martes, 28 de abril de 2020

(Colombia) Dr. Álvaro Uribe, ¿no está cansado de su corona y de su virus? (+Opinión)

Por: Alejandro Muñoz Garzón - Quiero soñar que después de la pandemia las cosas volverán a funcionar en el país de un modo diferente, pero normal; es decir, tendremos un solo presidente autónomo y capaz de defender a su pueblo. Por eso en medio de mi gran sueño me atreví a redactar esta carta que aún no envío al que según sabios, campesinos, estudiantes, amas de casa, fariseos, sirios, troyanos, revolucionarios, derechos, centrados, enfermos y enguayabados, detectan como el principal virus contemporáneo que contagia los destinos de nuestra amada Colombia, afectada hoy por la absoluta falta de sentido de identidad y sentido de pertenencia. La carta abierta que escribí, dice:

SEÑOR ALVARO URIBE VELEZ:

No soy su enemigo y ruego al cielo que jamás usted me vea como tal, ya que me mueve a comunicarme con usted es la gran zozobra que padecen arrinconados miles de cientos de campesinos y humildes personas en selvas, parajes, veredas y municipios de donde esperan salir algún día para abrazar padres, madres, hermanos e hijos hoy desaparecidos o que tuvieron que dejar, arrastrados por esa violencia que Usted desde su escritorio estoy seguro, no alcanza a dimensionar.

En este tiempo de pandemia en el que muchos no pueden ni abrazar, ni despedir, ni mucho menos enterrar sus muertos, lo invito a que por primera vez en su vida se apiade de la suerte de por lo menos 50 mil personas, porque son muchas más las que intentan llegar al abrazo con sus familias, pero que debido a posiciones guerristas y sin sentido, muchos de ellos tal vez no encuentren eco en sus familiares a sus llamados afectivos para el reencuentro, ya que pensamientos publicitados como el suyo, elaboran en la mente y en el alma de muchos: Odio y total rechazo a todo lo que signifique perdón y reconciliación.

Déjeme y le cuento cómo se ha agudizado la guerra por buscar un abrazo: ayudo en este momento a una mujer que hace 46 años, fue violada por guerrilleros de las FARC y un campesino que la pretendía dio muerte a los asaltantes mientras la mujer logró huir del Tolima. Yo acabo de encontrarla pues sus hijos adoptados producto de la violación la buscan desde el exterior para conocerla 28 años después y ella me responde:

-No puedo ir a ese abrazo con mis hijos, pues mi esposo me puede matar sí se entera que voy a abrazarlos, pues ya hemos hablado antes de eso y con el cuento de que es uribista él me amenaza todo el tiempo con matarme.

Ayudo también a un hombre que desea abrazar a su madre de 92 años a la que no ve desde cuando se fue al monte por el año 1969 cuando lo reclutó la guerrilla y hoy mutilado en una silla de ruedas espera que sus hermanos le den el perdón y le permitan el abrazo materno, algo que ellos ni siquiera piensan pues su consigna es odiar, rechazar y cerrar toda luz de dialogo y reconciliación mensaje similar al propuesto por Usted todo el tiempo. Le confirmo que las diferencias políticas han sido y siguen siendo la razón de muchas separaciones familiares. Actualmente conozco el caso de varios compatriotas que se han ido de sus casas porque políticamente piensan distinto a sus padres o hermanos como por ejemplo ser de izquierda y han tenido que salir desterrados afectivamente de sus hogares.

Con todo respeto Señor expresidente y senador, quiero confirmarle que en estos tiempos de pandemia el peor virus es el odio, ese que se inquista en el corazón del pueblo a través de miedo; gracias al cual, el rico es cada vez más rico y el pobre se acostumbra a ser más pobre; gracias a esa enfermedad social que se llama corrupción, la cual deja muchos más muertos que esta pandemia y unos pocos detenidos que finalmente salen por falta de pruebas o por caducidad de términos legales. Usted sabe cómo funciona esta justicia.

Recuerde que todo en exceso hace daño y tanto poder debe servir para hacer algo noble y justo por su sufrido pueblo o acaso Usted no está cansado de su corona y de su virus? Aún está a tiempo, como me gustaría que Usted quedara inscrito en los libros de nuestra historia como un guerrero batallador que reconcilió a su pueblo al permitir el abrazo entre todos. Pero me preocupa que Usted en una iglesia a la hora de la paz, se sale con una disculpa pasajera para motivar más y más rencor. Eso me da a entender que tal vez los dos creemos en el mismo Dios pero con intereses muy distintos. Ojalá yo esté equivocado y Usted crea en el Dios que ayuda a los pobres y necesitados con afecto, justicia y la equidad social.

