lunes, 12 de junio de 2017

(España) La burbuja de maquillar muertos: "Te engañan con un sueldazo pero vas al paro"

Cada vez más academias dan cursos funerarios prometiendo trabajo seguro y título oficial. La realidad: temario nulo, prácticas grotescas y sensación de estafa entre los alumnos

- Hola. Te llamo de Campus Training. ¿Has pedido información por el curso en tanatoestética y tanatopraxia, ¿no?”.
- Sí. Me gustaría saber un poco más de qué va el curso. He leído que es un trabajo con mucha demanda y me interesa.
- Te vas a llevar un sueldo al mes de 2.000 euros y pico, te lo digo yo. Y si eres un poco inteligente puedes llegar a 4.000 y 5.000. Tenemos una bolsa de trabajo muy buena. Mira, te voy a dar cita con el responsable de cursos para que te informe en persona. ¿Cuándo puedes venir?

- ¿Pero el curso cuánto cuesta, en qué consiste?

- No te puedo dar esa información. Es mejor que vengas. ¿Puedes mañana?

Todo dicho así, sin mayores cortesías o cautelas. Fijo la cita para el día siguiente y la operadora, de acento eslavo, me cuelga sin decir adiós. Pero qué importarán las formas si tengo trabajo asegurado y 5.000 euros al mes con ser un poco espabilado. Y no me lo promete cualquiera, sino un sitio llamado Instituto Español de Tanatopraxia. En su página web se advierte de que es un sector "con un elevado índice de colocación y alta remuneración". Tiene sentido, pienso. No debe de haber mucha gente que quiera pasarse el día entre cadáveres, maquillando pieles cetrinas y taponando orificios para evitar que salgan gases y fluídos.

En su sede en Madrid, un amplio local junto a plaza España, una encargada de Campus Training, que al parecer es quien actúa en nombre del instituto, tarda un pestañeo en confirmar mis ilusiones. "No te digo que un 100% de nuestros alumnos encuentra trabajo por no pillarme los dedos, pero un 95% seguro. Es un sector en el que no hay crisis. Si tienes el estómago para dedicarte a esto te vas a colocar seguro", me convence mirándome a los ojos. "¿Y los sueldos? Me han dicho que están sobre los 2.000 euros". "Sí, en este sector se cobra muy bien porque no todo el mundo es capaz de hacerlo".

Le digo a la mujer que va a resolver mi futuro que me dé unos días para pensármelo, que quiero comparar con otras academias. "Vale, pero cerramos matrículas este viernes, date prisa. La oportunidad es muy buena". Qué feliz casualidad, mi visita coincide justo con el cierre de plazas. El curso me va a costar 3.490 euros, pero puedo acogerme a una beca mágica que deja el precio en 2.590 euros. "Si tienes menos de 30 años eres elegible para la beca". "Ya, pero yo tengo más". "Ah, bueno pero para más de 30 también tenemos beca".

La matrícula, que deberé abonar antes del viernes, asciende a 560 euros. "Esta profesión no está homologada, pero nosotros damos el mejor título, el del Instituto de Ciencias Tanatoestéticas", tratan de persuadirme. Interesado por el dato, le pido a la encargada si me puede dar el nombre de alguno de los tanatopractores que dan clase o de algún tanatorio con quien tengan convenio de prácticas. Pero en este punto la mujer balbucea y no es capaz de darme ninguna respuesta. Luego comprobaré que el dominio web de dicho instituto es propiedad de Campus Training, si bien es Arondos Formación la empresa que en realidad imparte el curso.

Así funciona la burbuja de los cursos para trabajar en el sector funerario, una profesión proscrita durante siglos (los temidos ‘entierramuertos’) que está ganando atractivo en la España poscrisis. Es un sector en el que nunca falta trabajo, se comenta en foros y corrillos, ya que cada vez muere más gente y nadie quiere dedicarse a amortajar cadáveres. Y encima se cobra bien. Este razonamiento ("un bulo" según todos los tanatopractores consultados) ha animado a cientos de personas a tocar a la puerta de las funerarias y llevado a decenas de academias privadas a ofertar el curso en tanatoestética (maquillaje y presentación del cadáver) y tanatopraxia (conservación y reconstrucción del cuerpo).

Una búsqueda rápida en Google permite dar con GES Formación, IEFF, CCC, Centro DOP, I+D Capacitación Profesional, Delena, la propia Campus Training y otra docena de centros en todo el país. Casi todas prometen empleo asegurado y una formación exclusiva en los mejores tanatorios, aunque casi ninguna concreta dónde se hacen las prácticas o el nombre de sus profesores, ni publican esas bolsas de trabajo milagrosas que te colocan al instante.

