miércoles, 11 de octubre de 2017

Panamá logra el sueño de ir al mundial de Rusia con un golazo del defensa Román Torres

El milagro llegó... las piernas benditas de Román Torres lograron salvar del infierno futbolístico a una selección que va por primera ocasión a una cita mundialista. Panamá, que había dejado escapar muchos puntos en casa, explotó de alegría tras el gol de Torres al minuito 88.
El partido agonizaba y la grada enmudecía porque la victoria de Honduras ante los mexicanos en San Pedro Sula, de nada nos servía.

El encuentro no fue bueno; hubo poco fútbol, poca creación, por ende pocas llegadas.

Panamá pecó echando balones atrás, sufriendo el contragolpe del rival acérrimo, del rival histórico que en reiteradas ocasiones nos ha aguado la fiesta. Del 'cuco' que nos ha puesto a llorar como niños.


No fue buen partido, hay que reconocerlo, pero se logró clasificar a un mundial de forma directa, dejando fuera del baile al poderoso Estados Unidos, que la semana pasada dejó casi muerta las aspiraciones de Panamá con una goleada de 4-0.

Panamá resucitó y con todo y que hubo un gol fantasma, se pudo tocar el cielo con el tanto de Román, que ha sido más efectivo que cualquier otro delantero panameño. El melenudo es defensa.

No se puede dejar de mencionar que este equipo regala mucha pelota al rival, desperdicia oportunidades y que es poco efectivo.

Pero ninguno de los cuatro millones de panameños que hoy celebran piensan en eso, ni se acordarán hasta junio de 2018, cuando le toque a Panamá enfrentar su verdadero reto.

Esos cuatro millones de panameños, lo único que desean es escuchar su himno en Rusia; quieren ver a su selección en el mundial.

El milagro llegó a pesar de los pecados técnicos del grupo. Panamá se fue al camerino con desventaja de 1-0. Johan Venega nos empezó a sacar las primeras lágrimas de tristeza. Así terminó la primera parte.

Segundo acto, empate, golazo y pase al mundial. De esa forma se puede definir el tiempo complementario. Entró Luis 'Matador' Tejada, Armando Cooper y Abdiel Arroyo.

El "olé, olé, olé, olé, tico, tico" fue degradánsose por el "Sí se puede" de los dueños de casa que en partidos anteriores no habían hecho respetar su patio.

Esta vez, el gallo cacareó en su gallinero. Panamá no podía despedirse cargando con la derrota, una mochila pesada que llevaba sobre sus espaldas desde que participó por primera ocasión en una eliminatoria; fue para el mundial de Argentina 1978.

Fueron 39 años buscando el sueño, fueron millones de lágrimas derramadas, cantidades de goles errados, varias veces humillados, eliminados y goleados.

Mucha agua ha pasado bajo el puente, pero hoy los cuatro millones de panameños que soñaban con ver a su país en un mundial de fútbol, han alcanzado por fin la victoria.

FUENTE: Con información de José Chacón - http://www.panamaamerica.com.pa