martes, 8 de septiembre de 2020

(México) La sangrienta y enigmática muerte de Moctezuma

Por: José Segovia - ¿Murió apedreado por sus propios súbditos, asqueados por su complicidad con los invasores españoles, o fue apuñalado por los hombres de Hernán Cortés? El encuentro entre el conquistador extremeño y el emperador mexica sigue rodeado de leyendas. A 500 años de su muerte, indagamos en la turbulenta vida de Moctezuma.

Hernán cortés mantenía a Moctezuma II cautivo en el palacio de Axayácatl cuando los mexicas iniciaron el ataque contra los españoles. Tras días de durísimo combate en Tenochtitlán (la actual Ciudad de México), Cortés y sus hombres intentaron huir, pero sus enemigos los tenían rodeados. Entonces, el conquistador extremeño ordenó trasladar al emperador a la azotea del edificio para que negociase con sus súbditos un alto el fuego que facilitase a sus hombres la salida de la ciudad.

Al ver a su tlatoani en lo alto del palacio, los mexicas pararon la lucha por un momento. Cuando Moctezuma iba a dirigirse a la multitud, alguien gritó que el nuevo líder del Imperio era Cuitláhuac y que había ordenado matar a los extranjeros. De repente comenzaron a llover piedras sobre la terraza y varias impactaron contra la cabeza de Moctezuma, que murió poco después. Era el 29 de junio de 1520, hace ahora quinientos años.

La historiografía moderna avala este relato sobre la lapidación de Moctezuma a manos de sus propios súbditos, asqueados por su inexcusable complicidad con los invasores. Sin embargo, hay otras versiones sobre su muerte. Los cronistas indígenas afirman que fueron los españoles quienes acabaron con el noveno señor de Tenochtitlán. En su Crónica mexicana (1598), Hernando Alvarado Tezozómoc señala que el emperador fue acuchillado hasta la muerte por los hombres de Cortés.

Otras crónicas desvelan que su cadáver fue entregado a Apanécatl, quien lo llevó a Huitzilan para enterrarlo y que no pudo hacerlo porque las autoridades de esa localidad se negaron a rendir ritual funerario a un emperador traidor de su pueblo. Lo mismo ocurrió en las localidades de Necatitlán y Tecpanzinco. Finalmente, las autoridades de Acatliyacápan dieron permiso para que sus restos fueran incinerados en ese lugar.

Cortés y sus hombres emprendieron la huida de la capital mexica la lluviosa noche del 30 de junio al 1 de julio, pero fueron descubiertos saliendo de Tenochtitlán por una anciana, que dio la alarma. En la fuga, la mitad de los hombres murió y Cortés perdió casi todo el oro expoliado a los mexicas, además de gran cantidad de artillería y caballos.

La amarga derrota hizo llorar al conquistador. Fue tanto el desasosiego entre los españoles que aquella infausta jornada pasó a llamarse la Noche Triste. Los supervivientes se refugiaron en tierra de sus aliados, los tlaxcaltecas, donde Cortés comenzó a pergeñar su venganza contra el nuevo emperador, Cuitláhuac, cuyo gobierno apenas duró ochenta días, ya que la viruela acabó con su vida. Le sucedió en el trono Cuauhtémoc, quien sería el último emperador del Imperio azteca o, más apropiadamente, del Imperio mexica, dado que el pueblo que habitó el valle de México desde inicios del siglo XIII fue el mexica. ->>Vea más...

FUENTE: Con información de José Segovia - xlsemanal.com
 

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