martes, 30 de junio de 2020

La actriz española María Valverde junto su esposo Gustavo Dudamel dedica su tiempo a la búsqueda de nuevos talentos y a su compromiso solidario

Con apenas 16 años se consagró como una de las intérpretes más reputadas del panorama español gracias a su papel en La flaqueza del Bolchevique, película que le valió un Goya como mejor actriz revelación. Tras el galardón de la Academia del cine español, continuó conquistando al público adolescente con su papel de Babi en Tres metros sobre el cielo, filme basado en el libro homónimo de Federico Moccia que protagonizó junto a Mario Casas.
El romance de cuatro años de los jóvenes actores surgido a raíz de la que fue la película más taquillera de 2010 en España ocupó portadas y revistas del corazón y se convirtieron en una de las parejas más seguidas, pero María Valverde (Madrid, 1987) nunca imaginó que su verdadero destino estaría a 10.000 kilómetros de su ciudad natal, en Los Ángeles, acompañando de la mano en cada uno de sus proyectos solidarios a su actual marido, el director de orquesta venezolano Gustavo Dudamel.

La pareja se conoció durante el rodaje de la película Libertador (2013), basada en la vida del político venezolano Simón Bolívar. La actriz interpretó a María Theresa Bolívar, la esposa del protagonista y el músico creó la banda sonora de la cinta. En ese momento, el director de orquesta estaba casado con la bailarina Eloísa Maturén, madre de su único hijo, Martín. Poco después de separarse en 2015, Dudamel y Valverde iniciaron su relación. Un noviazgo muy discreto del que apenas se conocen detalles más allá de que en 2017 la pareja se casó en Las Vegas.


Ahora disfrutan de una vida alejada de los focos en Los Ángeles. Dudamel, de 39 años, como director de la Orquesta Filarmónica de la ciudad desde hace ya once años y para la que ha renovado hasta 2026, y Valverde, de 33, con un pie en su carrera como actriz y con otro siguiendo los proyectos de su marido. Después de formar parte de una superproducción bajo las órdenes de Riddle Scott, Exodus, la madrileña fue seleccionada por la European Film Promotion para formar parte del European Shootin Stars de 2016, una especie de organización para la creación de redes de prometedores actores y la promoción internacional de estos, donde solo unos pocos afortunados acceden. Desde entonces, la actriz se enfrenta a su carrera con una mirada distinta, más madura. Ha dejado a un lado la comedia o los dramas juveniles y elige trabajos que le supongan un mayor reto interpretativo con el que remover o concienciar a la sociedad. Para ello se ha centrado en cine latinoamericano, y su acento le delata. Su último trabajo en la gran pantalla ha sido la película chilena Araña, de Andres Wood, y está a la espera del estreno de Distancia de rescate, de la peruana Claudia Llosa. ->>Vea más...

FUENTE: Con información de MAITE MORATE - El País
 

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