viernes, 16 de agosto de 2019

La nueva 'Érase una vez en... Hollywood' de Tarantino

Si pregunta usted a 10 voces autorizadas acerca del momento en que Hollywood perdió definitivamente la inocencia, seguro que nueve de ellas mencionan la noche del 8 de agosto de 1969, cuando cuatro miembros de la Familia Manson irrumpieron en una lujosa mansión de las colinas de Hollywood y asesinaron salvajemente a un grupo de personas entre las que estaba la actriz Sharon Tate, novia de Roman Polanski, embarazada. Y por eso es comprensible que el asunto fascine a un cinéfilo como Quentin Tarantino, y que el de Tennessee haya decidido recrear el acontecimiento antes de que sus días de cine lleguen a su anunciado fin. Si sus propias palabras son de fiar, recordemos, se retirará después de su décima película. Esta es la novena.

Por supuesto, no es la primera vez que Tarantino convierte realidad y ficción en sanguinolentos compañeros de cama, ni la primera en la que en el proceso sugiere que el cine, como forma artística y como industria, es capaz de remediar algunas de las imperfecciones de la vida. Aquí, en concreto, encuentra varias maneras —algunas epatantes, otras rotundamente conmovedoras— de hacer que dejemos de considerar a Tate un mero cadáver icónico y la veamos como el bello ser humano que sin duda fue. Dicho esto, ni ella ni Manson son el principal asunto de 'Érase una vez en... Hollywood'.

Situada en 1969, la película acompaña a Rick Dalton y Cliff Booth o, dicho de otro modo, a Leonardo DiCaprio y Brad Pitt —exponentes ambos de un tipo de estrellato en vías de extinción—. El uno es un actor televisivo cuyos días de gloria parecen estar contados; el otro, además de su mejor amigo, es su doble en las escenas de acción y, en realidad, algo parecido a su asistente. Mientras los contempla pasear por la ciudad de Los Ángeles, entre neones y cócteles al borde de la piscina y barras de bar y 'sets' de rodaje, 'Érase una vez en... Hollywood' captura un momento de transición en que el Nuevo Hollywood se preparaba para destruir al viejo. Sin embargo, la historia podría servir perfectamente como metáfora de la industria del cine de principios de los noventa, cuando Tarantino se consagró como una voz nueva e increíblemente estimulante, o de la actual, invadida por superhéroes. Después de todo, recordemos, el director ha dicho que se retira. ->>Vea más...

FUENTE: Con información de ALEJANDRO ALEGRÉ - El Confidencial
 

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