viernes, 3 de julio de 2020

(Colombia) ‘Matarife’, los 7 minutos más eternos para el partido de Gobierno (+Opinión)

Por: Néstor Niño - Siguiendo los aromas de un café humeante y vanidoso, originado en las faldas verdes, vaporosas e infinitas del Eje Cafetero, sigue el garzón con su mano puesta elegantemente detrás de su cuerpo en la impecable sobriedad de la etiqueta y el glamour. Atraviesa todo el espectacular recinto agobiado de suntuosidades y extravagancias, adornan bosquejos inconexos del cubismo de Picasso y el impresionismo de Monet, discrepando con un país pastoril y censurado por el analfabetismo; enceguecen las copas refulgentes, las puertas pulidas de fina madera, los picaportes importados y los rostros apacibles por la bonanza y la opulencia, hasta llegar a la zona húmeda de esta exclusividad arquitectónica de la capital de Colombia.

Allí con una risible indiferencia espera Salvatore Mancuso, para tomar el expresso en la piscina panda que esparce sonidos apacibles hasta el sauna y el spa, se ve relajado y muy tranquilo, sus manos libertinas y blancas se expresan habilidosamente entre risas de consentimiento, parafrasea y hace alarde de sus orígenes italianos, sin duda, es el centro de atracción y todas las miradas convergen en este héroe tan desechable como perverso, pesa su autoridad y su nombre a pesar de que en los medios de comunicación ya se habla de órdenes de captura y de crímenes de lesa humanidad. Es un cuadro indeliberado de otra dimensión, de otra realidad que ofende y pone en tela de juicio la prostituida justicia, legalizando la macabra teoría de que existe maldad buena y maldad mala.

Se rumora que cada masacre disfrazada de intervención militar, era acompañada de una turba de cocteles y de brindis en honores a la causa, donde la envalentonada nueva clase rica, sin educación y con éticas empíricas, decían a gritos refundar una patria donde el maldito comunismo no tuviera piso ni asidero. ¡La plata no se hizo con pendejos! Se escuchaba en medio de la algarabía de meseros, atareados por satisfacer esta orgía de solicitudes con propinas desmedidas y en plata de otro país.

Daniel Mendoza nos adelanta en las redes sociales y, por algunos medios virtuales, que el motivo de su retiro de la acreditada corporación, fue por denunciar las relaciones de algunos socios y miembros de la Junta Directiva con el paramilitarismo, el neonazismo y la corrupción, existiendo consignas de los artículos publicados por este aguerrido abogado en El Tiempo, La Otra Cara, KienyKe, Vice, Las 2 Orillas y en otras plataformas. Llama la atención este artículo del código disciplinario del Nogal haciendo enfáticamente esta prohibición “Hacer declaraciones o publicaciones en los medios de comunicación o redes sociales que causen daño al prestigio o a la imagen del Club o de sus integrantes, o en general atentar, de cualquier manera, contra el Buen Nombre de la Corporación”. ¿Eso quiere decir que el socio debe hacer caso omiso ante cualquier incidente, incluso con algún hecho delictivo solo por resguardar el buen nombre del Nogal? ¿Es legal que los reglamentos de una entidad privada trasgredan o promuevan trasgredir las leyes? ->>Vea más...

FUENTE: Artículo de Opinión - laorejaroja.com
 

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