viernes, 23 de noviembre de 2018

(Panamá) Denuncian que autoridades juegan con la salud de Ricardo Martinelli

La sed de venganza y persecución por parte del Gobierno, en complicidad con el juez de garantías Jerónimo Mejía, está poniendo en peligro la vida del expresidente Ricardo Martinelli, a quien no se le respeta su derecho a ser atendido adecuadamente por un médico profesional.
Una de las evidencias más claras se dio el pasado miércoles 21 de noviembre, cuando una vez más el acto tuvo que ser suspendido tras un receso por problemas con la presión arterial del exmandatario, teniendo como principal obstáculo la figura del juez de garantías.

Además de los tentáculos que salen de la Presidencia de la República, manipulados por Juan Carlos Varela, quien hasta le ha puesto obstáculos para que tenga una atención como dicta la ley.

Martinelli, quien llegó extraditado a Panamá el pasado 11 de junio y fue conducido desde entonces al centro penitenciario El Renacer, además de problemas de hipertensión tiene complicaciones del corazón, las cuales no han sido tratadas correctamente por las autoridades.

Desde el 11 de junio, el magistrado Mejía y los querellantes han puesto en tela de duda los diagnósticos médicos dados en primera instancia, que finalmente terminan siendo verdad y poniendo en riesgo la salud del exmandatario.

El pasado 5 de noviembre, Martinelli tuvo la recaída más reciente, hasta la del miércoles pasado, y su estadía en el Hospital Santo Tomás (HST) fue complicada.

Aprovechando que muchos estaban celebrando el desfile patrio en Colón, Martinelli fue llevado al Hospital Santo Tomás, colocado en una unidad coronaria y posteriormente fue sacado del hospital, sin previo aviso a sus abogados o familiares.

"Lo mandaron a una unidad coronaria y, a pesar de eso, lo sacaron del hospital con la presión alta y él considera que es un trato inhumano", expresó el abogado de la defensa Roniel Ortiz.

"Lo que él (Martinelli) no quería era quedarse en el Hospital Santo Tomás porque la última vez que fue no había medicamentos y se tuvo que comprar", también explicó Ortiz, sobre la renuencia del expresidente de acudir al hospital público.

Tesis que confirmó el otro abogado de la defensa Carlos Carrillo. "Se niega a ser atendido en el Hospital Santo Tomás por una situación traumática que le sucedió en la última ocasión en la que él (Martinelli) imputa y asevera que fueron órdenes del presidente de la República y del doctor Díaz de la Presidencia".

Son situaciones que, según se pudo conocer, serían denunciadas en su momento por el expresidente ante las autoridades pertinentes.

A Ricardo Martinelli, de 66 años de edad, se le tiene que hacer un cateterismo, procedimiento médico que solicita se le haga en un hospital privado y no el Santo Tomás, ya que según sus abogados, "no tiene las condiciones".

La negativa presentada por la parte querellante fue contagiada al magistrado Jerónimo Mejía, quien el miércoles pasado se dirigió hasta donde Martinelli era atendido por las unidades del 911, para corroborar su estado de salud.

Durante la etapa de la audiencia que se realizó el pasado miércoles, al expresidente se le vio un semblante cansado, en varias ocasiones se agarraba la cabeza con ambas manos o cerraba sus ojos mientras se colocaba las manos sobre ellos.

Tras varias horas de incertidumbre, finalmente Martinelli fue trasladado al Santo Tomás en donde fue incapacitado por dos días, por su presión elevada, esto demuestra que Mejía y Varela tienen en sus manos la vida de Ricardo Martinelli.

Claves

2 días de incapacidad médica le dieron a Ricardo Martinelli por problemas de hipertensión, y la audiencia tendrá que esperar.

5 de noviembre fue cuando el exmandatario sufrió una mala atención en el Santo Tomás.

 

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