viernes, 9 de febrero de 2018

Wall Street vuelve a las pérdidas para cerrar la peor semana desde la crisis financiera

En Wall Street hay miedo. Y mucha volatilidad. Los récords logrados hasta finales de enero han dado paso a las turbulencias en la renta variable estadounidense, con continuas idas y venidas por parte de los índices. Este viernes han abierto con ganancias, pero a media sesión se han dado la vuelta para decantarse por el rojo, con descensos de más del 1%.

Las pérdidas acumuladas antes del cierre por parte del S&P 500 son del 7% en la semana y del 11% desde el máximo histórico del 26 de enero. Por su parte, el Dow Jones y el Nasdaq ceden también un 7% en las últimas cinco sesiones. En los tres casos, están en línea con una pérdida semanal del 7,2% en agosto de 2011. Las siguientes caídas hay que buscarlas en noviembre de 2008, cuando perdió un 8,4%, y en septiembre de 2008, cuando con la quiebra de Lehman Brothers el S&P 500 se hundió un 18% en cinco días.

La semana pasada ya fue negativa para Wall Street, con el mayor descenso semanal del Dow Jones en dos años. Pero el pánico llegó el lunes. Los índices neoyorquinos cotizaban con caídas del 2% a falta de hora y media de cotización, y cerraron con un retroceso de más del 4%.

En el caso del Dow Jones, sufrió un desplome del 4,6% que fue el más importante desde 2011, mientras que en términos absolutos, al borrar 1.175 puntos en un día, fue el descenso más grande de su historia. Este jueves también se dejó un 4% con pérdidas que se aceleraron a última hora.

La presencia de órdenes automáticas y algoritmos por parte de multitud de inversores institucionales está detrás de la volatilidad registrada en los últimos compases de las jornadas bursátiles, según los expertos. Sin embargo, el miedo a la inflación y a un cambio de ciclo se ha instalado en Wall Street.

La última reunión de la Reserva Federal (Fed) disparó las alarmas. Justo en la despedida de Janet Yellen y antes de recibir a Jerome Powell, el banco central elevó sus expectativas de inflación al 2%. Este cambio es poco habitual en las reuniones en las que no hay discurso posterior del presidente ni actualización de las previsiones.

El inicio de año estuvo marcado por subidas en bolsa hasta nuevos máximos históricos, valoraciones por encima de la media histórica soportadas por el crecimiento de los beneficios, y la volatilidad en mínimos. Esta complacencia era uno de los riesgos citados por los expertos en medio de recomendaciones generalizadas en favor de la renta variable. La otra amenaza que citaban era que se dispare la inflación.

La volatilidad ha vuelto al mercado
Las presiones inflacionistas en los salarios en países como Estados Unidos o Alemania, y la propia previsión de la Fed, han apretado el gatillo para romper con la complacencia del mercado. Y han disparado la volatilidad. El índice VIX de Chicago subió el lunes más de un 100% hasta máximos desde 2011, por encima de momentos de estrés como agosto de 2015 con las devaluaciones del yuan o junio de 2016 con el Brexit. Ha reculado, aunque sigue en niveles muy superiores a los mínimos recientes.

La volatilidad marca esta semana horrible para las bolsas. Este mismo viernes, los índices norteamericanos han pasado en pocas horas de subir más de un 1% a perder más del 1%: se mueven en márgenes de puntos muy grandes, al contrario de lo que venía siendo habitual los últimos meses.

Pérdidas en todas las bolsas
Esta dinámica se ha trasladado al resto de parqués. El Ibex 35 ha firmado su peor semana desde el Brexit, al cerrar con un retroceso del 5,6% hasta los 9.640 puntos. El retroceso semanal y de este viernes, de un 1,2%, ha estado en línea con el de las plazas de Fráncfort, París o del Euro Stoxx, que aglutina a las principales cotizadas europeas.

En medio de esta tensión el dólar ha subido con fuerza. El euro baja desde los 1,25 dólares hasta los 1,22 dólares. Por su parte, en el mercado de divisas hay una corrección en línea con la renta variable, ya que el petróleo se deja un 8% con el Brent en los 63 dólares y el West Texas por debajo de los 60 dólares.

Las pérdidas del petróleo golpean a un sector importante de Wall Street, mientras que el rebote del dólar castiga a las empresas exportadoras. Lo curioso es que los descensos se producen en medio de una temporada de resultados en la que el 80% de las compañías del S&P 500 que publica bate las previsiones del consenso.

En el mercado de deuda, donde primero se notó la tensión la semana pasada al recrudecerse la dinámica de pérdidas del último año, ha vuelto la tranquilidad este viernes. El bono estadounidense cotiza con leves ganancias, aunque la rentabilidad sigue por encima del 2,8%. Un nivel que asusta a muchos ‘traders’ como anticipo a la escabechina que temen en la renta fija.

FUENTE: Con información de ÓSCAR GIMÉNEZ - https://www.elconfidencial.com - (PULSE AQUÍ)
 

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