miércoles, 29 de noviembre de 2017

Panamá, burocracia y corrupción (+Opinión)

Por: Álvaro Alvarado - La organización Transparencia Internacional reveló recientemente un cuadro que enumera la lista de los países de América Latina y el Caribe donde se pagaron más sobornos por realizar algún trámite, saliendo Panamá en cuarto lugar junto a Venezuela.

En Panamá un 38 por ciento de los encuestados reconoció haber pagado soborno para obtener un documento personal o cualquier otro trámite. Un 57 por ciento de los panameños considera que el Gobierno no hace nada contra la corrupción.

Los diputados, los policías y los alcaldes aparecen en la encuesta como los funcionarios más corruptos de la región.

‘Los latinoamericanos y caribeños están siendo defraudados por sus Gobiernos, su clase política y los líderes del sector privado', expresó José Ugaz, expresidente de Transparencia Internacional, cuya sede está en Berlín.

‘El soborno representa un modo de enriquecerse para unos pocos y un gran obstáculo para acceder a servicios públicos claves', agregó el ejecutivo de la organización que cuenta con más de 100 oficinas en todo el mundo.

A diario me pregunto: ¿qué institución de Gobierno funciona como reloj? Siendo objetivo en mi respuesta debo confesar que solo la Autoridad de Pasaporte llena mis expectativas. En esta institución si llevas la documentación requerida sales con tu pasaporte en el menor tiempo posible.

Veamos cómo es el día a día del panameño que acude a cualquier institución a realizar un trámite. Un empresario de la construcción que desarrolla un proyecto de cualquier tipo, ya sea habitacional o comercial, enfrenta un gran dolor de cabeza desde el momento en que solicita la aprobación de los planos hasta que recibe el permiso de ocupación. Son tantos trámites y tanto el tiempo perdido que muchas veces ese empresario, sin tratar de justificarlo, se ve obligado a pagar sobornos para conseguir la agilización de los documentos. Cabe destacar que muchas veces la lentitud tiene como propósito desesperar a la gente para lograr conseguir dinero bajo la mesa.

Vaya usted a la Caja de Seguro Social a buscar una medicina, una cita médica, un examen de laboratorio o de cualquier otro tipo y verá lo complicado que resulta obtener una atención expedita si no tiene un contacto o palanca que le ayude.

Lo mismo pasa en el Idaan, donde la instalación de un medidor, la reparación de una rotura o cualquier otro trámite debe esperar romper las barreras de la burocracia gubernamental que está incrustada en el ADN de un gran número de servidores públicos.

¿Ha intentado usted actualizar el valor catastral de su propiedad en Anati o solicitar la devolución de impuestos en la DGI? ¿Qué decir de los panameños que ingresan sus documentos a la Caja de Seguro Social para tramitar su tan anhelada jubilación? Otro caso muy particular y que da dolor escuchar algunas historias es el de las madres que esperan meses y años para conseguir que les paguen su licencia de maternidad a la que tienen derecho luego años de estar pagando la cuota obrero patronal. Ah, y no se te ocurra tramitar el pago por riesgos profesionales, ya que es otro vía crucis que debe pasar el asegurado por una enfermedad o accidente que lo incapacite por más del tiempo permitido en la ley.

Pero ¿de quién es la culpa de esta exagerada lentitud en la gestión pública? No cabe duda que de los altos mandos que no han sabido inculcar en sus funcionarios el verdadero sentido de lo que es un servidor público y la responsabilidad que esto encierra.

Todas estas fallas en la administración pública frenan el desarrollo, el progreso y la democracia de cualquier país. No podemos olvidar que en la democracia el pueblo es el que tiene el verdadero poder y los servidores públicos se deben al pueblo que es el que con sus impuestos paga sus salarios .

Necesitamos líderes en las altas esferas de Gobierno que sepan transmitir al funcionariado esa mística de lo que significa trabajar en el Gobierno, pero para eso se necesita nombrar en puestos estratégicos a personas con la capacidad y la preparación adecuada. No podemos seguir nombrando amigos o familiares por el simple hecho de que apoyaron una campaña política. El resultado de este tipo de nombramientos seguirá siendo funesto para la institución y para el país. No podemos seguir premiando la lealtad por encima de la capacidad. El resultado de esta mala práctica lo estamos viendo en la actualidad en varias instituciones que en 40 meses es muy poco lo que pueden mostrar a la población.

PERIODISTA

TEMAS

FUENTE: Artículo de Opinión - Álvaro Alvarado - http://laestrella.com.pa