martes, 27 de abril de 2021

(Colombia) La décima: Décimas que pican (+Opinión)

La décima es una forma de poesía que camina por las letras castellanas desde hace más de 400 años. Su sonora y precisa métrica ha servido para describir, criticar, enamorar, comentar y divertir. Entre las entretenciones tradicionales de la décima están los versos de picardía, los picantes, los que aluden al sexo y al amor. En esta ocasión presentamos una antología de décimas traviesas que empiezan con don Francisco de Quevedo y terminan con el decimero colombiano, ya fallecido, Alejandro Martelo. Entre ellos, dos cubanos que han cantado décimas con música en ese país donde se cultiva el género popular con deliciosa intensidad y agudo ingenio. El gran actor Humberto Dorado ha prestado generosamente a Los Danieles su reconocida imagen y su voz para leer los versos de esta semana.

Francisco de Quevedo y Villegas (1580-1645) 

Seguramente el más grande poeta de la lengua castellana, nos dejó extraordinarios poemas de amor y de los otros. La siguiente décima fue escrita hacia 1615. 

A un marido engañado que rebanó 
la nariz al amante de su mujer 

¿Quién te persuadió a quitar
al adúltero infeliz
la nariz, pues la nariz
no te puede deshonrar?
Tonto, ¿qué has hecho en cortar
lo que solo sabía oler?
Nada perdió tu mujer
en esto, si lo has notado,
pues al otro le ha quedado
con qué volverte a ofender.

César Conto (1836-1891)  

Fue político liberal, militar, orador, poeta, gramático, profesor, escritor y célebre repentista, como lo demuestra la siguiente décima. 

Sobre ríos y cornudos 

Paseando al anochecer
a orillas de un hondo río
muy satisfecho don Pío
le decía a su mujer:
“Si yo tuviese el poder
que en la Rusia tiene el zar,
aquí mandara arrojar
los cornu…”
La dama al punto,
quizá por variar de asunto,
le dijo: “¿Sabes nadar?”.

Faustino Oramas (1911-2007) 

Conocido popularmente como El Guayabero, a este músico y poeta cubano lo llamaban El rey del doble sentido. Basta con la siguiente décima, que cantó Ibrahim Ferrer, para saber por qué. Antes de leerla: los blumers son en Cuba lo que los colombianos llamamos con cuca expresión cucos. 

Marieta 

Mi mujer se me enfermó
del corazón en La Habana
y el médico una mañana
vino y la reconoció.
El vestido le quitó
blumers y también refajo,
pero al ver yo aquel relajo
dije: “Esto a mí no me conviene;
creo que mi mujer no tiene
el corazón tan abajo”.
 
FUENTE: La décima - Los Danieles
 

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