Las academias prometen empleo seguro y una formación exclusiva, pero pocas dicen dónde se hacen las prácticas o el nombre de sus profesores

Según Antonio Navarro, presidente de la Asociación Nacional de Tanatopraxia (ANT), "se está jugando con las ilusiones de la gente y el desconocimiento que hay sobre esta profesión para hacer negocio. Te llevan unos días a un tanatorio a rellenar papeles y a tocar un cadáver y te dicen que ya eres tanatopractor. Al final es normal que muchos se sientan engañados, o estafados incluso, porque no encuentran trabajo y han gastado sus ahorros en el curso". Aunque el precio de los cursos varía según la academia (y según la habilidad para el regateo de cada alumno), casi todos oscilan entre los 1.500 y los 3.000 euros.
Prácticas grotescas

"Para mis prácticas me mandaron a un tanatorio en Moncada (Valencia), aunque soy de Madrid y no será que aquí no hay tanatorios. Estuve de viernes a domingo", recuerda Verónica, que contrató el curso en Campus Training. "Todo fue mal desde el primer minuto. Nos habían prometido transporte desde el hostal hasta el tanatorio, pero allí nos dijeron que fuéramos a pie, que estaba a 25 minutos. Después de mucho protestar nos fuimos en dos coches. Al llegar, aquello estaba como abandonado, no había nadie. Entramos por un garaje lleno de urnas y un señor que no paraba de fumar nos llevó a una sala grande. Supuse que ahí nos darían una charla previa antes de entrar a la sala refrigerada, pero menuda sorpresa cuando veo que sacan una camilla metálica con un sudario y nos dicen que ya podemos empezar. Estuvimos con el mismo cuerpo tres días, 12 horas al día, en una sala a más de 20 grados. El último día, como es lógico, el cadáver estaba verdoso y olía fatal, tuve que pedir que por favor abrieran las ventanas porque era insoportable", prosigue la exalumna, que compartió prácticas con otras diez mujeres.

"Estuvimos con el mismo cuerpo tres días, 12 horas al día, a más de 20 grados. El último día el cadáver estaba verdoso y olía fatal", afirma una alumna

Verónica no ha podido olvidar aún esa experiencia tan grotesca. "Lo primero que nos mandaron hacer fue lavar el cuerpo. En tanatopraxia eso se hace con una manguera, pero como no había el profesor mandó a varias alumnas a por un cubo y tres barreños con agua, puso a otra en el desagüe de la camilla y a otras les dio unas esponjas sucias y jabón para lavar el cuerpo. No daba crédito. A continuación nos abre un maletín de maquillaje asqueroso, con cuchillas de afeitar oxidadas, y nos ordena que le quitemos el pañal al cadáver. Luego supe que dos semanas antes otro grupo también había practicado con un solo cuerpo durante tres días en esa misma sala sin acondicionar, o sea que es algo habitual. Y todo sin ver el certificado de defunción ni el historial médico. Yo no sé si ese hombre tenía una enfermedad infecciosa, y tengo hijos pequeños. Pero ya se encargó el profesor de prohibirnos sacar fotos y de amenazarnos si contábamos lo que estaba pasando allí", asegura.

Verónica, junto a una veintena de alumnos de varios cursos, está sopesando presentar una demanda conjunta contra Campus Training por estafa y publicidad engañosa. Ya en 2012, la empresa se enfrentó a la denuncia de varios alumnos (se llegó a hablar de 500 afectados) por presunta estafa en sus cursos de tanatopraxia, con prácticas funerarias que consistían en 20 horas manipulando pollos en centros de estética. Alberto Mondragón, administrador del foro DenuncioEstafa, sitio en el que se están coordinando algunos afectados, adelanta que están "trabajando para presentar una denuncia dirigida a la devolución del dinero más otra cantidad por daños y perjuicios".

En ese mismo foro, otra presunta afectada relata su reciente experiencia, similar a la de Verónica, tras pagar 2.400 euros por su curso en Granada: "El cadáver que utilizamos para las prácticas había sido ya utilizado por un grupo anterior, estaba embalsamado y agujereado, literalmente, se caía a pedazos. Después de otras prácticas, aquella pobre mujer tuvo que soportar otros tres días más de práctica para un grupo de catorce o quince personas, que trabajábamos en grupos de cuatro o cinco. Un despropósito. El material era escaso, el trabajo en grupos grandes impedía que todos pudiéramos aprender y practicar realmente, y eso sin contar con que tuve que desplazarme y pagar la comida y el transporte porque así lo habían decidido ellos".

