martes, 2 de marzo de 2021

La pandemia se hizo sentir en los Globos de Oro, tanto como “'The Crown” y “Nomadland”

En un año tan inhabitual como este 2021, la gala de los Globos de Oro no podía no reflejar la particularidad de un año marcado por el coronavirus en una gala en la que las presentadoras, Tina Fey desde Nueva York y Amy Phoeler desde Los Ángeles, han dirigido esta madrugada del domingo al lunes la primera ceremonia 'online' de la historia de los Premios de la Asociación de la Prensa Extranjera en Hollywood.

La diferencia horaria entre las dos ciudades estadounidenses y la presencia telemática han marcado el (poco) ritmo y la dirección de unos galardones que aspiran a marcar el rumbo del 'sprint' final de una temporada de premios en la que no hay un claro favorito —más allá de Netflix, que ha aglutinado 22 candidaturas en las categorías de cine y 20 en las de televisión—. Sin alfombra roja, estos han sido los Globos de Oro más tristes y antiestéticos de la historia de los premios: la cuna del entretenimiento mundial no ha sabido cómo organizar una pregala a la altura, sino que ha llenado horas y horas de contenido vacío y, lo peor, terriblemente aburrido.

'The Crown' ha sido la ganadora indiscutible en la categoría de series, mientras que en la de largometrajes los premios han estado mucho más repartidos, aunque 'Nomadland', de Chloe Zhao, se ha llevado el Globo de Oro a Mejor dirección y Mejor película dramática. La ganadora del León de Oro de Venecia promete ser, dentro de su naturaleza de película independiente y artesana, el peso pesado en la carrera hacia el Óscar. El gran ninguneado de la noche ha sido David Fincher con 'Mank', que a pesar de haber hecho mucho ruido tras su estreno en Netflix, se ha ido de vacío.

Sin poder recoger su premio —que será enviado "por medios seguros"— y cada uno desde su casa y frente a la pantalla del ordenador —algunos vestidos de gala, otros sin arreglarse en exceso e, incluso, algunos prácticamente en pijama—, los ganadores y algunos entregadores, como Colin Farrell, han agradecido el reconocimiento, sin tener ni mucho tiempo ni muchas opciones de lucirse. En pantalla han aparecido cocinas y camas sin hacer, paredes de gotelé, armarios y puertas. En el Hotel Beverly Hilton de Los Ángeles —la sede habitual de los galardones, que este año ha compartido protagonismo con 'The Rainbow Room' en el edificio Rockefeller de Nueva York— apenas tres decenas de mesas ocupadas por dos personas cada una, todas con mascarilla.

En las redes sociales, muchos usuarios han criticado la realización de la gala: queda claro —que tomen nota los Goya y los Óscar— que hay que darle una vuelta a un formato que no admite una duración tan larga como la tradicional. Demasiados momentos muertos, demasiada frialdad, demasiado feísmo, aunque probablemente no haya mucho margen de movimiento en plena pandemia mundial. Pero también ha resultado curioso que ni el covid-19 —como el elefante rosa en medio de la habitación— ni la política han tenido demasiada presencia ni en los monólogos ni en los agradecimientos. Una gala descafeinada que no ha dejado espacio ni a la emotividad ni al activismo, más allá de la publicidad del banco de alimentos que patrocina la Asociación. El único que ha tenido un poco de mordiente ha sido Sacha Baron Coen, que ha lanzado un dardo a Rudy Giuliani, el abogado de Donald Trump y exalcalde de Nueva York, que aparece en la secuela de 'Borat' en una situación comprometida.

La gala ha comenzado enmendando años de omisión de los trabajos de intérpretes y cineastas negros: Daniel Kaluuya, John Boyega y la película 'Soul', la vigesimotercera cinta de Pixar y la primera protagonizada por un personaje afroamericano han sido algunos de los primeros en (no) recoger sus Globos de Oro. Al menos, Fey y Phoeler han insuflado algo de vida a una emisión que nacía ya con la desventaja de plantearse como una celebración en un año con poco que celebrar. Los organizadoras han querido rendir homenaje a los sanitarios y recordar a las víctimas del covid; pero es dificil aunar conceptos tan contradictorios como una pandemia mundial y la fiesta del cine. Laura Dern ha entregado la primera estatuilla de la noche, el Globo de Oro a Mejor actor de reparto, a Daniel Kaluuya por 'Judas and the Black Messiah' y, como era de esperar, los fallos técnicos han hecho acto de presencia: el audio no ha funcionado en un primer momento, aunque unos segundos después han podido subsanar el problema.

Con 'Nomadland', la directora estadounidense de origen chino Chloe Zhao ha roto todos los récords: su adaptación al cine del ensayo sobre la comunidad nómada en Estados Unidos ha sido película más galardonada en una temporada de premios y supone el segundo Globo de Oro a una directora mujer en las 78 ediciones de los galardones, después de Barbra Streisand por 'Yentl' en 1983. La película, cercana al lenguaje documental, está protagonizada por Frances McDormand y un reparto que mezcla actores y personas que se interpretan a sí mismas. 'El juicio de los siete de Chicago', la segunda película como director de Aaron Sorkin, el responsable de 'El ala oeste de la Casa Blanca' había abierto el contador de las favoritas en la categoría de largometrajes con el Globo de Oro a Mejor guion, también escrito por Sorkin.

Si 'Nomadland' se ha destapado como la Mejor película dramática, muy a pesar de Sorkin y del 'Mank' de Fincher, que se han ido desinflando en la temporada de premios, en la categoría de comedia ha sido 'Borat: película film secuela', de Jason Woliner, la secuela del personaje creado por Sacha Baron Coen como azote de la sociedad americana. Coen se ha llevado también la estatuilla de Mejor actor de comedia, otro de los ganadores que más sonaban en las quinielas. ->>Vea más...

FUENTE: Con información de Marta Medina - El Confidencial
 

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