domingo, 26 de agosto de 2018

(España) Del St. Moritz del Pirineo al Marina d'Or de Panticosa: así resucita Nozar su resort VIP

A los pies de los escarpados riscos del Pirineo oscense que suben a los ibones (estanques glaciares) de Bachimaña, unos niños juguetean y saltan sobre una suerte de laberinto hormigonado de medio cuerpo de altura y una superficie de 50x50 metros. Algunos han pasado la noche en una de las autocaravanas aparcadas en una explanada lateral, conectada con un camino que discurre en pararelo a las cascadas del río Caldarés flanqueado por una hilera de hayas que conduce hasta los edificios del Resort Balneario de Panticosa. Allí, los clientes hacen cola para servirse ellos mismos café de máquina a la hora del desayuno en el único restaurante, el bufet, que tiene abierto de continuo el macrocomplejo hotelero en pleno mes de agosto.

A 1.630 metros de altitud en la comarca aragonesa del Alto Gállego, una temperatura media anual de poco más de seis grados y treinta centímetros de nieve permanente durante los meses de invierno, el empresario asturiano Luis Nozaleda compró hace dos décadas unas instalaciones, semiabandonadas y parcialmente ruinosas, con la intención de transformarlas en un complejo invernal y de esquí de lujo dirigido a las grandes fortunas españolas y europeas, al estilo de las exclusivas urbanizaciones de Saint Moritz en los Alpes suizos. La base hormigonada es la cama sobre la que se asentaron los casi 300 contenedores que durante varios meses sirvieron de hogar a los obreros que participaron a finales de la pasada década en la rehabilitación, renovación y, también, destrucción parcial de los llamados Baños de Panticosa, cuyas primeras edificaciones datan del siglo XVII.

Nozaleda, un apasionado de la montaña que compró también la estación de esquí de Boí-Taüll, en el Pirineo catalán, disparó con pólvora de rey para crear su retiro de montaña para VIPs. Conservó la fachada del emblemático Gran Hotel, que había alojado a huéspedes ilustres, desde Alfonso XIII a Ortega y Gasset, y el antiguo Casino y tiró abajo casi todo lo demás. La intervención encargada al despacho del arquitecto Rafael Moneo, que añadió dos hoteles nuevos y diseñó unas nuevas Termas de Tiberio para que los clientes tomasen sus aguas sulfuradas, no estuvo exenta de polémica.

Entidades como la Asociación de Acción Pública para la Defensa del Patrimonio Aragonés (Apudepa) fueron muy críticas con el plan especial de reforma autorizado por el Gobierno de Aragón para un conjunto declarado de Interés Turístico Nacional, tanto por la propuesta de intervención como por el incumplimiento en las promesas de rehabilitación de elementos complementarios, como las antiguas garitas de las fuentes de los muchos manantiales que circundan el complejo, cuyo entorno destaca por su belleza natural, entre los paisajes más bonitos de la alta montaña pirenaica. Todavía hoy pueden verse los carteles oxidados: “Fuente en rehabilitación”.

El sueño de Nozaleda no tardó en convertirse en pesadilla. La quiebra multimillonaria de su inmobiliaria Nozar, un concepto de negocio fallido que no atrajo a los ricos deseados y cuantiosos problemas para hacer una gestión sostenible del recinto lo abocaron al cierre en 2009. Casi dos centenares de trabajadores se fueron a la calle, quebrando así las grandes promesas de generación de empleo que sirvieron para acallar las voces críticas. Pese a la cuantiosa inversión, algunos de los elementos del complejo ni siquiera llegaron a terminarse, como el centro de alto rendimiento para deportistas que Nozaleda ofreció al Real Madrid para las concentraciones de pretemporada o el pequeño helipuerto con el que pretendía que sus huéspedes VIP se ahorrasen el serpenteante trayecto de ocho kilómetros por carretera desde el pueblo de Panticosa hasta el Balneario, no apto para conductores con mal de altura.

Aguas de Panticosa entró en concurso de acreedores. La licencia del casino se perdió (aun pueden verse máquinas y alguna ruleta apiladas junto a las ventanas), el nombre de Pedro Subijana desapareció de las cartas de los restaurantes más cercanos al lago y el duro clima pirenaico dejó al descubierto las debilidades de algunos materiales como las maderas que Moneo empleó para señalar los marcos de las ventanas y las fachadas del Hotel Continental.

Tras cerrar ejercicio tras ejercicio con pérdidas, Nozaleda cambió de montura en la gestión en 2016. Ese año, Aguas de Panticosa perdió 3,2 millones de euros tras ingresar apenas 3,9 millones. No era solamente una cuestión de mochila financiera. Los costes de explotación y las amortizaciones por el deterioro del inmovilizado han lastrado las cuentas de la sociedad, que cerró también la planta embotelladora de aguas por económicamente inviable.