Campus Training se enfrentó en 2012 a una demanda colectiva por, presuntamente, hacer las prácticas con pollos en centros de estética

Consultada por este diario, Campus Training atribuye las críticas a una campaña de difamación orquestada por el propio Mondragón, a quien acusa de querer hacer negocio tramitando demandas conjuntas, acción por la que la propia empresa asegura haber abierto "un proceso judicial vía penal" por la "falsedad" de los comentarios del foro. Sobre el macabro episodio relatado por exalumnas, Campus Training se muestra "sorprendido": "Nadie nos ha hecho llegar dicho malestar en ningún momento de su formación, y, si nos atribuyen la constitución de un delito como la estafa, lo lógico es que se hubiera denunciado, hecho del cual tampoco tenemos conocimiento", indica un portavoz. La empresa también insiste en que en ningún caso promete trabajo seguro ni salarios de ensueño, afirmación que contrasta con la experincia vivida por este diario.

Títulos que son papel mojado

La picaresca en la formación funeraria está tan extendida que ya está perjudicando al sector, que no es capaz de encontrar profesionales capacitados a pesar del ‘boom’ de estudiantes y escuelas. "Un 80% de las personas que me piden trabajo viene con estos 'titulines' de academias privadas y les tengo que decir que eso no vale para nada. Es que me ha costado 3.000 euros, me dicen. Pues hijo, me duele por ti pero deberías haberte informado mejor de qué escuelas están homologadas", admite Onofre García, gerente del tanatorio Parc de l’Auba, en Manacor. "Nadie puede decir que es tanatopractor si no ha hecho las 160 horas de prácticas que exige el certificado de profesionalidad. Ir unas horas a manipular un cadáver no es suficiente. Existen escuelas que te dan toda esa formación y la mayoría son gratuitas, ya que son cursos subvencionados por los servicios de empleo, solo es cuestión de informarse bien", prosigue.

"Un 80% de las personas que me piden trabajo viene con estos 'titulines' y les tengo que decir que eso no vale para nada", reconoce un empresario

En cuanto a la demanda laboral, García es claro: "No es fácil encontrar trabajo, el mercado funerario es bastante cerrado. Salen plazas, como en cualquier sector, pero la gente tiene que saber que este es un trabajo muy duro, no es solo maquillar y listo. Hay que ducharlos, vestirlos, afeitarlos, participar en el entierro, ir a por un cuerpo que a veces es un niño o una persona joven, que hay que tratar con las familias y muchas otras tareas que nadie les enseña. Por no hablar de los horarios. Son 24 horas al día, mucha gente trabaja tres días seguidos sin descansar, durmiendo dentro del tanatorio. Hay mucho abuso laboral. Y cuanto más pequeño el tanatorio, peor".

Navarro, que además de presidente de la ANT es coordinador técnico de la funeraria de Terrassa (Barcelona), coincide en el problema: "Recuerdo a una chica que había hecho un curso de la Universidad de Salamanca y me llamó para pedir trabajo. Le dije ‘¿te pondrías ahora delante de un cuerpo y lo conservarías?’. Me respondió que claro que no. Si sales de un curso y ni siquiera eres capaz de saber hacer los mínimos es que algo va mal", reflexiona Navarro, que todavía recuerda su sorpresa al descubrir que una academia ofrecía como temario teórico "un dosier con artículos sacados de internet" escritos por el propio Navarro y otros compañeros de profesión.

Y así, suceden episodios como el que recuerda el presidente de la ANT: "Una vez oí una grabación de una alumna que explicaba cómo usaban un martillo para la técnica de ‘romper el rigor mortis’, donde lo de ‘romper’ es solo el nombre. Con movilizar una articulación con las manos ya lo rompes, usar un martillo es una locura. Eso pasa cuando pones de profesor a una persona que lo único que sabe de tanatopraxia es un cursillo que ha hecho por internet".

