domingo, 8 de abril de 2018

(España) Todo lo que esconde el Barcelona detrás de la rutinaria exhibición de Leo Messi

Es la historia de siempre, la tarde feliz de Messi que con muy poquito saca adelante un partido. Tres zarpazos para ganar un encuentro en lo que es el guion más manido del fútbol español reciente. Es lo que tiene la genialidad, la capacidad de un jugador de otro planeta de mediatizar cualquier partido que dispute. El Barcelona es un muy buen equipo, camina con paso firme hacia el título liguero, pero sobre todo es un futbolista. En otros muchos casos eso sería caso un oprobio para un conjunto, pensar que todo pasa por dos piernas, pero cuando se trata del argentino, un deportista tan diferencial, es simplemente aceptar que la realidad es como es. En cualquier equipo Messi sería el principal definidor del éxito. Contra el Leganés, una vez más, fue él.

Aceptado eso como se acepta que a los 100 grados centígrados son el punto de ebullición del agua, los ojos se van a otras partes. Aunque solo sea por buscar algo distinto, algo diferente. Por no contar esta semana lo mismo que todas las anteriores aunque todo sea, en esencia, exactamente igual. ¿Qué hay más allá de Messi? Pues el caso es que lo general también es lo de siempre, el Barcelona es un equipo sólido, bien trazado, bien colocado, profundamente aburrido y eficiente. Sí, aburrido, tampoco queremos engañar.

En la búsqueda de cosas diferentes apareció Sergi Roberto. No es que el chico sea nuevo, el único producto válido reciente de la Masía lleva tiempo demostrando que pertenece por derecho propio a la primera plantilla y que en buena lógica debería ser titular siempre o casi siempre. La novedad estaba en la posición, pues él no es de ningún modo un lateral izquierdo. Valverde le colocó allí pensando que un buen jugador como él, con cierta inteligencia táctica, lo es sin importar demasiado en qué punto del campo le ubiques.

Sin florituras, cumplió. La mayor pena es que jugar en esa posición le desplaza del centro del campo, donde es un jugador clarividente y con mucho fútbol. Es cierto que hay un problema de 'overbooking' en las posiciones en las que él mejor, y alguien polivalente, como es su caso, es el primero de salir de su zona para encontrar otro acomodo. No dirige el juego desde la banda, pero juega con bastante tino. Mejor en la derecha, claro, aunque solo sea porque las subidas por ese lateral se le hacen más naturales. Pero si le piden la izquierda, por la izquierda irá.

Su versatilidad le podría llevar al Mundial. Fue bastante sorprendente que no apareciese en la última lista de Lopetegui, es un jugador de gran calidad que cumple o sobresale en varias posiciones. Su presencia en Rusia le puede dar una navaja suiza al técnico, pero es dudoso que vaya a terminar en el codiciado avión a Krasnodar. A sus 26 años está en una edad perfecta para ser un componente importante en un equipo. Su fútbol, en cualquier caso, no desentona.

Los juguetes del mercado
También dio tiempo para ver a Dembelé y Coutinho, esos dos jugadores carísimos. Hay bastante curiosidad por saber hasta qué punto pueden compensar su precio. Alguno dirá que es injusto con los pobres chavales, que ellos no tienen culpa de lo que costaron... así es la vida. Bueno, bien, completaron el equipo. Están muy por debajo de lo que se espera de ellos, y ya empieza a ser amplio el tiempo en el que ambos forman parte del equipo.

Se les supone el talento, han pagado por ellos, en conjunto, 300 millones de euros. Coutinho era una estrella en el Liverpool, un jugador con muchísimo fútbol que no aporta demasiado al conjunto actualmente. Dembelé es otro rollo. Primero las lesiones, luego la falta de adaptación, la extrema juventud que le acompaña, que ya se le pasará en su debido momento. Son muchas cosas, como un caleidoscopio. Ha tenido un par de partidos en los que fue diferencial y pareció desde entonces que volaría hasta el olimpo, pero ni tanto ni tan poco, contra el Leganés fue un jugador vulgar, que no es lo que uno espera de alguien así. Tiene ciertos problemas para controlar el balón, y eso no es el mejor síntoma.

Volvamos al mito. Leo Messi marcó tres goles en lo que es su rutina de excelencia. Lo que nos lleva a una de las pocas cosas que quedan por dirimir que es el pichichi. Cristiano Ronaldo lleva una racha que daba para pensar que habría guerra, pero con estos tres son ya 29 y así se aleja, quien sabe si definitivamente, hasta un nuevo pichichi. Una más del mito.

Ficha técnica
3. Barcelona: Ter Stegen; Semedo, Piqué, Vermaelen, Sergi Roberto (Jordi Alba, min.74); Rakitic, André Gomes, Coutinho (Iniesta, min.81); Dembélé (Denis Suárez, min.88), Messi y Suárez.

1. Leganés: Cuéllar; Zaldúa, Bustinza, Siovas, Raúl García; Omar, Gabriel, Rubén Pérez (Miguel Ángel Guerrero, min.78), El Zhar; Amrabat (Beauvue, min.46) y Eraso (Darko, min.60).

Goles: 1-0, min.27: Messi. 2-0, min.32: Messi. 2-1, min.69: El Zhar. 3-1, min.87: Messi.

Árbitro: De Busgos Bengoetxea, del comité vasco. Mostró cartulina amarilla a Siovas (min.50), Zaldúa (min.55), Rubén Pérez (min.75), Coutinho (min.77), Zaldúa (min.78) y Jordi Alba (min.83).

Incidencias: partido correspondiente a la trigésimo primera jornada de la Liga, jugado en el Camp Nou ante 72.126 aficionados, según dato facilitada por el FC Barcelona.

FUENTE: Con información de GONZALO CABEZA - https://www.elconfidencial.com - (PULSE AQUÍ)
 

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