lunes, 6 de agosto de 2018

(España) "Mudar la piel"': de cómo el estado engañó al mediador con ETA

“El perdón es importante, pero yo nunca me sentí traicionado”, afirma Juan Gutiérrez, mediador en el conflicto vasco, respecto a Roberto, el espía del entonces CESID (ahora CNI) con quien entabló una gran amistad sin conocer sus intenciones ocultas. Esta insólita relación es el núcleo de 'Mudar la piel', el documental dirigido por Ana Schulz, hija de Juan, y Cristóbal Fernández, que ha tenido su estreno mundial en el Festival de Cine de Locarno este domingo.
Ingeniero santanderino, Juan Gutiérrez huye de joven del clima represivo de la España de Franco y se instala en Hamburgo, donde reside durante 20 años. Allí se doctora en Filosofía, y en un seminario sobre 'El capital' de Karl Marx donde ejerce de ponente conoce a su futura esposa Frauke Schulz Utermöhl. Una vez muerto el dictador, ambos deciden regresar a España en 1983 y se instalan en San Sebastián. Sin filiación política a ningún partido y experto en mediación de conflictos, Gutiérrez funda en 1987 el Centro de Investigación por la Paz Gernika Gogoratuz. Después del fracaso del primer intento de diálogo entre el gobierno español y ETA en Argel en 1989, Juan empieza a ejercer de mediador entre las dos partes del conflicto vasco. En 1991 consigue sentar en una mesa en Washington a miembros de todos los partidos vascos. El gobierno estaría a favor de las negociaciones; pero el CESID, no.

Es entonces cuando en la vida de Juan aparece Roberto, un antiguo guardia civil que en 1986 se pasa a los servicios secretos del estado. Según explicaciones del mismo espía que recoge la película, hasta 1992 la estrategia del CESID respecto a ETA se resumía en “zulo, buzón y comando”, una forma de atacar al grupo terrorista en sus tres flancos nucleares, armamento, comunicación y organización. Pero a partir de ese año se puso en el punto de mira al tejido social ligado al independentismo vasco y los procesos de negociación. Roberto se infiltra como presunto periodista de una agencia de noticias en el Centro de Investigación por la Paz Gernika Gogoratuz y en la vida de Juan. Ambos no tardan en forjar una amistad profunda. Bajo su falsa identidad, Roberto se convierte en el hombre de confianza de Juan en Gernika Gogoratuz y en un amigo íntimo de la familia. Nadie sospecha de él, ni cuando una compañera de trabajo de Frauke cercana a Herri Batasuna, suelta un “¿qué hace un policía en vuestra casa?” solo con verlo.

Pero en 1997, Roberto desaparece sin dar más explicaciones. En 1998, El Mundo publica una filtración de unas conversaciones que mantuvo Juan Gutiérrez con el entonces Ministro del Interior Jaime Mayor Oreja. El mediador se da cuenta entonces de las verdaderas intenciones de Roberto. Solo él conocía el contenido exacto de esta charla. El reportaje en el periódico acaba con la tarea como negociador de Gutiérrez. El gobierno deja clara su política en lo que al conflicto vasco se refiere.

'Mudar la piel' resigue toda esta cronología de hechos a partir de las conversaciones de Ana con su padre y su madre. A la directora le interesa ante todo entender la amistad de su progenitor con el hombre que le espió, una relación que a día de hoy Gutiérrez todavía defiende. E intenta de paso arrojar un poco de luz sobre la figura escurridiza de Roberto, entender hasta qué punto en un hombre como él la identidad y el trabajo eran la misma cosa o, por el contrario, también cambió a partir del vínculo con su padre. Desde el arranque del film, Schulz y Fernández apuntan a las dificultades de poder acceder a Roberto. Tras su paso por el CESID, el antiguo espía acabó en la cárcel acusado de traición. Una vez cumplida la condena, los directores contactan con él, pero no resulta fácil convencerlo para que participe en el film. A partir de cierto momento, la película se centra en cómo el personaje de Roberto condiciona y obliga a reformular todo el proyecto inicial. Así, 'Mudar la piel' se convierte en una película que reflexiona sobre su propio proceso creativo y, al mismo tiempo, en una suerte de thriller en que los dos directores acaban protagonizando su propia historia de espías. Como ha defendido el codirector en la presentación en Locarno, ellos apuestan por “un cine que dialoga con la realidad incluso si para eso hay que pasar por la ficción”.

A partir de la extraña amistad entre Juan y Roberto, el documental de Ana Schulz y Cristóbal Fernández ofrece una perspectiva insólita de la lucha por el fin de la violencia en el País Vasco. Pero sobre todo presenta a un protagonista extraordinario, Juan Gutiérrez, que resulta coherente en su defensa del diálogo y el perdón cuando también lo aplica a un asunto tan personal y doloroso como la “traición” de su mejor amigo. En el coloquio posterior a su estreno en Locarno, Juan Gutiérrez ha manifestado que a día de hoy tiene claro que el Ministerio del Interior llevó a cabo esta misión para dejarle sin apoyos y acabar con la posibilidad cualquier negociación. “No querían una mediación. Y al final ha sido así. Pero desde mi punto de vista esta política no defiende la conciliación sino la victoria del estado, lo que no resulta una buena forma de resolver un conflicto”. Y ha añadido que “hoy podemos sentirnos contentos de que por fin se haya acabado ETA. Incluso el proceso de desarme ha sido más efectivo aquí que en Irlanda, y eso hay que reconocérselo a ETA, aunque no sea prudente hablar bien del enemigo”. 'Mudar la piel' también acaba propiciando indirectamente una lectura sobre la cuestión catalana. “El estado siempre había asegurado que sin violencia todo era negociable. Los catalanes organizaron un referéndum de forma pacífica y alegre, en el que participaron dos millones de personas. Y ha quedado claro que lo que era válido para ETA no lo es para Cataluña.”

FUENTE: Con información de EULÀLIA IGLESIAS - https://www.elconfidencial.com ->> Ir
 

LO + Leído...