Hay profesores que "lo único que saben de tanatopraxia es un cursillo que han hecho por internet", denuncia el presidente de la ANT

TanatoMadrid es una de esas escuelas privadas bajo el punto de mira. Su reclamo es ser la única empresa de España dedicada en exclusiva al estudio de la tanatoestética e iniciación a la tanatopraxia. La academia asegura que sus cursos son transparentes y profesionales y entra gustosa en el debate sobre la picaresca en la formación funeraria. "La competencia desleal nos perjudica también a nosotros. Les mandan a los alumnos una carpeta con fotocopias a casa y con eso ya les dicen que pueden pedir trabajo en una funeraria, y eso genera desengaños y mucha confusión", se queja Diego Sabbadini, responsable de cursos, en sintonía con el resto del sector.

En lo que no coincide es en la falta de trabajo. Sabbatini, como el resto de academias, asegura que sí hay mercado y que ellos ofrecen la mejor formación. "A una persona que tenga los conocimientos que damos, con 360 horas teóricas y 160 prácticas con profesionales reconocidos, en los que ves todo el proceso funerario con al menos ocho cadáveres, es difícil que le falte trabajo. El problema viene si te formas online y no has tocado un cadáver en tu vida o has practicado con pollos", argumenta.

"Si ves que una academia no te dice dónde se hacen las prácticas, que preguntas por quién es el profesor y tampoco te lo dicen, desconfía. Y más si te promete trabajo seguro. Encontrar trabajo en una funeraria es tan complicado como en cualquier sector", aconseja Javier Chávez, tanatopractor y docente en distintas escuelas en los últimos años. Y denuncia: "Hay alumnos que se pasan las prácticas lavando coches fúnebres, por no hablar de cosas peores. Eso es pisotear las ilusiones de la gente".

"Hay alumnos que se pasan las prácticas lavando coches fúnebres. Eso es pisotear las ilusiones de la gente", afirma Javier Chávez, docente en activo

El colmo del engaño le ocurrió a Dolores Santiago, tanatopractora y miembro de la ANT. Intrigada por el fenómeno de las academias privadas, un día acudió a una para informarse como presunta alumna y le llegaron a decir que una de las profesoras era Dolores Santiago, es decir, ella misma. "Mi nombre aparece en varias escuelas y no me hacen ni caso cuando les digo que dejen de usarme para captar alumnos. Eso me molesta mucho, pero tampoco eximo de la responsabilidad a las personas que se matriculan en esos cursos. Entiendo que en este periodo de crisis la gente busque cualquier salida profesional, pero si no tienes interés por informarte sobre qué es trabajar en una funeraria o quién es esa escuela que te da el curso, también eres culpable. No te puedes creer que vas a ganar 3.500 euros maquillando fallecidos solo porque te lo diga la comercial de una academia". Los distintos profesionales consultados sitúan entre 1.300 y 1.700 euros el salario medio en una funeraria.
Vacío formativo

Lo que hace de la tanatoestética y tanatopraxia un caldo de cultivo perfecto para el engaño es la falta de un título homolagado por el Ministerio de Educación para ejercer el oficio. Lo único que existe es un Certificado de Profesionalidad otorgado por el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) que avala a una persona como profesional si demuestra 360 horas teóricas y 160 prácticas. Galicia, Baleares, Andalucía y Canarias ya consideran ese certificado como oficial y permiten a quien posea ese título incluso realizar y firmar embalsamamientos, responsabilidad que hasta ahora solo podía ejercer un médico forense.

"El número de defunciones varía poco cada año, todo lo que se comenta sobre el sector es un tópico. Estamos tratando de explicar mejor quiénes somos, pero a veces cuesta que nos quieran escuchar", sentencia José Ventura, vicepresidente de la patronal funeraria Panasef. En España hay actualmente 11.305 profesionales funerarios, de los cuales solo unos 1.000 realizan con cierta frecuencia embalsamamientos o técnicas que vayan más allá de la gestión administrativa y la estética del cadáver. En este sentido, Ventura advierte a futuros estudiantes: "Las funerarias están cubriendo las plazas vacantes con formación dentro de la empresa. Que hoy haya más empresas funerarias y más tanatorios no significa necesariamente que haya más necesidades de personal, ya que suele concentrarse el trabajo en menos manos".

En cuanto a la picaresca en la formación, tanto la ANT como Panasef coinciden en que terminará el día que se exija a todas las academias que su curso esté homologado por el SEPE para poder impartirlo. "Por desgracia, estamos avanzando muy lentamente en ese punto. Y mientras no ocurra, seguirá habiendo personas que se sienten engañadas y culparán al sector de ello, cuando lo que necesitamos son profesionales bien preparados que nos ayuden a eliminar el estigma que ha tenido este trabajo durante tantos años", concluye Navarro.

FUENTE: David Brunat - http://www.elconfidencial.com