sábado, 1 de agosto de 2020

(Colombia) Carlos Negret, el Defensor del Pueblo que cambió su oficina por la selva

Carlos Negret, Defensor del Pueblo de Colombia, cumple su tiempo en el cargo y deja un legado: hay que ir a sentir cómo vive la gente que no tiene agua potable, energía o carreteras, pero sí el asedio de los criminales.

Carlos Negret, no le temió a la selva, ni se dejó intimidar por los grupos armados, ni por la ruda geografía Andina. Durante 4 años, viajó en mula, en embarcaciones de madera y visitó los rincones más remotos y violentos del país. No le importó pernoctar en hamacas, ni bañarse en ríos o tomar sangre fresca de ternero que le ofrecieron alguna vez los habitantes de su ciudad natal, Popayán. Nunca le hizo el feo a nada.

Así es Negret, un abogado de 57 años quien deja la cabeza de la Defensoría del Pueblo el próximo 31 de agosto, en un momento crítico para los derechos humanos en zonas dominadas por grupos armados dedicados al narcotráfico y la minería ilegal.

El Defensor tiene que saber si la gente tiene agua potable o no

Le preocupa que la pandemia no le permita viajar a su sucesor. Negret está convencido de que la tarea más importante de un defensor de derechos humanos, además de ser íntegro, es recorrer el país y experimentar en carne propia, cómo vive la gente en la Colombia profunda, donde no hay agua potable, energía o carreteras y en donde las poblaciones están asediadas por grupos ilegales. "Si el defensor no va, no va nadie más”, dijo en una entrevista con DW.

Desde marzo, Negret está en cuarentena por la hipertensión que sufre y está angustiado porque el tiempo se le acabó y no pudo volver a las regiones en donde muchos líderes sociales están siendo asesinados desde la firma del Acuerdo de Paz con las FARC en 2016. ->>Vea más...

FUENTE: Con información de DW - La Nueva Prensa de Colombia
 

LO + Leído...