Créame, la violencia no es el camino. Ya es hora de que miles de viudas y huérfanos sepan dónde están sus muertos, pues muchos de ellos ya saben quién los mató, sólo falta saber dónde dejaron sus restos, por que la injusticia y la corrupción se encargaron del resto. Así es Dr. Uribe, el camino gustemos o no, es la reconciliación y para lograrlo hombres como Usted pueden y deben ayudar a la difícil etapa del reencuentro. Imagínese por un instante hoy a Tomas y Jeronimo sus hijos perdidos muchos años por la guerra buscando a sus padres y al encontrarlos, la mamá nos diga que el papá de sus hijos no la deja encontrarse con ellos pues la puede matar? Eso ya lo vivieron nuestras tatarabuelas, también nuestras abuelas y nuestras madres y hoy nuestras hermanas e hijas lo siguen viviendo. Lo tendrán que vivir también nuestras nietas?

Ni usted ni yo estamos jóvenes y tanto usted como yo hemos visto, oido, vivido y convivido el total de nuestras vidas en un país acosado por todas las violencias. Es hora de pensar: Qué país le vamos a dejar a los nietos? Se acerca nuestra hora de entregar cuentas al creador y debemos recordar siempre del libro sagrado el proverbio 17: "Corona de las viejos son los nietos, y la gloria de los hijos son los padres. Porque el que se burla del pobre afrenta a su Hacedor, el que se regocija de la desgracia no quedará sin castigo. No convienen al necio las palabras elocuentes, mucho menos al poderoso los labios mentirosos"...

Estoy seguro que sí hemos cabido todos dentro de un país en guerra, vamos a caber mucho mas contentos y holgados en un territorio lleno de paz, la cual Usted ya motivó cuando hizo algunas campañas de control y seguridad en las carreteras y así a medias y con tanques militares muchos hablaron de felicidad, se imagina en paz absoluta?, sin tanques y sin peleas, ah! ni siquiera por twiter? Yo quiero pensar que Usted cabe en el país, aunque puedo estar equivocado y puedo pensar que para que Usted sea feliz debemos desocuparle un lugar para que encuentre su felicidad y nos deje tranquilos levantando los muertos, buscando los desaparecidos y poniendo orden a la casa como Dios manda, sin excesos, sin ambiciones y en completa paz.

Quiero invitarlo a que trabajemos juntos y para ello le propongo crear entre Usted y yo una institución de ayuda nacional con auditoriainternacional en la que podamos lograr el sueño de muchos: "volver a abrazar a sus Padres, Madres, Hermanos e Hijos", pues para empezar debo contarle que paradójicamente, el lugar donde más padres abandónicos existe es en las propias filas de nuestro glorioso ejercito nacional, en las filas policiales, en las filas guerrilleras y en las filas paramilitares; donde los uniformados en todos los frentes, amedrentados unas veces por el miedo de la guerra y acorralados por sus irresponsabilidades como hombres otras veces, abandonan mujeres embarazadas y siguen llenando de desafecto, odio y resentimiento la patria, por hijos abandonados sin sentido de identidad ni sentido de pertenencia que tanto los enferma.

Comencé mi tarea de ayudar a que muchos se reencontraran hace 21 años cuando mi padre exsargento de la policía buscaba a un hermano que se internó en la selva para irse como colono y mientras lo encontraba, todo el tiempo me dediqué a ayudar a miles de compatriotas que me cuentan siempre la misma historia: Violencia, violencia y mas violencia. Si no me cree, solo salga y cuente cuántas banderas o trapos rojos hay colgados en puertas y ventanas de las casas cerradas por el coronavirus; esas banderas son las actuales marcas del hambre y la violencia autenticadas por el sello indeleble de la corrupción, el mismo que gracias al ego y el poder de unos pocos, borró de su pedestal en casi todos los hogares la bandera de la paz.

Le prometo que con su ayuda e integración en esta noble y humanitaria causa que le propongo, la semilla del reencuentro florecerá en su corazón nuevos ideales que ojalá reemplacen sentimientos de odio y venganza, cuando empiece a verificar que con su ayuda personal, miles y miles de abrazos darán una luz distinta a este maltratado país y un nuevo sentido llegará a su vida agobiada hoy entre la persecución y el desespero ante tantas y tantas preguntas a las que Usted aún no ha podido responder con la verdad.

Mi paz le dejo y la paz le doy,

Su compatriota,

AMG.

FUENTE: Artículo de Opinión - La Nueva Prensa de Colombia
 

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