martes, 28 de noviembre de 2017

(Cataluña - España) Puigdemont mete el ataque a las Ramblas en campaña, pero ignora los fallos de los Mossos

El último en sembrar la duda ha sido el propio Carles Puigdemont. “Por culpa de esta deslealtad, no sabemos si no hemos podido evitar un atentado y muchos muertos”, declaraba al diario digital nacionalista catalán 'El Nacional.cat'. Se refería al Centro Nacional de Inteligencia (CNI), que en determinados momentos logró la colaboración de Abdelbaki Es Saty, imán de Ripoll (Girona) y supuesto cerebro de los atentados de Cataluña de agosto pasado, según reveló 'OK Diario' a mediados de mes y confirmó con matices el servicio secreto español.
Desde que se produjeron las matanzas de Barcelona y Cambrils, han surgido voces en las filas del nacionalismo en Cataluña para poner en duda la eficacia de las fuerzas de seguridad españolas en la lucha contra el terrorismo o dar incluso a entender que se cruzaron de brazos para dañar la reputación de los Mossos d’Esquadra y hacer descarrilar el 'procés'.
“La policía española ocultó a los Mossos información clave sobre el imán de Ripoll”, tituló 'El Nacional.cat' el 22 de agosto, cinco días después de los atentados. 'El Mon', otra publicación nacionalista, fue más allá al día siguiente. Destacaba unas declaraciones del politólogo Ferran Requejo, de la Universidad Pompeu Fabra. “Si algo parece haber hecho el Estado español con la información que tenía en sus manos, es no hacer nada como si contara con un atentado en Cataluña para hacer fracasar el trabajo de los Mossos —a causa de la falta de información— y, a partir de ahí, el 'procés' quedaría empantanado”, escribió 'El Mon' resumiendo el análisis del politólogo.

El descubrimiento de los contactos entre el CNI y el imán Es Saty, que murió el 16 de agosto por la noche cuando saltó por los aires el chalé de Alcanar (Tarragona) en el que los terroristas fabricaban los explosivos, ha reactivado las sospechas de los nacionalistas catalanes. Esta vez no ha sido tanto la prensa como los políticos los que han pedido explicaciones y dimisiones a las autoridades españolas.
Rafael Ribó, Síndic de Greuges (defensor del pueblo de Cataluña), pidió el jueves pasado que el CNI aclarase públicamente sus contactos y no solo a puerta cerrada, en la comisión de secretos oficiales del Congreso de los Diputados, como tiene previsto hacer. Al día siguiente, el pleno del Ayuntamiento de Barcelona aprobó, solo con los votos de ERC y del PDeCAT, una moción impulsada por el portavoz de este partido, Xavier Trias, en la que exigen “responsabilidades políticas ante el escándalo y la incapacidad manifiesta del Gobierno español para evitar los atentados”.
Justo antes de dar a conocer los lazos del imán con el CNI, 'OK Diario' publicó otra información relevante. Reveló que Younes Abouyaacoub, el autor del atropello de la Rambla que causó 14 muertos y 120 heridos, recibió una llamada telefónica de un agente de los Mossos cuando ya estaba al volante de la furgoneta alquilada para perpetrar el atentado. La conversación duró cuatro minutos. Ningún político nacionalista catalán ha mostrado interés en saber por qué se hizo esta llamada y de qué se habló con el terrorista.

Raro es el musulmán en España, y especialmente en Cataluña —donde el salafismo ha penetrado con fuerza—, que no ostente una responsabilidad, como presidente de una comunidad musulmana o imán, que no haya sido contactado por varios cuerpos policiales —incluidos los Mossos— y por el CNI. Said Teghos, imán en varias localidades de Toledo, se quejaba en público el domingo, en el congreso de la Federación Española de Entidades Religiosas Islámicas en Alcalá de Henares, del “constante acoso” de personas que dicen pertenecer a los ministerios de Justicia e Interior y le piden que “trabaje como chivato”.
A cambio de pequeñas cantidades de dinero, de favores administrativos o simplemente para llevarse bien con las fuerzas de seguridad, muchos aceptan ser soplones, lo que no significa que todos ellos sean leales. Es Saty predicaba los viernes la moderación, en su oratorio de Ripoll, pero a los jóvenes que reclutó les inculcaba a solas ideas radicales, según se desprende de la investigación. Es obvio que tampoco contó sus planes a sus interlocutores policiales.
Poner en duda, como hizo ayer Puigdemont, que esté garantizada “la seguridad de los catalanes” mientras permanezca “en manos de este servicio de información y de esta policía española”, da pie para alabar a continuación el papel de los Mossos. “¿Por qué el señor Trapero ['exmajor' de los Mossos] ha sido defenestrado y el señor Forn ['exconseller' de Interior] está hoy en prisión, cuando fueron los verdaderos artífices de la neutralización de la amenaza yihadista en Cataluña?”, se preguntó el 'expresident' de la Generalitat. La proposición aprobada por el Ayuntamiento de Barcelona también les expresa su “agradecimiento” por su labor. Rafael Ribó recordó, por su parte, que “numerosos expertos internacionales” habían alabado su papel, pero no citó a ninguno.

La responsabilidad de los atentados incumbe a los terroristas, pero si una célula, compuesta por una docena de personas adoctrinadas por un imán con antecedentes penales por tráfico de drogas, ha podido prepararlos durante meses recorriendo de cabo a rabo Cataluña, ocupando un chalé en Alcanar, almacenando allí 500 litros de acetona y más de un centenar de bombonas de butano, es porque hubo como mínimo negligencias policiales.
Las hubo antes del 17 de agosto porque nadie, por ejemplo, advirtió al presidente de la comunidad islámica de Ripoll del currículo del clérigo al que había contratado —la tarea correspondía más bien a la seguridad del Estado— y porque los Mossos no comprendieron, el 16 de agosto por la noche, el alcance de la explosión de Alcanar. Tampoco, por ejemplo, se tomaron en serio el 25 de mayo la advertencia de una agencia de inteligencia de EEUU sobre el riesgo de atentado en la Rambla. El aviso no permitía iniciar ninguna investigación, pero sí aconsejaba colocar bolardos o maceteros en esa célebre calle para evitar atropellos. Ahora, por fin, vísperas de la Navidad, se está haciendo en esa zona y cerca de la Sagrada Familia.
Hubo, sobre todo, fallos después de la tragedia de la Rambla. Los Mossos tardaron horas en enviar la foto de Younes Abouyaacoub a las fuerzas de seguridad del Estado y a la policía francesa, que sospechaba podía cruzar la frontera; fueron además incapaces de parar, con una cadena de pinchos, el coche que conducía en un control en la Diagonal. Cuando finalmente le localizaron, el 22 de agosto en los viñedos de Subirats, estaba solo y no suponía amenaza alguna para los agentes que le rodearon. Hubiesen podido dispararle a las piernas, enviarle un robot detector de explosivos y, una vez descartado el peligro, hospitalizarle e interrogarle. No lo hicieron. Le acribillaron.
Si hubiesen actuado así, la investigación sobre los atentados de Cataluña estaría probablemente más avanzada. Puigdemont y Xavier Trías no hacen preguntas sobre estos errores —la lista es mucho más larga que los ejemplos citados aquí arriba— de su policía autonómica. El Parlament de Cataluña decidió incluso condecorarles junto con la Guardia Urbana de Barcelona y los servicios de Emergencia que atendieron a los heridos de la Rambla. A ninguna otra policía europea le han otorgado condecoración alguna después de un atentado con muertos y heridos.

FUENTE: Con información de IGNACIO CEMBRERO - https://www.elconfidencial.com