domingo, 10 de diciembre de 2017

¿Y ahora qué? Siete claves para entender el presente y futuro de la negociación del Brexit

Dieciocho meses después del histórico referéndum que culminó con el triunfo del Brexit, la 'premier' Theresa May y el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, han llegado este viernes a un acuerdo de divorcio. Este establece las pautas sobre las tres cuestiones fundamentales: el futuro de la frontera de Irlanda del Norte y la República de Irlanda —la única terrestre que existirá entre el Reino Unido y el bloque—, los derechos de los ciudadanos —tanto de los comunitarios que viven en suelo británico como los británicos que viven en la UE—, y la factura del divorcio —para que Londres haga frente a los compromisos adquiridos antes de decidir abandonar la unión—.
Si el acuerdo es aprobado por los Veintisiete en la cumbre europea clave del 14 y 15 de diciembre, se pasará a la segunda fase de negociaciones para hablar de la futura relación comercial. Pero ¿cuáles son los detalles de este pacto? y sobre todo, ¿qué puede ocurrir a partir de ahora? Aquí las claves para entender el presente y futuro de las complejas negociaciones del Brexit.
¿Cómo quedará la frontera entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda? ¿El Reino Unido se quedará al final dentro del mercado común?
Este ha sido el principal escollo en la recta final de esta primera fase de negociaciones y sigue siendo un tema polémico y abierto a interpretaciones. Londres y Bruselas quieren mantener el flujo libre de mercancías, sin controles fronterizos que puedan poner en peligro el Acuerdo de Paz. Pero al mismo tiempo, el Partido Democrático Unionista (DUP) —de cuyo apoyo depende el Gobierno en minoría de May— no quiere que la provincia británica reciba un trato diferente al resto del Reino Unido, ya que podría ser el paso previo a la unificación de la isla de Irlanda.
En este sentido, las garantías que May ha dado a sus socios norirlandeses, parecen limitar ahora su margen de maniobra, ya que se ha comprometido a que, si Londres y el bloque no llegan a un acuerdo comercial, el Reino Unido, en su conjunto, se alineará plenamente con las normas del mercado único y la unión aduanera que sean necesarias para apoyar la cooperación norte-sur de la isla de Irlanda.

El debate sobre qué significa esta "alineación completa" ya ha comenzado, pero, como mínimo, parece que el Reino Unido tendría que seguir las normas de la UE sobre el comercio de bienes, agricultura y energía. ¿Significa esto que al final tendrá un acuerdo comercial similar al suizo o noruego? Esto no es compatible con las líneas rojas marcadas por Londres, que quiere a toda costa acabar con la libre circulación de personas.
El negociador de la UE, Michel Barnier, ha asegurado que la "alineación" se aplicaría solo a la "isla de Irlanda", no al resto del Reino Unido, pero los 'tories' euroescépticos no lo han interpretado de la misma manera y esto podría crear problemas a May. A algunos diputados del DUP también les hubiera gustado eliminar la frase "alineación completa", pero eso no habría sido aceptable para el Gobierno irlandés. Y Bruselas tenía claro que cualquier propuesta inaceptable para Dublín, también era inaceptable para la UE.
El acuerdo del viernes también asegura que "no se permitirán nuevas barreras regulatorias" entre Irlanda del Norte y el resto del Reino Unido, y que las empresas de Irlanda del Norte continuarán teniendo "acceso sin restricciones" al mercado interno del Reino Unido, un matiz obligado por el DUP antes de dar su apoyo a la premier.
¿Qué pasará con los comunitarios que viven actualmente en el Reino Unido?
Actualmente hay tres millones de ciudadanos de la UE que viven en el Reino Unido y más de un millón de británicos que residen en los estados miembros. El acuerdo establece que, tras el Brexit, a los comunitarios se les permitirá vivir y trabajar en el Reino Unido de acuerdo con los principios actuales de libertad de movimiento y aquellos que ya están en el país y que aún no tienen residencia permanente podrían adquirirlo después del Brexit. El Gobierno británico, no obstante, aún no ha detallado cuál será el nuevo procedimiento para conseguir el permiso de residencia.
El plan es que los británicos que viven en la UE obtengan de manera recíproca los mismos derechos. El acuerdo cubre también los derechos de los familiares incluidos los futuros cónyuges.

