jueves, 11 de octubre de 2018

(España) El matrimonio Escarrer blinda el control en Meliá hasta 5 años después de su muerte

Gabriel Escarrer Juliá, fundador de Meliá Hoteles y su mujer, Ana María Jaume Varnrell, quieren que su patrimonio y, en definitiva, su proyecto de vida siga unido una vez fallezcan. Por ello, ambos como socios mayoritarios del grupo son, han dejado las cosas bien atadas para que la primera y segunda generación de la familia, esto es, sus seis hijos y 20 nietos, mantenga el control sobre la cadena, al menos durante los cinco años siguientes.
Para ello, las mercantiles que controlan junto a su prole -y con las que ostentan el 51,997% del capital de Meliá a través de una acción concertada- han alcanzado un pacto parasocial para, entre otras cuestiones "establecer, de forma temporal el refuerzo del régimen de mayorías" en materias como "la enajenación realizada por cualquiera de las Compañías Mercantiles que, directa o indirectamente, implique la transmisión de acciones de MHI o de aquellas acciones o participaciones que pudieran resultar tras una operación de reestructuración de Meliá, o de cualquier operación societaria que implique una reducción en el porcentaje que las compañías mercantiles ostentan en Meliá".

En otras palabras, para adoptar cualquier decisión de calado que pueda suponer un cambio sustancial en el capital de Meliá o incluso la pérdida del control de la cadena, se tiene que contar con el 80% de los votos, con lo que se previene que pueda estallar una 'posible guerra' entre hermanos una vez que falten los cabeza de familia en un momento en el que se están produciendo movimientos en el sector, más después de la opa de Minor sobre NH Hoteles.

Una decisión que no afecta a la gestión propia de la compañía que dirige Gabriel Escarrer Jaume, sino al patrimonio familiar. De hecho, en el hecho relevante remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) dejan claro que "no es voluntad de las partes que aquellas limitaciones que afectan a Meliá Hoteles Internacional suponga el establecimiento de una política común en lo que se refiere a la gestión o que tenga por objeto influir de manera relevante en la misma".

No en vano, Escarrer Juliá tiene ya 83 años y aunque fuentes cercanas a la familia aseguran que tanto él, como su mujer gozan de muy buena salud, la biología es la que es y, además, "como buenos mallorquines que son, son muy prácticos en este sentido y les gusta dejar las cosas bien atadas, aunque no ha debido ser fácil sentarse a hablar con tus hijos de tu propia muerte". "Pero el deseo de ambos es, en definitiva, que su patrimonio siga unido y que las decisiones que se adopten sean de manera reposada y con la seguridad de que se está haciendo lo correcto, lo que se consigue poniendo de acuerdo a la mayoría", explican esas mismas fuentes a El Confidencial.

Así, si bien el pacto entre los socios despliega sus efectos desde el momento de su firma el pasado 5 de octubre, "será de aplicación durante el plazo de cinco años a contar desde el día siguiente al que se produzca el fallecimiento del último de los dos socios mayoritarios que estuviera con vida". Pero va un paso más allá y se prorrogará dos años adicionales, a no ser que se opongan a ello como mínimo dos de los hijos.

FUENTE: Con información de MARÍA IGARTUA - https://www.elconfidencial.com ->> Ir
 

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