jueves, 7 de mayo de 2020

(Colombia) Militares de baja por escándalo de espionaje

Una docena de oficiales, incluido un general, fueron dados de baja del ejército en Colombia por un escándalo de escuchas ilegales a unos 130 ciudadanos, desatado en enero y revitalizado el 1 de mayo con una publicación periodística sobre nuevas irregularidades.
"Hoy se apartarán del cargo y se retirarán del servicio activo once oficiales; asimismo, un brigadier general solicitó su retiro voluntario del servicio activo", dijo el ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo, en rueda de prensa en Bogotá. Trujillo aseguró que los uniformados, cuyos nombres y cargos no reveló, dejan la institución como consecuencia de investigaciones disciplinarias internas por el "empleo irregular de las capacidades de inteligencia militar".

Las pesquisas se iniciaron en enero tras la publicación, ese mismo mes por parte de la revista Semana, de indicios y testimonios que comprometen a efectivos del ejército en la interceptación de teléfonos y correos electrónicos de personalidades, sin orden judicial y con aparentes fines políticos.

Semana reveló seguimientos y perfilamientos a más de 130 periodistas, políticos, militares retirados, sindicalistas e incluso exfuncionarios de la presidencia por parte de la inteligencia militar. Los actividades, cuyos objetivos se desconocen, se habrían ejecutado entre febrero y diciembre de 2019.

La caída del comandante del Ejército

Según la investigación, las irregularidades llegaron a oídos del ministro de Defensa en enero pasado y por ello habría pedido la baja del comandante del ejército, general Nicacio Martínez. Este militar de alto rango dejó el cargo a finales de diciembre en medio de homenajes del presidente.

Entre los seguidos está el corresponsal de The New York Times Nicholas Casey, quien en mayo de 2019 publicó un informe que alerta sobre el riesgo de ejecuciones de civiles a manos de militares, y el director ejecutivo de la división de Américas de Human Rights Watch (HRW), José Miguel Vivanco.

Según Semana, los batallones de ciberinteligencia recibían financiación de una agencia de inteligencia estadounidense, pero los uniformados usaban los recursos para actividades irregulares o se los robaban.

"El perfilamiento de periodistas por parte del Ejército colombiano es una acción que traspasa los límites y transgrede los fines de la función de inteligencia y contrainteligencia", indicó en un comunicado la Fundación para la Libertad de Prensa (Flip).

FUENTE: Con información de Agencias - eldeber.com.bo
 

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