¿Los derechos de los comunitarios que residen en Reino Unido seguirán protegidos por el Tribunal de Justicia Europeo?
"Para los ciudadanos de la UE, el TJCE seguirá siendo competente", ha dicho Jean-Claude Juncker, al anunciar el acuerdo. Pero el texto va más allá y establece que el Tribunal seguirá siendo el árbitro final de la interpretación del derecho comunitario y "los tribunales del Reino Unido deberán tener debidamente en cuenta las decisiones pertinentes [del TJE] después de la fecha especificada [de salida]", así como consultar con el Tribunal si la ley no está clara. Londres había intentado limitar este papel a menos de cinco años, pero, en su lugar, el acuerdo incluye una cláusula de extinción de ocho años.
¿A cuánto asciende la factura del divorcio?
Aunque el acuerdo no habla de ninguna cifra específica, Downing Street asegura que estará entre los 40 y 45.000 millones de euros, incluidas las contribuciones al presupuesto durante un período de "transición" de dos años que empezará en marzo de 2019. El montante es superior al indicado en septiembre por May, pero inferior a algunas estimaciones que se habían filtrado desde Bruselas. La UE ha acordado reducir el costo de la reubicación de las agencias de la UE con sede en el Reino Unido de la ley final de divorcio.
¿Cómo serán las futuras relaciones entre el Reino Unido y el bloque?
El Reino Unido seguirá siendo miembro de la unión aduanera y el mercado único durante cualquier período de transición después de marzo de 2019, según un documento oficial filtrado este viernes a la prensa. El Reino Unido permanecerá también bajo la jurisdicción plena del Tribunal de Justicia Europeo durante el periodo de transición.
La membresía del mercado único significa mantener las "cuatro libertades" de la UE: bienes, servicios, capital y trabajo. Esto significa que los ciudadanos podrán seguir moviéndose libremente, aunque Londres quiere que los llegados en este periodo de transición se registren en un nuevo sistema. Por otro lado, la membresía de la unión aduanera restringe la capacidad del Reino Unido para firmar nuevos acuerdos comerciales con terceros, aunque sí puede tener negociaciones informales con otros países sobre posibles pactos.

¿Garantiza el acuerdo la supervivencia política de May?
Desde que perdiera la mayoría absoluta en las elecciones generales de junio que ella anticipó, la 'premier' se encontraba sin ningún tipo de autoridad. Lógicamente el acuerdo del viernes le da algo de oxígeno. Pero fuentes de Whitehall —donde se encuentran todos los ministerios— aseguran que, aunque en la próxima cumbre europea se logre pasar finalmente a la segunda fase, la debilidad de May y la división de su Gobierno es tal que muchos ponen en duda que se vaya a llegar a un acuerdo final de salida. "Todo el mundo sabe que la segunda fase va a ser mucho, mucho más difícil que las conversaciones mantenidas hasta ahora, que ya están resultando de por sí bastante complejas", asegura una fuente anónima con papel principal en las conversaciones sobre el Brexit.
¿Qué ocurrirá si, después de todo, Westminster no aprueba el acuerdo final que el Gobierno pacte con Bruselas?
Consciente de la debilidad que representa una minoría simple y de las grandes divisiones que existen en las filas 'tories', para evitar una rebelión interna o derrota en el Parlamento, el Gobierno británico anunció en noviembre que Westminster tendrá la última palabra respecto al acuerdo del Brexit, ya que votará el pacto al que Londres llegue con Bruselas antes de que la ruptura sea efectiva gracias a una nueva ley.
La redacción de la nueva normativa —que se denominará "Ley del Acuerdo de Salida e Implementación"— no podrá darse a conocer hasta que las negociaciones con Bruselas estén cerca de completarse. Esta legislación será aparte de la "Ley de la Unión Europea (Notificación sobre la salida)", con la que se debe convertir en británicas las actuales leyes comunitarias y que actualmente está en la fase de comités de la Cámara de los Comunes.
La 'tory' Anna Soubry ha presentado una enmienda para que los parlamentarios puedan solicitar una extensión a las negociaciones del Artículo 50 si no se llega a un acuerdo comercial satisfactorio para marzo de 2019, fecha prevista para la salida del bloque. Soubry tiene el apoyo de otros 24 diputados 'tories' ante la votación que tendrá lugar antes del próximo jueves. Con la posibilidad de que los laboristas apoyen a los rebeldes conservadores, los ministros temen que la mayoría simple que tienen en la Cámara corra peligro.

FUENTE: Con información de CELIA MAZA. LONDRES - https://www.elconfidencial.com - (PULSE AQUÍ)
 

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