier otra actividad cívica cortamos la calle, también lo podemos hacer por los libros”. Así lo razonaba el director adjunto Miquel Molina cuando alguien fruncía el ceño. Desde hace unos cuantos años, La Vanguardia celebra en el hotel Alma la fiesta de la víspera de Sant Jordi, el 22 de abril por la noche, que da el pistoletazo de salida del día del Libro y la Rosa. Este año, sin embargo, la pandemia no lo ha hecho posible, ni en abril, ni en julio. Pero la foto, otra tradición asentada, sí se hizo. Fallaron autores internacionales, es verdad, pero con los cracks del país hay de sobras.

Pero contando y recontado, salían 11. Un equipo de fútbol, sí, pero contraviene la normativa sanitaria. “¿Cómo lo arreglamos?”, pregunta el director, Jordi Juan, al ­coordinador del suplemento Cultura/s , Sergio Vila-Sanjuán, y a la redactora jefa de Cultura, Sílvia Colomé. Por suerte, estaban los hermanos Torres, los gemelos cocineros que se avinieron a ponerse uno solo en cada foto. “Javi, en el balcón. Yo, en la del medio de la calle, que yo soy más callejero”, contaba Sergio Torres, que refería que su restaurante, “como está en una nave industrial, está funcionando mejor que en la misma época del año pasado”. Así pues, no todo son malas noticias.

También estaba John Carlin, el veterano corresponsal inglés, que publica en la misma editorial una recopilación de las mejores crónicas de su dilatada carrera: Sol y sangre , “del genocidio de Ruanda a la mansión Playboy”, titulaba el compañero Xavi Ayén . Y Mauricio Wiesenthal, que acaba de publicar Orient-Express. El tren de Europa , en Acantilado, un libro entre las memo­rias y el ensayo, que, como el mítico ferrocarril, recorre el Viejo Continente. También estaba su editora, Sandra Ollo, con una espectadora de excepción, Violeta, once meses y unos ojos enormes que no perdían detalle. Joaquín Ausejo, el director del hotel Alma, estaba pendiente de todo, mientras Wie­senthal recordaba que “el 23 de julio se celebra Santa Brígida, una religiosa sueca que escribió
libros místicos, por tanto, apropiada para celebrar también el día del Libro.” ->>Vea más...

FUENTE: Con información de La Vanguardia
 

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