domingo, 13 de septiembre de 2020

(Colombia) El gran susurrador (+Opinión)

Por: Daniel Samper Pizano - Nunca, ni siquiera bajo tortura, he negado que me atrae el mundo de los toros. Por eso admiré el arte de Luis Guillermo Luigi Echeverri, rejoneador colombiano que se presentó en plazas de España. Fui amigo de su papá, Fabio Echeverri Correa. De él me separaban la edad y muchas cosas más, pero bastó una dosis normal de simpatía mutua para sobrevolar las diferencias, comer deliciosos frijoles en su casa, hablar de asuntos que a ambos nos interesaban y realizar al alimón campañas contra ciertos corruptos. Era otro país.

Luigi tiene el cargo más cómodo del planeta. Es el principal consejero de Iván Duque (el-hombre-que-le-susurra-al-oído), pero no es empleado púbico. Es decir, ninguna entidad lo controla, ninguna ley le tasca el freno. Eso sí, maneja Ecopetrol y la Cámara de Comercio y se comporta como un reyecito. Hace poco, al leer una insólita carta suya donde imparte lecciones de ética periodística y democracia a El País, de Madrid, el mejor diario en lengua española, quise saber dónde y cuándo estudió Luis G. Ciencias de la Comunicación. Temí que fuera en la Sergio Arboleda. Pero no. Ni siquiera eso. Hallé en internet su hoja de vida, un extenso documento de 19 páginas donde no aparece contacto alguno con el periodismo, la prensa ni la democracia. Según dicho currículum, este antioqueño de 63 años y elegante coleta, que no se cortó al dejar el rejoneo, es todo un genio. Necesitó 6.700 palabras para sintetizar sus logros, donde aún faltan datos del último decenio. Comparen: las biografías de Antonio Nariño y Santander en internet no llegan a 6.000 palabras. A don Luigi solo le gana Bolívar. Curiosamente, fue discreto al mencionar la actividad por la que muchos lo admiramos: solo dedica 44 palabras a su vida como rejoneador. ¿Acaso teme a las cornadas de la santa corrección política?

El consejero calumnia a sus enemigos por carta y se adora a sí mismo en internet. Como es costumbre, estos perfiles los escribe el propio personaje en modesta tercera persona. Repasemos las cualidades que observó en el espejo: “Responsabilidad, autodisciplina, honradez, trabajo por convicción y sentido común… Capacidad de adaptación a multiplicidad de ambientes culturales y económicos… Dedicación al trabajo… Facilidad para relaciones públicas y personales y liderazgo”. A los anteriores méritos agrega: “Durante toda su carrera como ejecutivo y diplomático ha hecho un esfuerzo especial por promover la agricultura Colombiana (sic) y la tropical”. Y, de ñapa, “en todas las posiciones que ha ocupado se ha caracterizado por la creatividad conceptual de sus ideas que siempre ha documentado e implementado bajo esquemas de grandes proyectos”. Y por la modestia, imagino. ->>Vea más...

FUENTE: Artículo de opinión - Los Danieles
 

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