viernes, 16 de agosto de 2019

(Argentina) Durmiendo en el estadio del River Plate: el fútbol sustituye al Estado

Abrigado con una campera marrón, Carlos huía del frío. La campera, claro, no alcanzaba. El 3 de julio, la ciudad de Buenos Aires sufrió la temperatura más baja del año hasta entonces, rondaba los cuatro grados. Se anunciaba una ola de frío polar. Y Carlos lo sabía: vivir en la calle duele, y con frío duele más.

Se acercó al Estadio de River Plate cuando supo que el club había tomado una decisión inédita: recibiría gente en situación de calle durante los días que durase la ola polar. Con su campera, y acompañado de su amigo David, se metió en las instalaciones de uno de los dos clubes de fútbol más grandes de la Argentina. Iba buscando un colchón y algo de comida. Pero cuando entró se encontró con un piano.

El piano estaba casi tan abandonado como él. Y como toda la gente que iba entrando al club. Un piano herido como los chicos, las mujeres, los adolescentes y los jubilados que se metían en el Estadio Antonio Vespucio Liberti. Carlos se sentó y se puso a tocar. Tuvo un público privilegiado. Sus compañeros, los hombres y mujeres que viven en la calle. Se lastimó las manos. Fueron cuatro horas ininterrumpidas. El repertorio era extenso: tango, música clásica y ritmo popular.

Carlos Suizer, pianista profesional, estaba en la calle. Al menos por unos días, River Plate fue su casa.

Como muchos de sus compatriotas, Carlos Suizer sufre las consecuencias de la desigualdad. Aprendió a tocar el piano a los cuatro años en la localidad de Santa Cecilia, en la provincia de San Juan (en el centrooeste de la Argentina), pero la vida fue dura y golpeó como un palo. Tuvo problemas con el alcohol y quedó en la calle varias veces. Su historia conmovió a todos. Y algunos periodistas, como Fernando Soriano, pudieron captar sus palabras mientras tocaba en River. “Se lavar, planchar, hacer los mandados” -dijo. Pero Carlos sabe, sobre todo, tocar el piano. Y pudo hacerlo. ->>Vea más...

FUENTE: Con información de MARIANO SCHUSTER - El Confidencial
 

LO + Leído...