En mayo del 2016 se incorporó como director general de Nozar Hortels&Resorts a Martí Rafel, un ejecutivo conocedor del mercado de la nieve y la montaña procedente de la estación Vallnord. Rafel ha aplicado una economía de guerra en la compañía y ha consolidado un giro al modelo de negocio que recuerda mucho más a la oferta turística para clases populares en destinos de playa como Marina d’Or que a la visión original de Nozaleda de crear en el Pirineo de Huesca su propia versión del Aspen más exclusivo.

Con la categoría rebajada a cuatro estrellas, hoy es posible pasar una semana en el Balneario con derecho a circuito de aguas y media pensión en el modesto buffet libre del Hotel Continental por poco más de 60 euros al día por persona en plena temporada estival. Muy lejos han quedado los 400 euros por habitación la noche y las cinco estrellas Gran Lujo con las que se promocionaba el Gran Hotel, que ya solo se abre cuando están completamente ocupadas las habitaciones de los dos hoteles Continental de Moneo. El recinto es como un acordeón que se estira y se pliega en función de la demanda para tratar de atar en corto los costes de mantenimiento y servicio. Es algo que no escapa a la vista de cliente.

“Realmente, el balneario no se ha cerrado completamente casi nunca, pero es verdad que no es fácil tener 300 habitaciones en un lugar así y llenarlas. Ahora estamos comercializando de otra manera, para llegar a más público, ampliando a nuevos segmentos”, explica a El Confidencial Amaro Redondo, responsable comercial del Resort Balneario de Panticosa. El Casino, que pretendía competir en glamour con las salas de juego de las películas de James Bond, se arrienda ahora para bodas, bautizos, comuniones y todo tipo de eventos; hay club con animadores para colocar a los niños y darse un descanso; y se ha reabierto el spa infantil, con el aspecto colorido y algo decadente de cinta setentera de Stanley Kubrick que Moneo dio a toda la decoración interior.

El resort, gestionado ahora de forma directa, ha entrado además esta temporada en el paquete de oferta del Imserso para la tercera edad. Negocia además con centros docentes para ofrecerse como alojamiento para excursiones escolares. Las navidades pasadas logró una ocupación del 96%, según las cifras oficiales, similar a la de los fines de semana invernales con nieve. “En verano empezamos más flojos en julio, pero en agosto va bien, como el año pasado un poco mejor”, dice Redondo.

El Confidencial ha solicitado a Nozar Hotels&Resorts datos económicos y de ocupación actualizados para conocer la evolución de su negocio. En volumen de euros la empresa ha remitido a balances ya conocidos y antiguos, aunque el responsable comercial consultado cree que los resultados negativos “se han revertido bastante”. “No sé si llegamos al equilibrio o a perder muy poco”, afirma. Según datos proporcionados por la empresa, los ingresos crecieron el año pasado entre el 23% y el 56%, en función de la temporada en todas las áreas de negocio: alojamiento, restauración, termas y evento. La tendencia se ha mantenido a lo largo de 2018. "Esta tendencia positiva se constata, también, en indicadores clave como puede ser el REV PAR (ingreso medio por habitación) que ha aumentado un 24% respecto al de la temporada pasada", señalan. El empleo se ha situado en medias de entre 92 y 86 trabajadores en las temporadas de mayor ocupación.

“Vamos a seguir en esta línea para continuar mejorando los resultados que llevamos hasta la fecha, apoyados por el turismo familiar y de empresa principalmente, que son el reflejo de la buena marcha del Balneario. Confiamos que el cierre de este verano nos ayude a seguir creciendo y mejorando los resultados, que es uno de nuestros principales objetivos”, dice Jesús María González, el director del Balneario.

Las carencias de mantenimiento siguen siendo visibles. En especial en el segundo edificio del Hotel Continental, donde las llamadas Termas de Quiñón están en obras y las paredes y las moquetas piden a gritos una mano de pintura y una renovación, respectivamente. Nada que no compense un paseo o ruta de senderos por los bosques aledaños, abandonar los remos a su suerte al llegar al centro de la lámina de agua gélida del Ibón de Baños en una de las barquitas de alquiler u observar relajado en pleno agosto los neveros blancos de los cercanos picos pirenaicos tumbado en la piscina de aguas termales.

FUENTE: Con información de VÍCTOR ROMERO - https://www.elconfidencial.com ->> Ir
 

LO + Leído...