martes, 9 de febrero de 2021

(Colombia) Pídale puesto a Duque (+Opinión)

Por Daniel Samper Ospina -
Apreciado señor presidente: Ante todo reciba un afectuoso saludo de este servidor que desde siempre (desde aquellos años en que usted demostraba sus prematuros dotes de liderazgo como voz líder de la banda de rock Pig Nose) ha sido infranqueable admirador de su programa, tanto el del gobierno como el de televisión, del que hacemos maratones en familia los fines de semana.
Como muchos colombianos, dentro de los que destaco al presidente eterno de todos los colombianos, a la doctora María Juliana y al doctor Felipe Zuleta, entre otros, hago parte de esa Colombia libre de rencores que se postra ante su gobierno con sentimientos de verdadera gratitud. Gratitud por lo que ha hecho por la educación, o al menos por la Universidad Sergio Arboleda; gratitud por su modo de fomentar el empleo, a través de la creación de consejerías de toda índole. Y gratitud también por su forma ecuánime de asignar los nombramientos en los altos cargos del estado.

Es esto último, precisamente, presidente, lo que me lleva a empuñar la pluma para redactar esta misiva. He observado la manera en que nombró a dos personas de sus entrañas, o al menos a una de sus entrañas y a otra de las entrañas de alguien de sus entrañas. Me refiero al ministro de Defensa, Diego Molano, y a la nueva codirectora del Banco de la República, Bibiana Taboada. (Bibiana es la hija de Alicia Arango, para que la ubique: es posible que por el simple nombre no la recuerde). Su nombramiento le ha valido algunas críticas de los malquerientes de siempre según las cuales, al nombrarla a ella, pierde la entidad su carácter independiente: pero, ¿hablamos acaso de un banco o de un equipo de fútbol, como para que tenga que ser independiente?

El nombramiento del doctor Molano, por su lado, está más que justificado con el irrebatible argumento que presentó el día de su posesión, cuando informó al país que el nuevo ministro de Defensa había nacido en el Hospital Militar (y estudiado en colegio militar). Indiscutible argumento. De haberlo hecho en el Liceo de las Bethlemitas descalzas, habría compuesto el mejor disco de Shakira.

Como en épocas de pandemia el asunto del empleo no resulta sencillo, someto a su consideración mi hoja de vida, para que el alto comisionado para Relacionar Biografías con Cargos la contemple.

Nací en la clínica del Country, lo cual podría habilitarme como ministro de agricultura o gerente para el Arte en Madera, en caso de que su excelencia considere a bien fomentar esta estética. A los cinco años mi mamá me matriculó en el jardín infantil “Periquito”, lo cual acaso me permita aspirar (nunca mejor dicho) a la Dirección Nacional de Estupefacientes, o a la presidencia de la Federación Nacional de Cafeteros, dado que, como alguna vez lo confesó, su excelencia se toma el café “pintadito”, esto es, con chorreón de leche (como el que obtuvo usted mismo en su carrera política para llegar a la presidencia). Crecí en el barrio de Niza, por lo cual me siento listo para estrenar el consulado de aquella ciudad, y posteriormente nos trasteamos al barrio Bella Suiza, por si supone que la embajadora Gaviria ya cumplió su ciclo. ->>Vea más...
 
FUENTE: Artículo de Opinión – Los Danieles
 

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