Todo comenzó cuando los guardias del aeropuerto vieron a esta mujer tratando de embarcar con una botella de líquido en su equipaje de mano. Por reglamento, los guardias le pidieron beberse el agua o deshacerse de ella.
Cual fue la sorpresa de las autoridades al ver que la mujer, luego de optar por consumir el líquido, tenía la boca abultada sin permitir el paso del agua. Cuando le pidieron que desechara todo, de sus labios salieron decenas de renacuajos.
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