martes, 8 de septiembre de 2020

(Colombia) Uribe, el fascista (+Opinión)

Por: María Jimena Duzán - Que lo sepa el mundo: en Colombia se ha iniciado una toma de nuestro Estado que busca arrasar con las libertades individuales, con la independencia de los jueces, con el derecho al disenso, a la oposición y con la voz de los pocos periodistas que todavía incomodamos.

Y quién lo creyera: el que está acaballando esta toma de nuestra democracia no son las Farc, que en buena hora se desarmaron; ni el coco de Gustavo Petro, con que tanto nos ha asustado la caverna. Quien nos está llevando a esa debacle es el propio expresidente Álvaro Uribe y sus devaneos fascistas.

Su discurso es cada día más antidemocrático y más tirano, desde que la sala de instrucción de la CSJ se atreviera a imponerle a Él, el Gran Colombiano, una medida de aseguramiento dentro del proceso por manipulación de testigos y lo hubiera llamado a versión libre por la masacre de El Aro.

Transido por la ira y la sed de venganza, se ha dedicado a acabar con la Corte y con la oposición creando matrices falsas para que sus huestes se indignen y lo apoyen en su cruzada antidemocrática. Para ello ha contado con los servicios que le presta la firma norteamericana de cabildeo DCI –su hijo firmó un contrato con ellos por 40.000 dólares mensuales–, experta en sembrar fake news y en campañas de desprestigio.

La estrategia para destrozar a la CSJ no solo se activó en Colombia, sino en los Estados Unidos y se sigue pedaleando luego de que el tribunal le traspasó su proceso a la Fiscalía. Si uno mira el portal Free Uribe, creado por DCI, donde trapea con la Corte y se compara con la estrategia de desprestigio diseñada en Colombia, la mentira es la misma: la de que la Corte que lo investigó y lo apresó es un nido de prevaricadores al servicio de la mafia, de la corrupción y de cuanta porquería hay. De esa forma el acusado pasa a ser su víctima y el acusador, el acusado. En Colombia, a los magistrados les han empezado a esculcar sus pasados a ver qué les encuentran, como le está sucediendo al magistrado Reyes con el contrato que tuvo con el Gobierno Santos, revelado esta semana y que fue presentado como la prueba reina de su “culpabilidad”, cuando no lo inhabilita ni lo incrimina.

A los dos días de este episodio, un portal uribista convirtió una reunión privada en casa del exministro Juan Fernando Cristo en donde estaban miembros del Partido Farc, el senador Cepeda y el expresidente Juan Manuel Santos, casi en un acto terrorista y en la prueba fehaciente de la existencia de las nuevas Farc; ese enemigo que se han inventado para exacerbar de nuevo las peores sensaciones de sus huestes. Estamos llegando al extremo de que las libertades individuales empiezan a ser proscritas por el partido de Gobierno y su máximo jefe, y a que a todos los que forman parte de la oposición se les ponga bajo sospecha. Así comenzó el fascismo: acabando con las libertades individuales e imponiendo una sola visión política a sus súbditos. ->>Vea más...

FUENTE: Artículo de Opinión - Semana
 

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